Cristina depende de Scioli

Por Ricardo Kirschbaum

Después de Santa Fe, Scioli será cuidado entre algodones por el kirchnerismo que, en la intimidad, lo detesta de verdad . El gobernador de Buenos Aires se ha convertido en la esperanza blanca del oficialismo. Y su distrito será otra vez dónde se decidirá la suerte de Cristina Kirchner .

Las advertencias santafesinas fueron cazadas al vuelo por Scioli. El elogio a Del Sel es un elogio a los que vienen del mismo palo de la no política pero que demostraron, como Reutemann , que el voto los distingue. Por eso Scioli sabe lo que hace cuando alaba al circunstancial dirigente del PRO, a pesar de las críticas que Del Sel ahora como Macri antes han despertado en el “cristinismo” de paladar negro .

Scioli se ha permitido reclamar la liberación del trigo para exportación y la Casa Rosada le atendió con urgencia el pedido. Boudou y Domínguez quisieron despegar el anuncio de la catástrofe santafesina pero quedaron en ridículo . ¿Cómo pueden disimular que el anuncio tiene como inmediato antecedente el voto castigo de los productores? Parecen los dirigentes de la AFA inventando de la noche a la mañana un campeonato de fútbol insólito para evitar que los clubes más populares desciendan y, además, para complacer al Gobierno con una medida demagógica que esconde, otra vez, la trampa y el negocio. Un reflejo fiel de la política kirchnerista.

Es una paradoja que Scioli sea hoy el niño mimado. Hasta hace relativamente poco, cuando los gurúes de la política de palacio se esmeraban por recortarle el poder, Scioli sólo era recordado por su capacidad de aguante a la provocación de los recién llegados, al presupuesto y a la política. Hoy, quizá algo asustados por el voto antikirchnerista de Santa Fe , han cambiado de táctica.

Mucho se ha trabajado desde el Gobierno para cerrar la brecha abierta en 2008 en el conflicto con los productores agropecuarios. Sin embargo, esas heridas parece que no cerraron y que a la hora de votar aquel choque (y los que siguieron) no se olvidaron.

El poder del voto es implacable y su resultado otorga mandatos de origen muy fuertes. Cuando los argentinos pudieron votar, sus decisiones han sido nítidas. Los resultados de ese ejercicio democrático deben ser acatados sin excusas . Es el misterio y el poder de la decisión popular.

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