La toma del Centro de Salud por parte de los Autoconvocados de la Salud, desató la indignación de familiares y pacientes allí internados. Fuertes intercambios de palabras donde se exigía que la protesta se realice en Casa de Gobierno en lugar de los hospitales. Desde el Ejecutivo se llama al diálogo pero se resiste a reabrir paritarias.
En este diálogo de sordos que se sustenta entre la total indiferencia del Gobierno y las constantes presiones por parte de los Autoconvocados de la Salud, donde el aspecto salarial y laboral se convirtió en el talón de Aquiles de la concordia, comienza a surgir cada vez con más fuerza el reclamo y padecimiento del que son objeto los pacientes y enfermos, a quienes no se les garantiza el derecho a recibir una debida asistencia sanitaria.
Este caldo de cultivo, pudo verse reflejado en la jornada de ayer, cuando los galenos disidentes concretaron la toma del hospital Centro de Salud en repudio por la presencia, desde inicios de esta semana, de personal policial con el objeto de asegurar que los ingresos del nosocomio se mantengan abiertos. Esta meta, finalmente no pudo llevarse a la práctica ya que los trabajadores del área propiciaron la clausura de todas las puertas de acceso, principales y secundarias, de la institución en avenida Avellaneda al 700. Solamente, el ingreso se encontraba habilitado por la guardia.
Bronca de los más débiles
Desde las 07.00 de la mañana, enfermeros y camilleros que cumplimentaban el primer turno de atención dispusieron camas, sillas, banderas y todo tipo de elementos para bloquear las áreas de administración y dirección del nosocomio, con lo cual el responsable del centro asistencial (Ricardo Figueroa) no pudo cumplimentar con su tarea, razón por la cual tuvo que retirarse. Lo llamativo es la poca cantidad de policías uniformados que había en el lugar (alrededor de una docena), aunque los médicos denunciaron la presencia de efectivos de civil que merodeaban por las distintas alas del hospital. Sin embargo, tal situación no causó el cese de la bronca galena, ya que mediante cánticos y redoblantes de bombos, les exigían a dichos efectivos que se retiren de las instalaciones.
Al mismo tiempo en que trabajadores de prensa denunciaban el impedimento para ingresar al efector de salud por parte de personal de seguridad privada, las quejas de pacientes y sus familiares se multiplicaban en los pasillos internos puesto que era tal el nivel de la protesta que llegó a perturbar el descanso o estadía de las personas allí internadas.
"Vayan a protestar en la Casa del Gobernador donde el está sano, no tienen por qué venir a molestar a los enfermos. Estamos cansados, por qué nosotros tenemos que pagar las consecuencias", señaló indignada Teresa Villagra, madre de una joven de 20 años, quien se encuentra en el área de Traumatología al padecer una fractura en su pierna izquierda.
A partir de ese momento se produjo un tenso intercambio de palabras entre los médicos y pacientes, con expresiones subidas de tono en las que se intercalaban gritos, llantos y lágrimas. "Hace cuatro meses que estoy internada, con todo este problema me sube la presión y el azúcar. Acá no es el lugar donde deben hacer bochinche (sic) sino en la Casa de Gobierno. Es él (por José Alperovich) quien les tiene que dar el aumento", relató Juana Isabel Ruíz, quien aún no puede ser operada de su fractura en la rodilla.
Más exaltada se encontraba Claudia Luna (familiar) al acusar a los médicos de "vagos, ellos, a pesar del paro, lo mismo cobran su sueldo. Alperovich se queda corto con las medidas, tiene que echarlos a todos. Estamos tirados al abandono", espetó. Pese a ello, hubo otras personas que trataron de atemperar los ánimos, como el caso de Raúl Juárez quien consideró que "aquí nadie está en contra de nadie. Todos queremos una solución, pero cada uno debemos poner nuestro granito de arena, sólo así tendrán el apoyo de los pacientes. De la atención no nos quejamos, pese a todo, los médicos siempre están cuando se los requiere". Por su parte, la voz cantante de los facultativos se centró en las expresiones de Jesús Amenábar (delegado del Centro de Salud), al resaltar que: "Entiendo a los pacientes, están con un malestar tremendo, no tenemos nada contra ellos. Pero nosotros no somos los culpables de la situación, los responsables de esta crisis es el Gobierno de la provincia. Sus reclamos deben hacerlos ante las autoridades, son ellos quienes tienen las llaves para resolver esto", planteó.
Una vez que retornó la calma, el grupo de trabajadores de la salud se reunió para debatir la continuidad de la medida de fuerza dispuesta. En este sentido, surgieron divergencias en torno a la posibilidad de extender por tiempo indeterminado la toma del nosocomio. Finalmente, se objetó esta opción teniendo en cuenta la viabilidad de sostenerla al considerar los recursos humanos para ello.
Cruces entre el PE y los médicos
Casi en forma paralela a estos sucesos, en diálogo con la emisora radial LV7, el secretario ejecutivo médico del SIPROSA, Fernando Avellaneda, se descargó con dureza respecto al proceder de los sanitaristas. "Alegremente los medios de comunicación informan que tomaron el hospital, pero esto tiene gravedad, porque se impide el funcionamiento y el trabajo del grupo de gente que sí quiere asistir a los pacientes. Hay más de 1.000 empleados y no puede ser que 30 personas los bloqueen, que un grupo pequeño decida por otros, nos preocupa muchísimo porque generan permanentemente complicaciones".
En esta línea, ejemplificó que los Autoconvocados "apagan las luces de los servicios, así posibilito que se pierda la capacidad curativa y preventiva de los medicamentos que están en las heladeras, no son menores las acciones que llevan a cabo. No son simpáticos, generan daño y mantienen de rehenes a los pacientes que son los más vulnerables", insistió.
Además, el funcionario volvió a cuestionar la supuesta politización que adquirió el reclamo galeno, al sostener que reciben el apoyo de referentes de partidos políticos opositores al alperovismo y promueven desde el movimiento a candidatos para competir en las elecciones de agosto próximo. "Hay que fijarse en su forma de protesta, si se le da una lectura exclusivamente gremial nos quedamos cortos, pero si miramos en profundidadm, es posible entender que hay otras cosas en el medio", insinuó Avellaneda.
La respuesta no tardó en llegar, Amenábar refutó sus dichos al señalar que "no nos vamos a reunir nunca con Avellaneda si él pretende que abandonemos nuestras banderas políticas. Esto es un movimiento político gremial, no partidario. Si hablar con legisladores que nos atendieron luego de tres años de pedidos para reivindicar y defender al hospital público (el caso de Osvaldo Cirnigliaro) es el pecado, seguiremos sin dialogar".
A su vez, otra referente de los galenos combativos que tomó el guante y le contestó a Avellaneda fue Estela Di Cola (Hospital de Niños) quien confirmó su renuncia al SITAS (Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud) para emprender su candidatura como legisladora provincial representando a Proyecto Sur.
"Lo que le molesta a Avellaneda es que las personas que no somos del alperovismo nos presentemos con una opción distinta. Esta es una actitud dictatorial, hay que tener cuidado con lo que se dice porque estamos siendo anticonstitucionales, cualquier ciudadano tiene el derecho a ser elegido, está incurriendo en una discriminación", aseveró la pediatra.
En tanto, hoy los Autoconvocados ampliarán la denuncia efectivizada días atrás en la Secretaría de Derechos Humanos por lo hechos de violencia de los que fueran víctimas el pasado 8 y 9 de Julio. Además, solicitarán una nueva audiencia con el Primer Mandatario (las anteriores fueron desestimadas) para arribar a una solución al conflicto.
“No les podemos dar más”
“Nosotros estamos abiertos al dialogo, lo que si tenemos que ser sinceros, no podemos hablar de salarios porque ya le dimos un aumento del 33 por ciento a la salud. No les podemos dar más, tendríamos que rever toda la situación de la administración pública y llegaríamos a no poder pagar sueldos, ya nos advirtieron los otros gremios, si se le da aumento a los médicos ellos solicitarán lo mismo. No queremos llegar a lo que sucedió en Tucumán, en el 2001, donde no había plata para remedios, para obras, era una provincia que retrocedía permanentemente. La población debe saber que cuando se arregló el 33 por ciento era todo lo que podía otorgarse”.

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