El anuncio del paquete de ayuda por la erupción del Puyehue estuvo lleno de furcios, liviandades y gestos previsibles de bondad hacia la supuesta heroicidad patagónica. Pero las medidas son acotadas y probablemente insuficientes.
Cristina Fernández ni siquiera pudo pronunciar el nombre del volcán. Dijo que era un fenómeno “climático”. Que había “erosionado” (“¿ó cómo se dice?”, preguntó). En fin. Pareciera que la erupción del Puyehue hubiera sido una mínima ventosidad de los intestinos terrestres, sin mayor importancia. Nada que no pudiera solucionarse con unos mangos extras.
Sorprende esta apariencia entre coloquial y divertida que muestra la Presidenta últimamente. Tal vez le traiga buenos réditos electorales. Pero no deja de llamar la atención, protagonizando liviandades, como por ejemplo cuando le preguntó, a un transpirado Mariano Recalde, titular estatal de Aerolíneas Argentinas, cuándo se iban a reanudar los vuelos comerciales. Algo que la ciencia aeronáutica no puede precisar, cuando todavía hay cenizas y arenillas volcánicas en suspensión, y apenas faltan un par de días para la optimista (anunciada) reapertura del aeropuerto de Bariloche.
Habrá que ver si los empresarios del rubro turístico toman bien las medidas anunciadas. Que a los efectos concretos de la economía son, centralmente, las siguientes:
· Diferimiento del pago de impuestos por 60 días; y por el mismo plazo, suspensión de juicios de ejecución fiscal; extensión del plazo para la presentación de las declaraciones juradas de los impuestos a las ganancias, ganancia mínima presunta, impuesto a los bienes personales, monotributo y autónomos. Esto para hotelería, turismo, comercio, gastronomía e industria.
· Se dispondrán aproximadamente 12 mil “Repros” (programa de subsidios laborales) por 1000 pesos (se les paga a las empresas por cada salario de trabajador); y a los 300 empleos jóvenes se le agregarán 300 empleos más de 700 pesos.
· Al sector agropecuario se ha destinado la suma de 10 millones de pesos para atender a 1.400 productores.
La presidenta Cristina Fernández anunció todo con “buena onda”, con sonrisas, y hasta mostrando el infaltable frasquito, esta vez no con petróleo sino con cenizas volcánicas, esas que salen de la “erosión” de los volcanes.
Los gobernadores Jorge Sapag y Miguel Saiz, en cambio, le arisquearon a las sonrisas.



Comentá la nota