Los investigadores del crimen de Maricel Andrea Servezynski (20), asesinada la noche del sábado cuando viajaba hacia su casa en un colectivo en San Miguel, secuestraron en la casa del único detenido por el hecho un revólver calibre 32 que pudo haber sido utilizado en el homicidio.
Fuentes policiales aseguraron que el arma fue secuestrada durante un allanamiento realizado esta mañana en la casa de Tomás Leandro Romero (25), ubicada en Tres Marías y Rivadavia, de San Miguel.
Además, los investigadores analizaban esta mañana el teléfono celular de la víctima, el cual fue hallado en poder de Romero al momento de ser detenido.
La joven fue asesinada de un balazo en la cara frente a una decena de personas cuando viajaba en un colectivo por el partido de San Miguel y como sospechoso fue detenido un hombre que varias veces la había invitado a salir y que fue entregado a la Policía por su esposa.
Fuentes policiales informaron que el hecho ocurrió la noche del sábado y que la víctima, identificada murió en el acto al recibir un tiro en la cara.
En tanto, el presunto agresor, Tomás Leandro Romero (25), fue apresado cuando llegaba a su trabajo en una droguería del barrio porteño de Balvanera, donde la policía había montado guardia para atraparlo luego de que su esposa lo entregara.
Al momento de la detención, Romero se había rapado para cambiar su fisonomía y despistar a los pesquisas, aunque fue reconocido por unos tatuajes que llevaba en el cuello, explicó el jefe de la Sub DDI San Miguel, Claudio Arnouk.
Según los investigadores, todo comenzó cerca de la medianoche del sábado último en el interno 107 de la línea 440, que cubre el trayecto entre José C. Paz y San Miguel, en el noroeste del conurbano bonaerense.
Allí se encontraba sentada Servezynski, quien se dirigía rumbo a su casa en Moreno, junto a al menos una decena de pasajeros cuando sorpresivamente fue atacada por un muchacho que había abordado el colectivo dos paradas antes y, sin mediar palabra, le disparó un tiro en el rostro.
Iniciadas las investigaciones, los policías se entrevistaron con los familiares y amigas de la chica, quienes revelaron que varias veces había sido invitada a salir por un joven, aunque ella lo había rechazado. "La chica vivía con sus padres, era muy trabajadora -como empleada en un paseo de compras- y tenía un novio. Ella jamás le había dado a este muchacho indicio alguno u oportunidad para tener una relación", detalló el comisario Arnouk.
Tras el ataque, efectivos de la comisaría tercera de San Miguel recibieron un llamado de la esposa del acusado, quien lo denunció ante el temor de que él hubiese sido el autor del hecho.
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