En el ataque sobrevivió de milagro el empresario gastronómico, Eduardo Ros, luego de recibir dos disparos en la cabeza, y su pareja, Griselda Fuentes Cabal, murió de un disparo en la nuca. Las pruebas comprometen a los tres acusados, y el fiscal y las querellas pedirán perpetua.
Este lunes, desde las 8:30 horas, se escucharán los alegatos de las partes en el juicio oral y público a los tres acusados por el crimen de Villa Martita, Diego “Coco” López, Gastón Nicolás Soria, y Carlos Luján Sosa, imputados como el ejecutor, el encargado de trasladarlo y el autor material del hecho. La querella y el fiscal Guillermo Sancho pedirán una pena de prisión perpetua y las defensas irán por la absolución, aunque, subsidiariamente, intentarán atemperar una eventual condena.
El 14 de mayo del año pasado, a la noche, cuando ingresó en su camioneta al patio de su casa en avenida Illía 2026, Eduardo Ros (64), recibió un disparo en el rostro. El sicario usó una papa como silenciador en el caño del arma. Luego disparó a quemarropa en la nuca de Griselda Fuentes Cabal (31), la pareja de Ros, que murió casi en el acto.
El atacante intentó rematar al empresario con un disparo en el piso. Sin embargo, Ros sobrevivió y pudo llamar por teléfono para pedir ayuda. Un motorista policial que demoró minutos antes del crimen a una persona que le pareció sospechosa, estacionada en un auto a una cuadra y media del lugar, posibilitó la detención de los autores del hecho. En el celular de Gastón Soria, los pesquisas descubrieron mensajes de texto que fueron la punta del ovillo para orientar la investigación hacia un crimen por encargo.
El fiscal Guillermo Sancho pedirá condenas para los tres acusados por el delito de homicidio e intento de homicidio doblemente agravado por pago y el uso de arma de fuego. En el caso de López y Sosa, solicitará prisión perpetua por considerarlos autor material e intelectual, respectivamente. Eso significa 25 años de cárcel. En el caso de Soria hay una duda: podría pedir la misma pena como partícipe necesario (esa figura apunta a que el crimen no pudo haberse cometido sin su colaboración) o, si lo imputa como partícipe secundario, menguar la pena prevista en un tercio. Los querellantes César Rodríguez y Natalio Perés pedirán la pena más dura para los tres.
Los defensores ya adelantaron que irán por la absolución por falta de pruebas o supuestas irregularidades de procedimiento. El defensor de López es el abogado Gastón Gómez. A Sosa lo defienden Amilcar Fiorucci, que podría plantear subsidiariamente una condena menor, con el argumento de que los testigos que pasaron por el juicio mencionaron que se encargó un “trabajo” para “asustar” a la víctima pero aclararon que no se habló de matarla. El defensor de Soria, Horacio Tanus Maffud, dirá que su defendido solo trasladó a López pero no sabía que este iba a cometer un crimen.
Según la acusación, Sosa encargó el crimen a Diego López (23), como autor material, y a Gastón Soria (33), que lo trasladó hacia la escena del hecho. La Fiscalía no comprobó el móvil del asesinato. La querella, a través de la línea que siguió durante el debate, seguramente planteará que Sosa, ordenando eliminar a Ros, intentó quedarse con un inmueble que el empresario le había comprado pero todavía no había escriturado. El fiscal no hizo ninguna pregunta en ese sentido durante el debate y se limitó a buscar comprobar la materialidad de los hechos y sus autores.
Los tres acusados mantuvieron silencio durante el juicio. Ros habló en la primera jornada y contó con crudeza los detalles del ataque que sufrió. El martes pasado no estuvo en la audiencia. Pero reapareció el miércoles, sentado junto a sus abogados, y el jueves durante la inspección ocular que realizaron los jueces en su vivienda, en horas de la noche. Tiene en la nariz y parte del ojo cicatrices del balazo que recibió a centímetros de su rostro. Entre el público, durante las tres audiencias, solo hubo familiares de Sosa siguiendo las alternativas del debate.
Los jueces que integran el Tribunal son Aníbal Andrés Olié, Carlos Alberto Besi y Carlos Fernández Articó (conjuez).
Entre los elementos que comprometen a los acusados están los resultados positivos de las pruebas de ADN de Sosa y López que se compararon con los rastros genéticos hallados en el auto de Soria, los mensajes de texto del celular de Soria que evidencian un ilícito por encargo, escuchas telefónicas de comunicaciones de los tres acusados, la rueda de reconocimiento en la que Soria señaló a López como la persona que trasladó esa noche hasta la casa de las víctimas, tres testimonios de conocidos de Soria que dijeron que Sosa encargó el “trabajo” para asustar a Ros a cambio de 30.000 pesos y el resto de las pericias.
Comentá la nota