La coalición gobernante colapsó por la falta de acuerdo sobre el retiro de los soldados
A pesar de 15 horas extenuantes de negociación, los dos principales partidos de la coalición gubernamental, los democristianos de Balkenende y los laboristas, no consiguieron llegar a un acuerdo sobre la fecha del retiro de las tropas.
La Organización el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que intensifica sus esfuerzos en la lucha contra los talibanes, había solicitado a Holanda que examinara "la posibilidad de una presencia prolongada en Afganistán" para los 2000 militares asentados en la provincia de Uruzgán, en el sur de aquel país. Veinte soldados holandeses murieron en Afganistán desde 2001.
Los democristianos (CDA), principal fuerza de la coalición, proponían mantener un destacamento militar reducido hasta agosto de 2011. Es decir, prolongar un año el calendario fijado en 2007. Esa propuesta tropezó con la categórica negativa del vicepremier Wouter Bos, cuyo Partido Laborista desea que la misión holandesa en el seno de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) concluya este año. Los laboristas quieren que "el último soldado holandés haya dejado Uruzgán a fines de 2010", según insistió Bos.
"Ya no existe ninguna vía posible por la cual democristianos, laboristas y la Unión Cristiana podrían avanzar [para mantener con vida la coalición de gobierno]", admitió Balkenende. Esos tres partidos cuentan con 80 bancas de las 150 que tiene la Cámara baja del Parlamento holandés.
Esta es la cuarta vez en ocho años que colapsa un gobierno dirigido por Balkenende. Según un reciente sondeo realizado por la televisión, el primer ministro carece de apoyo en la opinión pública: el 76% de los encuestados admitieron tener poca o ninguna confianza en el gobierno.
En esas condiciones, Balkenende podría ser reemplazado en la dirección de la CDA por el canciller Maxime Verhagen para preparar las próximas elecciones legislativas.
Esos comicios anticipados podrían ser organizados a mediados de año, aunque después serán necesarios varios meses de negociación para formar nuevo gobierno.
Por el momento, los sondeos sugieren una victoria de la CDA que, de todos modos, debería aliarse con tres o cuatro partidos para constituir una nueva coalición gubernamental. Si las elecciones se realizarán ahora, el laborismo podría obtener una banca más, mientras que la CDA perdería dos, según los sondeos.
El ultraderechista Partido de la Libertad del diputado europeo Geert Wilders, que había pedido el regreso de las tropas, podría ser el gran ganador de las próximas elecciones.
Su formación, que gana adeptos al poner en tela de juicio la honestidad del gobierno y denunciar el exceso de inmigrantes, llegó en segunda posición detrás de los democristianos en las elecciones europeas de junio, con el 17% de los votos.
En las actuales condiciones, es prácticamente seguro que las tropas holandesas comenzarán a regresar a partir de agosto, como estaba previsto. Nadie imagina que un gobierno provisional vaya a tomar una decisión de gran envergadura como la extensión de la misión militar en Afganistán.
Si bien el retorno de los militares holandeses debería tener escaso impacto en la ISAF, que cuenta con unos 85.000 efectivos en Afganistán, significará un traspié para las esperanzas de Estados Unidos de incrementar la cantidad de tropas internacionales en aquel país.
Si las tropas estadounidenses tuvieran que asumir una mayor responsabilidad en Uruzgán, podría plantearse la necesidad de cambiar la táctica actual, lo que aumentaría la intensidad de los combates, según afirman los expertos.
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