Trabajadores del sector porcino atravesaron un 2016 con múltiples complicaciones debido a un combo de malas decisiones políticas que hicieron desaparecer a un 20% de pequeños productores. Además, alertan sobre las fallas en los controles sanitarios de los alimentos que ingresan al país y los problemas de salud que esto podría ocasionar.
Se acercan los últimos días del calendario y, junto con las celebraciones religiosas, en estos momentos los festejos se suman a los balances de lo sucedido a lo largo de los últimos doce meses. Sin embargo, paradójicamente, los productores de uno de los principales alimentos de las fiestas de fin de año tienen poco para celebrar.
Este 2016 fue un período plagado de complicaciones para la producción porcina, y los representantes del sector, con los que este diario pudo dialogar, apuntan principalmente a un conjunto de medidas políticas que perjudicaron de manera directa al sector.
La quita de retenciones al maíz, que generó el incremento de los costos de producción, la suba del tipo de cambio, el desmedido aumento de las importaciones y la caída general del consumo son algunos de las medidas que afectaron fuertemente a los productores.
Desde diferentes organizaciones agrarias denuncian que no hubo una planificación respecto al sector y reclaman mayores controles sobre el ingreso de carne de cerdo del exterior. Además, advierten por la comercialización de alimentos que vienen congelados desde destinos internacionales que se venden como productos frescos en los comercios.
Las reglas del juego, alteradas
Pese a que el Gobierno nacional llegó al poder con promesas de campaña que apuntaban a beneficiar a los sectores agropecuarios, la suerte no corrió este año para las economías regionales y los pequeños y medianos productores.
Para Omar Príncipe, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), “en varios sectores, como en el porcino, el Gobierno ha cambiado las reglas del juego”. “Una de las cosas que más afectaron fue la quita de retenciones al maíz, que tuvo un impacto en cuanto a los costos, ya que triplicó el valor de este insumo. También la devaluación aumentó los costos”, señaló Príncipe
“Una gran cantidad de productores, ante la imposibilidad de enfrentar esta situación, vendieron sus cachorros y hubo una gran desventaja con la apertura de importación de carne de cerdo de otros países”, resaltó.
Marcos Diankoff, principal referente de la Asociación de Productores Porcinos de Santa Fe (Apporsafe), indicó que “no hubo una planificación del sector, que ha sufrido el cambio de gobierno y de políticas y no tuvo ninguna protección”. “El primer semestre fue muy complicado, estuvo la devaluación del peso, la quita de retenciones al grano; hubo meses en que el precio estuvo muy por debajo del capon en pie”, relató Diankoff.
Por parte de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), su presidente Alberto Kahale consideró que para los productores de cerdo “es un año muy malo”. “No creo que sea como 2001, donde el país estaba en llamas, pero con respecto a 2015 y 2014 estamos mucho peor”, manifestó.
Desde esta organización calcularon que un 20% de los pequeños y medianos productores se vieron obligados a dejar la actividad. En tanto, Juan Uccelli, titular de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), lamentó la situación de muchos establecimientos que dejaron de producir. “Que se haya ido un productor porque no pudo competir es un error, es una barbaridad”, sostuvo.
El drama de las importaciones
Con Brasil a la cabeza, el ingreso de carne de cerdo durante 2016 superó todos los límites conocidos. Mientras desde distintos ámbitos del sector porcino se pide la reducción en la entrada del producto, este podría comenzar a incorporarse al mercado local desde un nuevo país.
Un factor determinante para la desaparición de productores nacionales ha sido el aumento de las importaciones de carne de cerdo, que en 2016 se incrementó en un 110%. Brasil se transformó en el principal exportador de productos porcinos al país (en 2015 aportaba el 62% del total, mientras que este año acapara casi un 85%), pero Alemania, Dinamarca y España también tienen una gran participación en nuestro mercado.
De acuerdo con los últimos registros del Senasa de octubre de este año, a lo largo de los últimos 10 meses se importaron casi 13.000 toneladas de carne de cerdo desde el exterior y, para colmo de males, el pasado 18 de noviembre el primer ministro canadiense Justin Trudeau, luego de una serie de anuncios de cooperación bilateral y de un encuentro con el Presidente Mauricio Macri, comentó muy simpáticamente que su país exportaría carne porcina en 2017 hacia nuestro país. “Es bueno para los productores canadienses y sus familias”, dijo Trudeau, y encendió nuevas alarmas en el sector.
“La verdad que es digno de admiración que se preocupe así por su gente, el único inconveniente es que dicho ingreso generará tristeza en los productores porcinos nacionales y sus familias”, fue la contestación al anuncio del funcionario canadiense por parte de la AAPP.
Con respecto a esta problemática, Alberto Kahale afirmó: “Desde FEBA pedimos que se deje de importar” como se realizó durante este año, “porque si no, en 2017, va a ser el 50% de los productores el que va a desaparecer”. “Si se deja de ingresar carne porcina el productor va a invertir y va a producir más. Se abrieron las fronteras y se permitió importar un 100% más que en 2015, evidentemente no hubo ninguna protección ni ninguna ayuda”, consideró Kahale.
En este contexto, Juan Uccelli reclamó mayores controles por parte del Estado. “Simplemente con que refuercen los controles, la producción nacional puede garantizar que haya carne de cerdo a precios lógicos”, aseguró, y agregó que “con la carne que viene de afuera, el negocio lo hace la cadena final, que es la de comercialización, porque no se le vende barato a la gente, se le vende caro, engañándola”.
En la misma línea, Marcos Diankoff sostuvo que “las importaciones afectaron, sobre todo en épocas donde la curva del consumo cae en el país”. Dijo además: “Son momentos donde tendría que haber medidas de protección, como poner un precio mínimo de importación o aumentar aranceles a algunos productos”.
La salud de los consumidores, en riesgo
El incremento de importación de carne porcina no solo afectó al trabajo de las familias productoras del país sino que trajo consigo una situación muy compleja para cumplir con las normas sanitarias en la comercialización de los productos. Según denunciaron desde la AAPP, la carne que ingresa congelada desde el exterior, se vende en supermercados y carnicerías como carne fresca, lo que implica una reducción importante del tiempo de utilidad de esos alimentos, lo cual no se informa a los consumidores.
El presidente de esa asociación, Juan Uccelli remarcó que uno de los efectos del aumento de las importaciones es que “se trajeron productos para engañar a la gente”. “Se trajo carne congelada para vender como carne fresca. Eso es una locura y todavía está sucediendo”, advirtió.
“Lo que uno piensa y le pide al Gobierno es que se hagan los controles con respecto a la carne” porque “el que se ve perjudicado es el consumidor”, dijo el dirigente rural. También comentó que la carne que ingresa congelada es vuelta a envasar sin la correspondiente fecha de elaboración. Se reemplaza ese dato fundamental por la fecha de envasado.
Marcos Diankoff, de Apporsafe, también alertó sobre esta grave situación y consideró importante concientizar a la población sobre el consumo de estos productos. “Al consumidor hay que hacerle entender que es un arma de doble filo, tiene que ver bien las etiquetas de lo que va a consumir”, explicó.
Dudas sobre los acuerdos con Canadá
Desde el Gobierno, el secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, le bajó el tono al escenario planteado por los productores y representantes de distintas organizaciones. Para el funcionario nacional, “el sector, si bien actualmente no está en su mejor momento, está en un período de recuperación”.
Roulet se refirió a los problemas que enfrentaron los productores indicando que cuando el Gobierno planificó la política agraria “se creía que la carne de cerdo iba a estar mucho más barata que la carne vacuna, por lo tanto iba a compensar el faltante de carne bovina que había y se le iba a pagar mejor al productor porcino”.
Sobre los convenios con Canadá anunciados por el Primer Ministro de ese país, afirmó que “ese no fue ningún acuerdo” y que “hasta el propio Presidente se quedó admirado cuando se dijo que había un acuerdo para exportar carne porcina”. “No existe tal acuerdo, eso no está escrito”, aseguró.
De todos modos desde el ámbito de los productores se mantiene la preocupación por esta situación. Desde Apporsafe, Marcos Diankoff dijo: “Lo de Canadá la verdad que es chocante”, mientras que Juan Uccelli de la AAPP, manifestó que “es para dudar, porque hoy la postura de este Gobierno es estar abierto a todos”.
A cuarenta y cinco días del anuncio por parte de las autoridades canadienses, desde las organizaciones de productores no hubo acceso a detalles de esos supuestos convenios y por eso queda latente la duda sobre si esta situación aquejante para el desarrollo de la producción local se repetirá en 2017.
Datos que prenden la luz de alarma para el ramo
- 110% se incrementó la importación de carne de cerdo
- 12.800 toneladas ingresaron al país de enero a octubre de 2016
- 5.820 toneladas se importaron en el mismo período de 2015
- 30% aumentaron los costos de producción por la quita de retenciones al maíz
- 20% de los pequeños y medianos productores tuvo que dejar la actividad, según FEBA
- $24 recibe el productor por kilo vivo
- 82$ se comercializa el kilo en supermercados y carnicerías
- Factores negativos de la economía: la suba del tipo de cambio y la baja de los índices de consumo de alimentos
Las penas son de nosotros, los cerditos son ajenos
Porcentaje de importación de carne porcina por país:
- Brasil 84,7%
- Alemania 4,6%
- Dinamarca 4,5%
- España 4,2%
- EE. UU. 0,7%
- Italia 0,5%
- Bélgica 0,5%
- China 0,1%

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