Quedaron imputados por homicidio calificado. El chico murió asfixiado.
La madre y el padrastro del niño de tres años asesinado en cercanías del barrio Nueva España, de Centenario, fueron acusados de homicidio calificado por alevosía, y en el caso de la madre se sumó el agravante por el vínculo. Ambos permanecerán detenidos por dos meses mientras avanza la investigación. La medida fue dispuesta ayer por el juez Mauricio Zabala. La defensa impugnará la decisión en los próximos días.
Ayer, durante la audiencia de formulación de cargos contra Alberto Raúl Molina y su ex pareja, Juana Rosa Zapata, se revelaron detalles escalofriantes de la violenta muerte del pequeño que conmovió a la sociedad neuquina apenas tomó estado público.
Según la autopsia, el niño murió producto de una asfixia con tela, provocada por una remera o buzo. El informe señala que ese elemento fue introducido 12 centímetros en la garganta del menor, obstruyendo su tráquea. Se precisó que, al momento de la muerte, el niño estaba en estado de indefensión (inconsciente), por lo que se investiga si fue sedado con alguna sustancia tóxica o golpeado, ya que registra una herida en el rostro.
Molina, de 38 años, fue quien confesó el crimen en la Comisaría 20 de Parque Industrial, la madrugada del miércoles, y dio indicaciones a la Policía sobre el lugar en el que yacía el cuerpo.
La madre quedó imputada como partícipe necesario, ya que al ser consultada por los investigadores por la ausencia del hijo no dio mayores precisiones. Además, la mujer realizó una llamada a Molina luego del terrible suceso, cuando el hombre ya estaba en la comisaría.
El defensor de la mujer, Daniel García Cáneva, indicó que del informe de la autopsia no puede inferirse si una o más personas participaron del crimen, por lo que no hay elementos para involucrar a Zapata. “Los elementos de prueba que se tienen sobre ella es que llamó por teléfono a Molina y le dijo: ‘Decime que está vivo’”, indicó Cáneva, señalando la prueba como inconsistente.
Por otra parte, Gustavo Vitale, defensor de Molina, manifestó que fue su defendido quien acudió a la comisaría y se puso a disposición de la Justicia, por lo que no habría riesgo de fuga ni entorpecimiento. Durante la audiencia, Vitale planteó que el hecho debería encuadrarse “en un delito culposo y subsidiariamente en un homicidio simple”.
El juez Zabala dio lugar al pedido de la fiscal Soledad Rangone y dispuso la preventiva por dos meses.
Macrabro
El peor final para un indefenso
El crimen del pequeño de tres años ocurrió entre las 22 del martes y la 1 de la madrugada del último miércoles cuando, según el propio Alberto Raúl Molina confesó, llevó al pequeño hasta la zona ribereña cerca a Nueva España y lo asfixió hasta matarlo.
Fue el propio Molina quien caminó luego hasta la comisaría y confesó lo que había hecho ante los policías. De inmediato, los efectivos fueron al lugar indicado por el hombre y encontraron el cuerpo sin vida del pequeño.
La madre del menor, al ser consultada por la Policía, no colaboró demasiado, por lo que en un principio quedó demorada como sospechosa. Ayer, la Justicia los acusó a los dos de homicidio calificado.
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