El titular de Desarrollo Social dijo “estar cansado de denunciar casos”. Los hechos locales empiezan a tener repercusión nacional.
Esta situación ha comenzado a llamar la atención de medios nacionales y de pocas autoridades locales.
El ministro de Desarrollo Social, el ex sacerdote salesiano Cristián Bassin, en diálogo con El Sol, no pudo contener su impotencia ante lo que está sucediendo en la provincia. Su experiencia en el territorio y ver de cerca cómo se les va la vida a los jóvenes marginales fue más fuerte que su cargo político actual.
Bassin fue contundente: “Lo digo como funcionario: no hay compromiso de funcionarios. Estoy cansado de denunciar a la policía los movimientos en barrios. Hay personas responsables de que la droga entre y circule. Yo me pregunto hasta qué punto la actuación es efectiva, seria y responsable para que esto disminuya”. Y agregó: “Lamentablemente, se encuentra a jóvenes que son presas de las drogas en los barrios. Son usados por adultos poderosos”.
El intendente de Godoy Cruz (UCR), Alfredo Cornejo, también dijo estar cansado de lo que ocurre en su territorio. “No hay estrategia de inteligencia ni coordinación entre Justicia y Seguridad. Es vergonzoso que un caso como el de la Yaqui esté en boca de todos y no tenga una causa ni esté institucionalizado”, criticó el cacique comunal, quien aseguró que por desesperación de 12 familias “buenas” de la zona, tuvieron que intervenir, romper sus ranchos y trasladarlas a otro lugar. “Todo lo hemos denunciado al ministerio, pero nada”, acotó.
Asimismo, el ministro Bassin contó que en los barrios se encuentra a diario chicos en las equinas, fumando, consumiendo o “cocinando” para revender. “Ves entrar autos importados, gente que no pertenece al barrio, y en el medio, familias de pocos recursos. Tienen puntos en los que se encuentran y venden”, acotó.
El caso más resonante y que llegó a los medios de comunicación porteños, gráficos y audiovisuales es el de la presunta líder narco Yaquelina Vargas, alias la Yaqui, quien tiene bajo su poder a un ejército de jóvenes, algunos menores de edad, que se encargan de la venta de drogas y de ajustar cuentas.
Ante esta situación, el ex cura Bassin recordó el reciente plan juvenil Progresar para la generación ni-ni (ni estudian ni trabajan). “Hay que promocionar esto y sacar a los vagos de las esquinas y de las acequias”, dijo el ex religioso, quien asegura estar trabajado con el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, para abrir en Mendoza al menos 4 centros de día para rehabilitación y contención de jóvenes adictos.
Así, todos los días aparecen nuevas muertes, donde hay “ajustes” por el poder territorial, y las hipótesis suelen estar direccionadas al control de la droga. La guerra de bandas en los departamentos de Godoy Cruz, Maipú y Las Heras así lo demuestran periódicamente.
“Hay parcelas y terrenos que no se tocan y, ante la invasión, hay buchones que delatan y aparece el ajuste, para desaparecer al que habla o no cumple. Hay un pacto de silencio, ad intra y ad extra, sectores sociales que deberían hablar y no lo hacen. No podemos pactar más con la muerte”, sentenció el actual ministro de Desarrollo Social, un ex sacerdote que conoce lo que pasa y que pocos quieren ver.
El negocio narco llegó a Mendoza para quedarse. Sólo resta dejar de tapar el sol con las manos. Justamente en esta tierra.



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