Para Cristian Martino, el hijo menor del paciente del Servicio de Salud Mental del Hospital Pintos que fuera hallado muerto en un terreno el pasado 19 del corriente mes, son varias las dudas que aún persisten en cuánto al caso. Entre tantos interrogantes, todavía se pregunta por qué desde el centro asistencial no les avisaron acerca de la desaparición de su padre el mismo día que sucedió.
"Ese día yo lo reconocí, cuando fui a la morgue No se me va a borrar nunca esa imagen, pero tenía que verlo", recordó durante la entrevista que mantuvo con este diario el menor de los tres hijos que Martino tenía.
Después, contó que fueron su mamá y una tía -esta última hermana del paciente de Psiquiatría- quienes vieron a Horacio Martino con vida por última vez.
"No fue el 26 de marzo, sino el 27, es decir un día después de lo que se ha estado diciendo, que mi mamá y mi tía fueron a ver a mi papá".
Ambas aquel día observaron en el Servicio de Psiquiatría que el hombre estaba en un estado verdaderamente calamitoso, en condiciones más cercanas a las de una persona que parece estar abandonada que a las de una que está internada en un centro asistencial para ser contenida y atendida.
Según contó el joven de 29 años de edad, cuando las dos mujeres acudieron a visitarlo Martino se había defecado y orinado encima.
Así lo encontraron, por lo cual tuvieron que bañarlo y cambiarlo. Ese día, el hombre quedó vestido con la parte de arriba de un pijama y con un pantalón tipo deportivo, las mismas ropas que llevaba cuando fue encontrado muerto el pasado viernes 19 del corriente mes en esa especie de pulmón de manzana que está, con ingreso por calle Alvear, frente al Servicio de Salud Mental del Hospital Pintos, el lugar de donde aparentemente se escapó.
"Antes había estado también internado en Psiquiatría. Pero siempre estuvo más limpio. Nosotros íbamos a visitarlo y no estaba así, como mi mamá y mi tía lo encontraron ahora", recordó.
Dudas que persisten
Para Cristian Martino, las dudas sobre la muerte de su papá todavía persisten. Y esas dudas no alcanzan a quedar desterradas con los primeros resultados de la autopsia que el martes de la semana pasada le hicieron al cadáver de su padre en la sede de la Policía Científica local.
Los resultados de esa operación indican que el hombre no presentaba signos en su cuerpo de haber sido víctima de una muerte violenta, sino más bien de un deceso emparentado con causas naturales.
Aún faltan conocerse los resultados de diferentes muestras de órganos que fueron extraídas del cuerpo, las cuales se remitieron a La Plata y estarán -según señaló el hijo de Martino que los médicos le dijeron- "aproximadamente dentro de diez días".
"El médico, cuando fueron a retirar el cuerpo, les dijo a los de la CEAL (la empresa de sepelios que se encargó de la inhumación del paciente de Psiquiatría tras la autopsia) que iba a esperar concretamente los datos de La Plata" para establecer recién bien con certeza desde cuándo estaba muerto.
"Yo, hasta que no estén esos resultados, no puedo decir nada. Puede ser que haya muerto por causas naturales. Pero es raro, son 21 días los que pasaron y en los primeros días que se escapó estuvo lloviendo un montón", declaró el joven.
Junto con esas dudas sobre las circunstancias que derivaron en la muerte de este hombre, lo que por estos días también invade a uno de sus hijos son otros interrogantes que todavía los que tienen que hacerlo no han podido responderle con fundamentos suficientes: ¿Por qué, si Martino supuestamente se escapó del centro asistencial el 28 de marzo, recién les avisaron a sus familiares -en realidad se enteraron cuando fueron a visitarlo y no estaba- desde Psiquiatría un día después? ¿Por qué no los llamaron por teléfono ni bien la supuesta fuga se produjo?
"El 28 pasó que se escapó y el 29 fueron a verlo mi mamá con mi hermano más grande. Lo raro es que no nos avisaron el día que él se fue. El 29, cuando fueron mi mamá y mi hermano, recién ahí les dicen que mi papá se había escapado".
Según Martino hijo, quien les informó de la novedad fue "una doctora que se llama Natalia Agreda, que estaba de turno, de guardia. Mi mamá le preguntó a ella cómo se había escapado mi papá y por qué nadie le había avisado. Y ella le respondió que la que había avisado era una enfermera. Nosotros hablamos con esa enfermera. Y ella dijo que por protocolo, cuando se escapa un paciente, tienen que llamar a la Policía (algo que efectivamente se hizo el mismo día en que Martino desapareció) e inmediatamente a la doctora de cabecera, la que está de turno".
De los dichos de Cristian Martino, queda en claro que nadie les avisó el mismo 28 de marzo de la desaparición de su papá desde el centro asistencial.
"Es el profesional el que tiene que llamar a los familiares para decirle. Pero nos parece rarísimo que no nos haya avisado nadie a nosotros", remarcó el joven.
La versión de que supuestamente Martino se escapó por una ventana tampoco les resulta creíble a sus familiares. Sobre todo si se toma en cuenta el estado en que lo encontraron la última vez que lo visitaron, cuando -según ellos sostienen- no podía ni moverse y, por ende y mucho menos, saltar por una ventana.
"Yo no creo en la versión que nos dieron en Psiquiatría ¿Cómo no van a llamar a un familiar para decir que mi papá se escapó? De eso no hubo nada. No nos llamaron nunca. Si mi vieja no iba, vaya uno a saber qué pasaba".
Martino hijo siente que desde el centro asistencial municipal "nos pelotearon" durante el tiempo en que su papá estuvo desaparecido.
Recién el día 6 de abril, es decir, a más de una semana de que Martino estaba desaparecido, el Servicio de Salud Mental del Pintos dio a conocer oficialmente una "aclaración" sobre el caso.
Esa información, con las firmas de las doctoras Verónica Gómez -secretaria de Salud y Directora Interina del Hospital Pintos- y Claudia Daddario -a cargo, también en forma interina, del Servicio de Salud Mental- apuntaba al deseo de "esclarecer los hechos acontecidos respecto al paciente Horacio Martino".
"Dicho paciente ingresa el 9 de marzo del corriente año -su hijo dijo que en realidad lo internaron un día antes, es decir, el 8- por un cuadro de excitación psicomotriz. Dicho paciente es portador de una enfermedad neurológica, Corea de Hunghinton, que le ocasiona movimientos involuntarios, trastornos en la marcha, pero puede deambular".
"Durante su internación se mantuvieron, en varias oportunidades, entrevistas con los familiares, informándoles que el mismo no contaba con criterio de internación en nuestro servicio, y que buscasen los medios para que regresara a su hogar cumpliendo con el deseo del paciente", continuaba diciendo la información oficial.
"El día 28 de marzo, aproximadamente a las 17.30 horas, personal de enfermería constata la ausencia del paciente, dando aviso en forma inmediata a la médica de guardia pasiva actuante y al comando policial, siguiendo los reglamentos internos".
El último párrafo de esa información, bastante exculpatoria por cierto, señalaba: "Recalcamos que nuestro servicio es de puertas abiertas, siendo factible la posibilidad de abandonar la institución si así lo decidiera cualquier paciente".
¿Martino estaba en condiciones de decidir por sí mismo irse o quedarse? Esa es otra de las preguntas que cabe hacerse a esta altura. También, aquella otra -teniendo en cuenta que ahora, según la información oficial, "no contaba con criterio de internación en nuestro servicio"- referida a qué tan distinta era su situación si se la comparaba con ocasiones anteriores en las que también había estado en el Servicio de Salud Mental del hospital municipal.
Según su hijo, su padre no estaba en esas condiciones. Y de haberlo estado, lo primero que hubiera hecho, si se escapaba, era regresar a su casa.
El joven reconoció que hubo encuentros con las autoridades del centro asistencial para decidir sobre el destino del paciente. Pero, aclaró, en ningún momento ellos avalaron que le dieran de alta, algo que -según declaró- en el Hospital querían hacer.
Desde su punto de vista, el estado en que su papá se encontraba hacía imposible que pudieran tenerlo de nuevo en su casa.
"En Psiquiatría decían que no lo podían tener más y que le iban a dar el alta. Pero vos lo ibas a ver y nada que ver ¿Cómo le iban a dar el alta si se hacía encima y no entendía nada?".
"Esta vez, sí o sí, no podía estar más en mi casa ¿Cómo hacíamos para tenerlo: encerrado, atado? ¿Si le daba otra crisis de nervios y por ahí la tomaba del cuello a mi mamá, que vivía sola con él, qué hacíamos? Ella lo cambiaba, le daba de comer... Pero cuando se ponía así te desconocía", declaró Martino hijo.
Una crisis
La enfermedad que padecía, contó su hijo, hacía que Horacio Martino "últimamente estuviera como entregado. Pero no estaba lúcido nunca. Le daban crisis de nervios".
Una de esas crisis fue la que derivó en su internación el 8 de marzo. A modo de ejemplo claro y crudo sobre la patología que su papá padecía, Cristian Martino contó que los médicos le habían explicado que el cerebro de este hombre iba sufriendo cada vez más daños y que ese era un camino sin retorno.
"Su cerebro se iba dañando como si fuera una pasa que se iba secando", dijo su hijo.
Eso iba afectando a su sistema nervioso y, por lo tanto, se traducía en que su capacidad de movilidad fuera cada vez más escasa, al igual que el habla.
"Los ataques de nervios que sufría hacían que se quedara como duro", y que le costara hacer los movimientos más comunes, como por ejemplo aquellos necesarios para alimentarse por sus propios medios.
A su papá, mientras estaba en su casa, "había que darle la comida como a los bebés, toda picada, para que no se ahogara".
"Tuvo un brote en mi casa, que le agarró un ataque de nervios y se ponía como violento porque quería agarrar las cosas y se le caían. Ahí fue cuando lo internaron el 8 de marzo. Y de acuerdo a cómo lo iban viendo los médicos, eran las pastillas que le iban dando".
"A él se le contraía todo el cuerpo. Y quedaba como si estuviera haciendo fuerza. Hablaba algo, pero como si hiciera una mueca".
Que tres semanas después a ocurrida su desaparición lo hayan encontrado muerto a tan corta distancia del centro asistencial donde estuvo internado era algo "que nosotros suponíamos" porque "él no se podía mover", agregó Cristian Martino.
De acuerdo con los dichos de su hijo, su último período de internación en Psiquiatría fue el más crítico, teniendo en cuenta también el lugar donde estaba alojado: una habitación "con rejas y pasa platos" denominada como "de contención", pero que a su papá, en aquellos pocos momentos de lucidez que tenía, "le parecía una cárcel".
"A él lo habían puesto en una habitación de contención. Por lo que tengo entendido, es una habitación cerrada. Tenés la habitación abierta, la normal. Pero a él lo tenían ahí. Y yo le pregunté también a la doctora cómo pudo haberse escapado si estaba en una habitación que es cerrada. Eso no lo entiendo. Ella me respondió que mi papá estaba en una habitación de contención, pero abierta, cuando en realidad esas habitaciones son cerradas".
"Nosotros no lo podíamos tener en esa condición en la que estaba. En el estado en que se encontraba y las condiciones de nosotros, no lo podíamos tener en casa. Pero ellos (desde Psiquiatría) nos decían que él estaba bien, que tenía el alta ¿Cómo iban a dejarlo ir así? Mi viejo decía que estaba en una cárcel, en esa habitación de contención, que es con rejas", contó también Martino hijo.
Responsables se buscan
Ahora que todo pasó, Cristian Martino aguarda que "alguien se responsabilice" por lo que ocurrió con su papá.
"Quiero ver bien lo qué pasó, tener realmente el resultado de la autopsia que diga cuándo murió mi papá y por qué", más allá de que -de lo analizado hasta ahora- se sabe que el deceso de Horacio Oscar Martino data de entre una y dos semanas a cuando su cuerpo fue hallado.
Sobre el centro asistencial donde su papá estuvo internado, el joven declaró: "Ese lugar no sirve. Lo tendrían que cerrar y empezar de nuevo".
Por estos días, lo fundamental para Martino hijo y todos los demás familiares del paciente de Psiquiatría pasa por despejar todas esas dudas que todavía persisten en cuánto a las circunstancias que rodearon a la desaparición de su papá y se tradujeron en que, tres semanas más tarde, fuera hallado muerto.
"A mí me quedan muchas dudas. Si se escapó por una ventana, si sabía que se estaba escapando, hubiera aparecido en mi casa, en la de la hermana o lo habríamos encontramos en la calle. Pero no hubiera hecho eso de saltar la ventana e ir a morirse enfrente", sostuvo Martino hijo.
Por último, el joven reconoció que conforme los días iban pasando "me esperaba esto". Es decir, que a su papá lo hallaran sin vida.
Pero más allá de los rastrillajes que se hicieron, que en todos los casos dieron negativos, al parecer no hay nadie todavía que lo haya visto durante los días en que estuvo desaparecido.
"Si alguien, en el estado que estaba mi papá, lo hubiese visto, le hubiera llamado la atención. Lo más loco fue que no nos llamaran. Ahí empezaron, de entrada, nuestras dudas. Y terminamos con este final... Si la doctora hubiera venido y nos hubiera dicho el mismo día que mi papá se fue... No es imposible escaparse... Pasó y pasó... Pero lo raro es que no te avisen. Y que después termine apareciendo fallecido enfrente".
El dato
Hasta el momento, los familiares del paciente de Psiquiatría no están siendo representados por ningún abogado en la causa penal que se instruye en la UFI 6 -a cargo del Dr. Luis Surget- y que está caratulada como "averiguación de causales de muerte". Y, según declaró Cristian Martino, no tienen intenciones por ahora de instar acción penal alguna contra los responsables del Servicio de Psiquiatría perteneciente a la comuna.
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