Un proceso educativo inclusivo en la escuela Mariano Moreno de Paraná interpela a mirar e imitar su perseverancia y el compromiso colectivo de directivos, docentes, alumnos y familias
Si el resultado de un proceso educativo se lo sintetiza en Iara, probablemente se incurra o caiga en volver a separar, a discriminar, lo que tan trabajosa y convincentemente ha podido integrar una comunidad.
En cambio, mirar esa trayectoria que desembocó en ser escolta de la bandera con 8,32 de promedio, muestra el avance de una sociedad, el compromiso colectivo que unió a niños, padres, docentes y directivos, y el logro para la cuestionada y muchas veces agraviada escuela pública.
Iara Rodríguez Reidl es una niña con síndrome de Down, que sumó este fin de año un nuevo reconocimiento: ser escolta de la bandera argentina en la escuela Nº 7 Mariano Moreno. A esa distinción llegó luego de ser evaluada, por igual, como al resto de sus compañeros: nivel académico, actitudes, valores que se inculcan y si se ponen en práctica. Pero habitualmente, cada año también era elegida como Mejor Compañera por sus propios compañeritos.
Su caso, como el de tantos otros, constituye también una nueva realidad que se consolida en las escuelas: la integración cada vez mayor, de chicos con capacidades diferentes.
Estos pasos hacen visibles las transformaciones positivas de nuestra sociedad, cuando se propone respetar, ayudar e incorporar a todos. Y expone la sencillez de la fórmula más efectiva para la educación de los niños: escuela y padres comprometidos.
En época de graduaciones y de balances, la propuesta educativa de la Mariano Moreno invita a reflexionar y también alienta a imitar.
El viernes por la mañana, en su histórica sede de calles Moreno y Corrientes, el establecimiento realizó el acto de colación del nivel inicial. Iara era una más entre todos sus compañeros.
Hasta allí llegó hace varios años, procedente de un instituto privado que un fin de año, notificó a su mamá que Iari, como la llaman todos, debía buscarse otra escuela, porque no había alcanzados los objetivos del Nivel Inicial, para comenzar 1º grado.
“No sabíamos cuáles eran esos objetivos. La mamá vino a preguntar y acordamos un estudio previo, con informes, para resolver si debía realizar otra vez jardín, o 1º grado. Asistió a etapa de recuperatorios para saber cómo estaba ella, nos reunimos con supervisores de nivel, sus profesionales, el equipo directivo de la escuela, docentes de Nivel Inicial y de 1º grado”, inició su relato a UNO la directora Mónica Fritzler.
En ese marco, hubo ideas como que concurriera a 1º grado, pero también en algunos momentos a jardín, para consolidar algunos aspectos, pero se consideró que podía dificultar la identidad con la maestra y el grupo.
“Al principio costó la parte de adaptación de ella al ambiente escolar, porque salía del aula cuando ella quería, o sonaba la campana y no salía; se hizo un trabajo conjunto con la familia. Justamente, nos habían dicho que eso hacía en la otra escuela y la dejaban. Ella salía del aula y deambulaba por la escuela; entonces la llamaban a la mamá para que la retire porque no estaba en el aula”, contó.
La consigna inicial fue ponerle límites y hacerle entender que tenía que estar en el aula. Empezó a asistir a clases con reducción horaria, aunque por breve tiempo, no más de un mes, porque los cambios fueron progresivos.
“Tuvo buenos logros, fue avanzando, entendió que había límites, horarios para el recreo. Una vez que se alcanzó eso, el objetivo fue que aprenda en el aula”, dijo Mónica.
A la par
Para esta tarea, Iara contó con una acompañante terapéutica, Priscila Silva, licenciada en Psicopedagogía y Profesora en Educación Especial.
“La verdad es que no fue necesario realizar flexibilizaciones curriculares significativas, porque ella pudo trabajar con las mismas actividades que hizo el grupo. Y hoy se encuentra pasando a 6º grado, elegida escolta derecha de la bandera argentina porque realmente lo merecía por sus logros, su esfuerzo y como dijeron las directoras, fue elegida muchas veces Mejor Compañera porque es una niña que tiene mucha solidaridad y buena voluntad con sus compañeros”, planteó Priscila.
Para la profesional, los buenos resultados logrados se asientan sobre los valores, las responsabilidades, el compromiso no solo dentro de la escuela, sino de los padres, que cumplieron con los pedidos de tratamientos para Iara solicitados por el establecimiento, como fonoaudiólogos o psicopedagogos. “Muchas veces los papás no cumplen. En este caso, se cumplieron desde 1º grado y eso permitió llegar a estar dónde ahora está”, dijo su acompañante terapéutica con orgullo y emoción.
Iara vive con su mamá y sus abuelos maternos, en cercanías a la escuela. Contó a UNO su felicidad por haber sido elegida escolta de la bandera nacional, su gusto por las Matemáticas, también por escribir y leer, fundamentalmente historias de piratas.
Apoyo y sostén
“Su familia ha sido un acompañamiento muy grande y este es el resultado. Ella llegó aquí sin tener ningún tipo de límite, de no acatar ningún tipo de norma. Hubo que hacer un trabajo arduo, como empezar de cero, y gracias a esta escuela que abrió sus puertas, se pudo alcanzar este logro”, contó Priscila. Su trabajo con Iara es de maestra de integración escolar.
En relación a lo académico, Iara tiene la misma exigencia que el resto de sus compañeros. En temáticas más complejas, como Ciencias Naturales y Sociales, se le hace estudiar nuevamente con algún mapa conceptual o resúmenes, “pero la familia acompañó mucho en el estudio y la ejercitación, y en los materiales que se solicitaba que traigan a la clase para trabajar en la escuela. Ella trabaja mucho con material concreto”, añadió Priscila, e indicó que su presencia es durante el desarrollo de las áreas pedagógicas, ya que la labor en las áreas estético expresivas, Iara las realiza en forma independiente. “Esto fue un logro con el paso de los años; al principio yo estaba durante toda la jornada con ella y en la medida que pudo independizarse, la acompaño en las horas pedagógicas. Incluso ella, en horas pedagógicas trabaja independiente y yo colaboro con algunos de sus compañeritos”.
Finalmente, en relación a la continuidad de Iara, contó que el año próximo iniciará el 6º grado y luego habrá que ver si empieza el Nivel Secundario o desarrolla algún tipo de capacitación.
“Lo que queremos y siempre hemos pensado para Iari, son aprendizajes significativos, si a ella le será significativo el secundario lo hará, si es una capacitación, si aprende un oficio. Siempre tratamos de buscar lo mejor para ella y que a futuro le sirva para poder independizarse”, planteó.
Abanderados
En la Mariano Moreno, Alexis Arellano fue elegido para llevar la bandera nacional, con 8,58 puntos de promedio. Iara Rodríguez Reindl (8,32), escolta derecha, y Julia Martínez (7,84) como escolta izquierda.
La Bandera de Entre Ríos será llevada por Ximena Sosa (8,33), escolta derecha William Bernal (7,92) y escolta izquierda Agustina Aristimuño 7,79.
Entorno de la noticia
El acompañamiento de la familia es fundamental para el desarrollo de todos los niños. No solo para aquel que tiene dislexia, por ejemplo, o algún tipo de dificultad que requiera atención. Todos los niños necesitan que sus padres estén atentos a sus logros y a sus inconvenientes. Que lean el cuaderno de comunicaciones, que vayan a las reuniones, que participen de las consignas, que los disfracen para las fiestas y que los vayan a ver. No sirve la excusa de “tengo que trabajar” o “no puedo pedir más permiso a esta altura del año”; eso no colabora con la escuela, y mucho menos con el niño. Desde ese cambio, aparecerán los logros: la escuela primaria no es una guardería, es un lugar de aprendizaje, que continúa en casa, junto a la familia.
Realidades
“Otro niño que terminó 6º grado, que era un alumno integrado, con otro diagnóstico, también fue escolta. Las integraciones se hacen cuando se considera que el niño puede estar en una escuela común y conseguir logros. Si vemos que no hay progresos, consideramos que esta no es la escuela que necesita. Hay dos formas de integración: iniciar la trayectoria educativa, o en caso de dificultades que no se superan, asistir a una especial, y luego volver a reinsertarse”, contó la directora.
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