Cristina, la primera trans que quiere ser senadora provincial

Cristina, la primera trans que quiere ser senadora provincial

Va en la lista del Frente para la Victoria que encabezan Guillermo Carmona y Alejandra Naman. Es presidenta de una cooperativa textil en la que trabajan 16 chicas de su misma condición

Durante más de 10 años levantó enormes tachos en una fábrica aceitunera de Guaymallén, trabajó armando colchones, y pese a sus escasos ingresos llegó hasta un juez para pedirle la patria potestad de sus dos sobrinitos, y lo consiguió. Durante todo ese tiempo, obligadamente llevaba una doble vida, “para que nadie se burlara de los niños. Sólo usaba ropa femenina cuando estaba con mis amigas”. Pero hace pocos años consiguió su DNI con su nombre de mujer y hace días Cristina Campos (47) aceptó ser la primera transexual que buscará ser senadora en la Legislatura mendocina en una lista del Frente para la Victoria. “Creo que ser trans y luchadora me entrenó para ir al Senado”, dice resuelta quien ahora preside una cooperativa textil que emplea a 16 chicas transexuales.

Mucho antes de pensar en su posibilidad de llegar a la Legislatura, Cristina Campos padeció la rigidez de algunas obsoletas normas que durante su adolescencia y juventud le prohibían vestirse como sentía hacerlo. “Yo nunca me prostituí, porque siempre mi familia me contuvo, pero por el bendito artículo 80 del Código de Faltas –prohibía que “en la vida diaria se vistiere o se hiciere pasar como persona de sexo contrario”–, no podíamos ni salir a tomar un café que nos detenían y pasábamos días en calabozos inmundos, sin haber hecho nada. Afortunadamente eso se derogó y después avanzamos tanto que hasta conseguimos la Ley de Identidad de Género y podemos tener nuestros documentos con el sexo que sentimos siempre”, repasa.

En su afán de buscar ganarse la vida dignamente se presentó a un casting en el 2010 para la película La pasión de Verónica Videla, la ópera prima de Cristian Pellegrina, que relata la vida de una travesti mendocina que desafía los prejuicios mendocinos. “Yo tenía varios proyectos y venía militando desde siempre, pero ahí conocí a Rubén Cuello, quien después fue director de Derechos Humanos de la provincia –dejó el cargo en diciembre del 2013–, y él y su gente nos ayudaron a concretar nuestro sueño:  trabajar independientemente y poder emplear a otras chicas para que dejen de prostituirse”, recuerda.

Que se vea la costura

El proyecto que cuajó en aquella imprevista reunión fue el de una cooperativa textil que contuviese a varias chicas transexuales que tenían distintas formaciones y aun así no podían ejercer por los avasallantes prejuicios sociales. “Quien más, quien menos se había hecho algo de ropa para sí misma y eso nos empujó también a embarcarnos en esto de lo textil. Después conseguimos esta casa –de Ayacucho 227 de Ciudad– que estaba abandonada y la refaccionamos. Y más tarde logramos un apoyo de la Presidencia, que nos envió las máquinas y capacitación y gracias a eso comenzamos a funcionar, porque del Gobierno provincial sólo recibimos un pedido para hacer delantales para la Fiesta de la Ganadería”, dice crítica y ensalza la figura de la Presidenta al recordar que gracias a que la cooperativa consiguió personería provincial y nacional, allí se confeccionan prendas para el Ministerio de Trabajo y otras entidades del país.

Hoy en esa cooperativa trabajan 16 chicas transexuales y se sumaron otras tantas mujeres y hombres que se dedican a la comercialización de los distintos productos de este emprendimiento que creció tanto que hasta contiene un centro cultural.

“Cuando desde el partido Nuevo Encuentro –lo lidera el titular del AFSCA Martín Sabbatella– me propusieron ser candidata a senadora provincial en la lista de Guillermo Carmona y Alejandra Naman acepté pensando en generar políticas que favorezcan el cooperativismo y fundamentalmente darle dignidad a ese gran grupo de chicas transexuales para que puedan tener un trabajo registrado y buenas condiciones laborales”, concluyó.

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