Jonathan Scarcella, el único detenido por la muerte del joven Lucas Chávez, ocurrida la noche del 1 de mayo en el barrio Albatroz XXVII, confesó esta tarde ante el Fiscal Cristian Long su autoría en el crimen, aunque según manifestó, su intención no era matarlo.
Lucas Chávez, de 26 años, murió de un disparo que le ingresó en la ingle y le alcanzó el corazón, por lo que en un principio se suponía el la bala podría haberlo impactado tras un rebote en el piso.
“Cuando me enteré que se había muerto no supe qué hacer, me asusté y me escondí. Al otro día, llamé al comisario, con el que tengo una buena relación, y me entregué”, relató.
Ante la pregunta sobre el arma que portaba respondió: “la compré hace un año. Me costó 800 pesos”.
El hijo del presidente del Club Sporting descartó, además, que la pelea fatal ha sido producto del fútbol (la víctima y su hermano son líderes de la hinchada de Rosario), ni tampoco por un tema de drogas; sino estrictamente personales.
Según su declaración, los hermanos Chávez lo perseguían, insultaban y golpeaban cada vez que intentaba ingresar al barrio para visitar a su hijo que vive en el sector junto a su ex mujer.
“Los Chávez me tenían cansado”, sentenció Scarcella.
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