La senadora Lucila Crexell, en pleno proceso de marcar su sitio dentro de su partido, el MPN, produjo dos hechos políticos a tomar en cuenta, a través de sus últimas declaraciones.
“Me gustaría que la pelea política se diera entre Jorge Sapag y Guillermo Pereyra. Creo que es la mejor forma de medir fuerzas y luego obtener la legitimidad que se necesita para poder llevar adelante al MPN. Además, hay que recordarle a Jorge Sapag que trabajó en contra de su propio partido”, tronó Crexell.
Es una declaración interesante dentro de la caldera en la que comenzará a hervir la interna del MPN que se disputará el 24 de agosto. Porque implica que en la instancia la senadora seguirá jugando al lado de Pereyra, algo que se había puesto en duda. Y también, porque revela el interés en presionar para que la pelea tenga estos dos protagonistas, y no representantes, en las boletas que irán a las urnas.
Antes, Crexell había enfocado sus críticas en quien suena también como eventual candidato futuro, el ministro de Energía, Guillermo Coco. El ministro había acusado a la senadora de tener asesores pagados por YPF (se refería a Nicolás Gadano, hijo del conocido periodista Jorge, experto en el tema energía). Ahora, la senadora puso a sus asesores a disposición de G&P, deslizando que podría servir para tornar más transparente su manejo.
“Yo no estoy en contra de G&P como una empresa provincial, lo que pido es un manejo transparente. Que se explique cómo funciona y dónde van a parar sus recursos”, dijo la senadora.
Con marcada ironía, puso a disposición sus asesores “para que G&P no cierre con pérdida sus balances o tal vez para que pueda entender que un avión de más de dos millones de dólares no se compra por contratación directa, sino que tendría que ir a una licitación pública”.



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