La incorporación del economista Javier González Fraga a la fórmula que encabeza el radical Ricardo Alfonsín le dio a la propuesta de la Unión para el Desarrollo Social (Udeso) aires de apertura y previsibilidad.
¿Qué marcaron los resultados electorales de Capital Federal y Santa Fe?
Marcaron que, más allá de los éxitos puntuales, un 70% del electorado está convencido de que se puede mejorar. La gran mayoría de la población cree que se puede cambiar lo peor de este gobierno sin poner en juego la continuidad de la bonanza económica. Esto es lo nuevo, la confirmación de que las elecciones anteriores, incluyendo la de la provincia de Salta, pertenecen al pasado, a la creencia de que Cristina ya ganó, y este no es más el caso. Hoy estamos en un claro escenario de balotaje, donde el contrincante de Cristina se llama Ricardo Alfonsín.
¿Las encuestas reflejan el escenario que usted describe?
De acuerdo con las encuestas que nosotros manejamos, Cristina ha perdido alrededor de cinco puntos y está rebotando ya cerca del 40%. Una encuesta que será publicada esta semana nos confirma a nosotros segundos y muy bien posicionados. El 14 de agosto el electorado dará un contundente mensaje a favor de la institucionalidad y la convivencia en un país serio. Será el cachetazo final al autoritarismo y a la corrupción
¿Qué pueden esperar los argentinos si ustedes llegan al gobierno?
Pueden esperar un país serio donde se produzca un cambio seguro, que reemplace en lo institucional el estilo autoritario y poco transparente que ha caracterizado al kirchnerismo, especialmente en los últimos años, y que se manifiesta desde el atropello en las cifras del Indec hasta las prohibiciones a exportar carne, que generaron la más espectacular liquidación de vientres en nuestra historia ganadera, y manejo de YPF por los amigos del poder.
¿Cómo sería la relación con otras fuerzas políticas, gobernadores, intendentes?
Vamos a aplicar políticas consensuadas con otros partidos en materia ganadera, agroindustrial, energética, de infraestructura. Será un gobierno de respeto al federalismo y de reencuentro de los argentinos. El diálogo reemplazará a la intolerancia y se convocará a los mejores, independientemente de las fuerzas políticas que representen. Mi participación en la fórmula como independiente muestra el sello que caracterizará al gobierno de Alfonsín. En esta misma línea se enmarca el acuerdo con Francisco de Narváez en Buenos Aires y la convocatoria de Graciela Ocaña y Manuel Garrido, dos referentes conocidos por sus ideas en materia de transparencia y de lucha contra los abusos sindicales y la corrupción.
¿Qué niveles de pobreza tiene hoy la Argentina?
La pobreza afecta hoy a casi un 30% de la población. No se tienen números exactos porque para el Indec una familia que gana $1.200 no es pobre, cuando se necesitan $2.200. Además, y a diferencia de lo que ocurre en el nordeste de Brasil, tenemos pobreza nueva, con hijos de trabajadores de clase media empobrecidos. Este problema reclama una solución específica y nosotros vamos a afrontarlo con políticas integradas. Por un lado, garantizaremos una asignación verdaderamente universal y significativa, porque los $180 pesos se derritieron en la inflación.
Por otro, vamos a construir en dos años tantas viviendas como las que este gobierno dice haber hecho en ocho, porque sin vivienda no hay familia y sin familia no se puede combatir la desnutrición. El plan de lucha contra la pobreza se complementará con educación, siguiendo la experiencia que se aplicó en Chile en la época de Salvador Allende.
Usted suele repetir que la pobreza es un negocio de la política, ¿en qué se funda para sostenerlo?
Creo que Luis D'Elía querría conseguirles trabajo a sus seguidores. Sin duda que no, porque dejarían de seguirlo. En el país tenemos que combatir la pobreza de un modo honesto, comprometido, y no con el relato. Incorporar a esos 10 millones de personas que están afectadas por la pobreza a una economía de mercado será un excelente proceso de desarrollo. Esto es clave para tener una democracia menos populista y menos clientelista.
¿Cómo piensan afrontar ese otro gran problema que es la inflación?
Pensamos erradicar la inflación gradualmente, con las mismas recetas que se aplicaron en otros países donde ésta ha dejado de ser un problema. Para ello primero hay que reconocerla y luego establecer metas decrecientes graduales. No hay por qué pagar ningún precio recesivo por controlar razonablemente la inflación.
¿Qué piensan hacer con los planes sociales y los subsidios sin son electos en octubre?
Los beneficiarios de planes sociales pueden estar tranquilos y seguros de que vamos a mantenerlos, como también a las pensiones que deciden los gobiernos provinciales. Los subsidios serán analizados uno a uno, con sumo cuidado, porque muchos ayudan a los pobres pero muchos también sirven a los ricos.
Las metas del plan productivo que acaban de presentar con Alfonsín están trazadas hasta 2020 en granos y 2030 en ganadería, ¿hay acuerdos con otras fuerzas políticas para el largo plazo?
Hay verdadero espíritu de concertación con otros partidos políticos. En materia energética, hemos llamado a los ex secretarios de Energía, incluidos los peronistas, quienes nos han facilitado un plan que tiene acuerdos con el peronismo. En diciembre último (Eduardo) Duhalde y (Rodolfo) Terragno firmaron acuerdos básicos por políticas de Estado que no pueden depender de un éxito electoral cada cuatro años.
El abandono de los yacimientos argentinos, los derrumbes de producción y la crisis energética, ¿son producto de una falta de políticas, de desaciertos políticos o de políticas ancladas en negociados?
Es una mezcla de todas las cosas. Hay mucho de torpeza y mucho de corrupción. ¿Acaso la naturaleza se olvidó de la Argentina, mientras vemos aparecer petróleo en las costas de Brasil, Uruguay y en Malvinas? Hidrocarburos hay, pero nadie los busca y quien los encuentra los esconde por los bajos precios internos. Y lejos de estimular las inversiones, la presidenta inaugura obras para traer cada vez más gas desde otros países. La Argentina ha perdido después de 23 años el autoabastecimiento energético y vamos a importar entre 4.000 y 8.000 mil millones de dólares en combustibles.








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