Crónica del juicio. Día 16: Amor en Las Costas

 Crónica del juicio. Día 16: Amor en Las Costas
La ex novia de Gustavo Lasi dio su testimonio y dijo que lo conoció en una fiesta en Finca Las Costas. Los aportes de la querella y la fiscalía van camino a no encontrar nada nuevo. La investigación de Martin Pérez y Aldo Saravia está por ser ratificada. Sobre ricos, famosos y fiestas VIP nadie pegunta.
El sol radiante por fuera de ciudad judicial marca el comienzo de la quinta semana de juicio oral y público. El comienzo de la jornada está marcado por las dudas que tienen todos los presentes en la sala. Dudas que van desde lo fundamental, como la autoría de los crímenes; hasta lo más sutil, como ser el accionar de los abogados querellantes y sus verdaderos intereses. Lo que sí es evidente en esta recta final del juicio es que son muchos los actores que no se muestran interesados en modificar la trayectoria del proceso.

La negativa de la fiscalía y de los abogados querellantes a quebrar aunque sea mínimamente la dirección impuesta a la investigación que fue elevada a juicio, es quizás el peor aliado de los familiares de las víctimas. Resuena demasiado el silencio del fiscal Félix Elías y de los abogados querellantes Nicolás Ortiz y Federico Rodríguez Spuch, ante el nombre de Francisco López Sastre. La figura del ex Ministro de Medio Ambiente de Salta, según algunos periódicos salteños, directamente vinculado con el arribo de las turistas a la provincia podría ser la conexión con hijos del poder de los que tanto se habló fuera del juicio. Sin embargo, la posición de simular el desconocimiento de las publicaciones que muestran los abogados querellantes y el fiscal, parecen ser el mejor aliado que tiene hasta el momento López Sastre, quien siempre se negó a hablar públicamente del tema. Por el momento, la búsqueda de la verdad de estas partes acusadoras sólo se circunscribe a los vecinos menos adinerados de San Lorenzo.

Al comienzo del décimo sexto día resulta poco creíble que ni el fiscal ni los querellantes hayan tenido noticias de lo que es público. El posible vínculo previo a la muerte entre Cassandre y Houria y el hijo del ex Senador Marcelo López Arias parece estar a buen resguardo en estas manos. Ninguno de los tres abogados -domiciliados en Salta- parece haber escuchado nunca en los cafés de la ciudad o en los pasillos judiciales el nombre de López Sastre. Difícil de creer para uno de los casos policiales más resonantes y uno de los nombres más repetidos entre 2011 y 2014. Tampoco parecen conocer la información de público conocimiento que se promociona en los kioscos de revistas salteños. Uno de ellos debería representar a la sociedad, los otros dos a las familias de las víctimas. Pese a todo esto, no tienen prevista siquiera la citación como testigo del funcionario francoparlante. Así estará siempre resguardada la verdad oficial que construyeron durante la instrucción Martin Pérez y Aldo Saravia como juez y Secretario de Seguridad respectivamente.

Bastaría recordar que un testigo el primer día de juicio puso en relevancia la realización de fiestas en el barrio privado Buena Vista, pero nunca se citó a nadie para profundizar estas afirmaciones. Al igual que esta llamativa posición de “no sabe, no contesta” de los abogados, es también poco esclarecedora la actitud del tribunal –hasta aquí correcto- que encabeza Ángel Longarte, al no definir la incorporación del expediente francés del crimen. La falta de definición al respecto parece infundada y hasta contraproducente. Ya pasó demasiado tiempo desde el comienzo de los debates. Comenzada la quinta semana de un juicio oral y público con muy pocas pruebas científicas y muchos apremios ilegales, sería sumamente relevante conocer la opinión de la justicia francesa sobre el caso. Después de todo existen convenios de cooperación internacional que incluso llevaron al juez de instrucción Martin Pérez a viajar a París en 2011. Mientras el tribunal salteño de la Sala II mantiene la duda sobre incorporar o no el expediente francés, la justicia del país galo espera la tramitación de las videoconferencias.

Entre los estudios forenses realizados en aquel país, solamente el ADN de Gustavo Lasi fue detectado en los cuerpos de las víctimas no figurando más pruebas científicas en contra de los otros dos acusados. La decimosexta jornada tiene como figuras relevantes las dudas sostenidas de toda una sociedad y la declaración testimonial de María Fernanda Cañizares, ex novia del principal imputado y poseedora hasta el 6 de agosto de 2011 de los objetos robados a las victimas el 15 de julio de ese año.

Sin alcohol

La licenciada Gabriela D´Ascenzo fue la primera testigo de la jornada. La bioquímica trabaja para el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF). Determinó alcoholemia, sangre y fosfatasa (enzima humana del semen) en algunas prendas. La profesional detectó concentración sin importancia de alcohol en una de las víctimas. A su entender las chicas no bebieron alcohol antes de morir. Esta opinión coincidiría con las pericias francesas que todavía no se incorporan al juicio oral. La testigo hizo también análisis químicos en los orificios de entrada y salida en el cuerpo de Houria Moumni, con resultados positivos. La chica de origen marroquí fue asesinada de un balazo con proyectil de plomo. Apenas unos minutos duró su declaración.

Sube la temperatura

El segundo testigo de la mañana también pasó rápido y sin muchos aportes de importancia. El Ingeniero Agrónomo Héctor Paoli, está a cargo del área de Recursos Naturales y toma las mediciones meteorológicas en el INTA de la localidad de Vaqueros, la más próxima a San Lorenzo. Su testimonio buscó determinar las temperaturas promedio entre el 15 y el 29 de julio de 2011. El testigo indica que la temperatura en la zona del mirador de San Lorenzo puede ser incluso inferior a los registros promedio del INTA. Básicamente la temperatura desciende entre 0,6 y 1 grado cada 100 metros de altura. Otro testimonio express.

Más por menos

La Dra. Raquel López fue la tercera testigo del día y su primera expresión marca cómo algunos posibles testigos de importancia no son citados, dejando lugar a los testimonios más intrascendentes posibles. “No sé porqué me han llamado” dijo López para empezar. La médica trabaja en la morgue del hospital San Bernardo y todo el aporte que hizo fue determinar que la temperatura en las cámaras frigoríficas del lugar oscilan entre dos y seis grados, lo que hace posible que los cuerpos se descompongan “en unos 30 días”. La testigo estuvo menos de cinco minutos. Un testimonio por más que aporta menos.

Armas usadas

El de la bioquímica Viviana Chávez fue otro testimonio de menor cuantía, al igual que los primeros tres de la jornada. La profesional trabaja para la policía y realizó exámenes químicos sobre las dos armas secuestradas en la causa. Según estos análisis, las dos armas fueron disparadas alguna vez. Tanto el arma homicida, la carabina Batán calibre 22 mm, como el revólver plantado en el jardín de Raúl Sarmiento fueron disparados en algún momento desde su fabricación. Aporte escaso si los hay. Los cuatro testigos ocuparon menos de una hora en brindar sus testimomios ante el tribunal.

Finca Las Costas

La testigo más esperada de la mañana, María Fernanda Cañizares, ingresó a la sala de grandes juicios a las 11.15 con una camperita de corderoy marrón clara y un pantalón negro. Un par de botas con taco, le aportan a la joven algunos centímetros extra. La mujer tiene 25 años pero parece mayor a su verdadera edad. La testigo fue casi dos años novia de Gustavo Lasi, y estuvo imputada por encubrimiento en la etapa de instrucción. Arrancó su testimonio con una afirmación muy interesante: “nos conocimos en una fiesta en Finca Las Costas y nos empezamos a mensajear y nos empezamos a ver”.

Este encuentro en Finca Las Costas fue a finales de 2009, pero ninguna de las partes preguntó nada más al respecto. Las amistades de Gustavo Lasi no fueron objeto de ninguna consulta durante las primeras cuatro semanas de juicio oral. Las preguntas se centraron en el celular y en la cámara de Houria Moumni, las cuales fueron secuestradas en su casa el 6 de agosto de 2011 cuando ella y su hermano Federico fueron detenidos. “Un día me regaló un celular que me dijo que lo había comprado. Unos días después pedimos unos sanwichs en David y él fue a buscar el pedido en la moto. Cuando volvió me dice que había encontrado una cámara fotográfica en una silla del local. El celular me dijo que se lo vendió un compañero. Me dijo que lo compró por 150 pesos. El celular me lo entregó un sábado en la tarde y lo empecé a usar. Esa misma tarde le puse mi chip al celular”, afirma la testigo.

La joven debió viajar a Salta para este juicio desde Bahía Blanca, ciudad donde actualmente reside. Gustavo Lasi ni la mira durante toda su intervención. El acusado apoya la nuca contra la pared y parece tomar aire. Nerviosamente mueve su pierna derecha. Está esposado por delante. Allí empieza la actuación del fiscal y sus preguntas. Se para al lado de la testigo y con una mano en el bolsillo se toma el tiempo para preguntar. Hace parar a la testigo y le pide a ella que solicite a sus hermanas ponerse de pie. Todo el acto del fiscal no aportó nada. Curiosamente a la ex novia de Gustavo Lasi no le preguntó por los ricos y famosos. Tampoco le llamó la atención que Finca Las Costas fuera el lugar del primer encuentro amoroso entre ambos. Gustavo Lasi – rígido – mira a su ex pareja de reojo.

A diferencia de los otros imputados, ningún familiar o amigo lo acompañó durante todo este juicio. Mucho menos sus amigos de entonces. Allí comienzan las preguntas de los querellantes. El interrogatorio lo arranca Nicolás Ortiz aunque sus preguntas no aportan mucho más. Luego vienen las consultas de Rodríguez Spuch, siempre solemne, aunque también intrascendentes. De esta forma la búsqueda de la verdad sigue a la deriva. Los abogados de la familia tampoco preguntan nada sobre Finca Las Costas o las relaciones de Lasi. Quizás este es el momento en que pudieron comenzar encontrar a los ricos y famosos, sobre los que tanto se preguntó a mozos y albañiles. La consulta más interesante intenta ubicar a Gustavo Lasi con los otros dos imputados en algún momento de su vida. Como era de esperar no tuvieron resultado: “en ningún momento Gustavo me comentó de ellos”. La testigo tampoco los vio juntos nunca antes de este momento.

Las consultas de la acusación dejan mucho que desear. Apenas interrogan a la testigo unos cinco minutos. El fiscal tardó más en pararse y caminar que en preguntar cosas importantes. Después de todo, la mujer tenía los objetos robados a Houria Moumni. Un dato importante fue el tramo dedicado a la segunda cámara fotográfica encontrada en su domicilio. Es importante la declaración en este punto, porque los padres de Cassandre Bouvier creen que la cámara Sony que la policía no secuestró en su casa podría ser la de su hija, que nunca fue hallada, al igual que su teléfono celular. La testigo dijo que esa cámara Sony se la regaló Gustavo Lasi hacía tres años atrás. Sin embargo Cañizares también dijo ante el tribunal que llevaban menos de dos años de novios. Los abogados querellantes notaron esta contradicción, pero al ser consultada, la testigo se rectificó y dijo que su novio la había comprado al comienzo de la relación.

Posteriormente comenzaron las consultas de los jueces. El presidente del tribunal, Ángel Longarte preguntó mejor que los abogados querellantes. El juez le consulta a la joven donde trabajaba su ex novio. La respuesta será la conocida: “Era empleado administrativo en la Secretaría de Medio Ambiente en calle Balcarce”. Un motivo más quizás para aunque sea llamar por teléfono a Francisco López Sastre. El testimonio de María Fernanda Cañizares fue claro y abierto. La testigo aportó expresamente todo lo que se le pregunto. Sin dudas la joven colaboró con el juicio oral. Las preguntas y las respuestas fueron realizadas en medio de un silencio sepulcral de la sala. Todos mantienen sumo respeto y atención a lo que ocurre. Las preguntas de las partes otra vez no estuvieron a la altura de las circunstancias. Demasiado poco para quienes dicen querer llegar a la verdad de los hechos que terminaron violentamente con las vidas de Cassandre y Houria.

El día terminó con un pedido de la testigo entre sollozos. María Fernanda Cañizares pidió que se haga justicia para terminar con esta terrible etapa de su vida. La joven dijo que le pide a Dios todos los días para que el caso se esclarezca. Gustavo Lasi parecía que iba a llorar pero siguió sin mirar a nadie. En esos momentos fue el vocal Héctor Pucheta -casualmente líder de la pastoral judicial – quien le brindó a la joven, aunque para todos en la sala, la garantía de que los jueces buscarán esa verdad de los hechos. La familia Cañizares salió toda unida por una puerta lateral. Las dudas más profundas quedaron flotaron en el silencio de una sala casi llena. En todos quedó sabor a muy poco.

Así finalizó el décimo sexto día, apenas tres horas después de haber comenzado.

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