En las primarias del domingo último y al igual que en el resto del país, la presidenta Cristina Fernández logró en Salta una contundente adhesión y traccionó al oficialismo provincial.
En esos comicios, con el Frente Justicialista Renovador de la Victoria (Frejurevi), Urtubey fue reelecto con 327.596 votos, el 59,57%.
Cuando faltan todavía mesas por escrutar, Cristina Fernández, obtiene 352.523 votos, el 62,27%. Logró ya unos 25 mil sufragios más que Urtubey y sin el voto electrónico de abril. La diferencia seguramente aumentará con el escrutinio definitivo.
La lista del FPV que encabeza el ministro candidato, Pablo Kosiner obtiene el 57,14%, porcentaje mucho menor al 62,27 % que obtuvo la presidenta. En cifras, son más de 42.800 votos.
Con estos números, Cristina Fernández no debe esperar que nadie de la provincia le pase factura por aporte electoral. Al contrario, la lista de candidatos a diputados que se gestó en el Grand Bourg está en deuda con la figura presidencial. Colocar a Kosiner al lado de Cristina desde mucho antes que se largara la campaña, fue sin dudas la principal estrategia del oficialismo para las primarias.
Ya desde febrero pasado, la Presidenta contaba con un 64% de imagen positiva en la provincia. Esto no pasó desapercibido para el aparato del gobernador Urtubey.
Pero el aporte de las fórmulas presidenciales no lograron el mismos efecto en los principales candidatos opositores Bernardo Biella de UDESO y Javier David del Frente Salteño. Ambos en la provincia sacaron más votos que Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, respectivamente.
De todas maneras, el apoyo mayoritario al kirchnerismo en todo el país dejó en evidencia que los partidos de oposición deben ver la realidad desde otras perspectivas.
Un diagnóstico sobre la oposición muestra que en la actualidad aparece con pocas alternativas y sin programas de gobierno. El cuadro se agrava con las disputas internas y el predominio de los personalismos por sobre el trabajo conjunto.
Sin duda que los números que dejaron las primarias, significan un fuerte llamado a la humildad de los dirigentes opositores, que hasta aquí no ven la luz que les permita acceder al voto antikirchnerista, que es mucho más de lo que imagina la alianza que gobierna en la provincia.
En los próximos dos meses, se impone un sostenido trabajo para sumar, además, el apoyo de sectores de la oposición que no lograron el pasaporte para las elecciones generales o aquellos que no tiene posibilidades de obtener réditos electorales.





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