El diputado nacional y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) - Distrito Tucumán, José Cano aseguró que el aval legislativo al convenio de refinanciación de la deuda con la Nación es otro golpe al federalismo.
Según el parlamentario, la Provincia resignó otra oportunidad de reclamar fondos que le corresponden por derecho propio a cambio de seguir atada política y financieramente a la administración central.
“Advertimos que el régimen propuesto atenta contra el sistema federal. Seguirá profundizando la dependencia que tiene Tucumán con la voluntad política de los funcionarios kirchneristas. La refinanciación que fija la Nación es una trampa que desnuda un delicado estado de las cuentas públicas después de una década de manejo irresponsable del presupuesto estatal. La obligación de rendir cuentas trimestralmente sumará incertidumbre ante el riesgo de que se cambien las reglas de juego”, expresó.
Cano calificó de falso al argumento del oficialismo por el que se habrían asegurado fondos para pagar salarios durante todo el 2014.
“Es tan mendaz lo que se afirma que el Gobierno comienza el año sin poder dar una respuesta seria a los estatales que reclaman un bono extra y paritarias inmediatas para recomponer salarios arrasados por la inflación. La situación se mantendrá igual y tenderá a agravarse frente a funcionarios que siguen negando la realidad. Anuncian acuerdos para congelar precios que sólo se cumplen en el Mercado Central de Buenos Aires, mientras en Tucumán a los trabajadores el dinero les alcanza cada vez menos”, expresó.
El referente opositor sostuvo que el oficialismo debe transparentar el real estado de las cuentas públicas y convocar en forma inmediata a todos los sectores laborales, sociales y económicos.
“Es preciso redefinir políticas fiscales, generar incentivos para reactivar a los sectores que están padeciendo la crisis y lograr que los trabajadores tengan asegurados salarios dignos. Lo que sucedió en el ya tristemente célebre 9/12 es la muestra de un Estado ausente, sin ninguna previsión, ni voluntad de diálogo y que sólo cede ante presiones extraordinarias. Eso es muy peligroso y es lo que hace falta revertir”, concluyó.

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