Aquejados por la caída del precio de la azúcar, la provincia de Tucumán aprobó una ley azucarera que busca regular la producción de caña para azúcar y alcoholes, y controlar y ordenar el mercado, para evitar situaciones que afecten el precio interno. La norma fue aprobada por unanimidad por la Legislatura y resta ser promulgada por el Ejecutivo, y su autor fue el ministro de Desarrollo Productivo, el santiagueño Jorge Feijoó.
El académico, sostuvo una vez más que el ingenio que no pueda dar el debido tratamiento o disposición final a este desecho, no tiene que ser autorizado a producir el biocombustible.
“Se debió haber contemplado la cuestión ambiental, nunca se la contempla; sobre todo por el alcohol, que genera un subproducto como la vinaza, que es más costosa de tratar que la cachaza que es el subproducto de la azúcar, que en Tucumán lo tienen más o menos resueltos, la solidifican y la venden como fertilizante”, comentó.
Sin cupo
Para Gallego es importante “que se vaya divulgando que los ingenios que producen alcohol deberían tener al mismo tiempo que una autorización de la Secretaría de Energía, un control riguroso”. El experto dijo que se deben asignar cupos para producir alcohol, pero a condición que los ingenios no generen vinaza que no puedan tratar. “El que no pueda tratar vinaza no debería tener cupo para producir alcohol”, sostuvo.
Señaló que el aspecto ambiental debería ser fundamental en el tratamiento de estas leyes, máxime en Tucumán porque su misma población es la afectada. “Más de la mitad de la ribera del lago está en Tucumán”, reflejó Gallego.
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