Creció un 50 por ciento la venta de equipos de GNC en la ciudad

Creció un 50 por ciento la venta de equipos de GNC en la ciudad
Frente al último aumento de la nafta, muchos usuarios decidieron instalar en sus vehículos equipos que permiten el funcionamiento con el combustible más conveniente para el bolsillo. Osvaldo Benvino, pionero en el tema y con 25 años de experiencia, remarcó que “cien pesos de nafta súper equivalen a treinta de gas”.

Como sucede cada vez que la nafta se dispara, el uso de gas natural comprimido (GNC) aparece como una alternativa más que tentadora para quienes necesitan recortar gastos y no quieren renunciar a la movilidad de su propio vehículo. La compra de equipos se aceleró aún más después de la megadevaluación de fines de enero y según pudo saber LA OPINION en nuestra ciudad la comercialización de los equipos que permiten la adaptación de los vehículos a ese tipo de combustible creció cerca de un 50 por ciento.

El alza en el litro de nafta y de gasoil se nota, y mucho, en las billeteras. Por ejemplo, llenar el tanque de un automóvil mediano (alrededor de 55 litros) con nafta de 98 de octanos implica pagar casi 650 pesos. Si en lugar de nafta la carga fuera con diésel premium, el monto a pagar sería de más de 600 pesos.

Utilizado casi masivamente en remises y otros vehículos de trabajo, el GNC tiene ventajas que parecen seducir cada vez a los pergaminenses.

Aún cuando la instalación de los equipos requiere de una importante inversión (de entre 8000 y 15.000 pesos), los números no mienten. Para un auto promedio, el gasto se amortiza con un recorrido de 15 a 18 mil kilómetros y luego se ahorra 60 y 70 pesos cada 100 kilómetros y con los nuevos equipos de quinta generación digitales se ha superado finalmente el mito de que el GNC arruina los motores. De hecho, dicen los entendidos que incluso podría alargar la vida útil del motor producida por la baja contaminación de los lubricantes.

Osvaldo Benvino

Pionero en nuestra ciudad y con 25 años en el rubro, Osvaldo Benvino y su hermano Oscar son palabra más que autorizada para hablar de GNC en nuestra ciudad. La experiencia de tantos años en el rubro los posicionó como referentes del sector en Pergamino y la región. Siempre junto a la empresa nacional Salustri, la familia Benvino no sólo brinda la colocación sino también un servicio postventa.

En diálogo con LA OPINION Osvaldo Benvino señaló que “en estos últimos meses mejoró bastante con respecto a fines de 2013, cuando no se colocaban muchos equipos, sólo se trabajaba con la renovación de obleas y pruebas hidráulicas”.

“En el comienzo de este año creció considerablemente la instalación de equipos y podemos confirmar que se están vendiendo un cincuenta por ciento más”, refirió.

“El aumento de la nafta hace que la gente se decida por el GNC porque tenemos una relación de setenta a treinta, cien pesos de nafta súper equivalen a treinta de gas”, indicó Benvino y apuntó que una persona que gasta mil pesos por mes de nafta cuando se elige el gas tan solo debe utilizar 300s pesos, es decir en diez meses se ahorra aproximadamente siete mil pesos”.

En este punto, señaló que “el equipo en menos de un año se amortiza”.

“Con respecto a los equipos típicos para un Chevrolet Corsa o Volkswagen Gol de 2005 a 2008 son de tres etapas. Arrancan a nafta y pasan a gas de forma automática, poseen pico de carga externa, marcador de nivel y la oblea correspondiente y su precio ronda los nueve mil pesos”, refirió Benvino y describió que “posee un cilindro de sesenta litros hídricos que equivale a quince litros de nafta, aunque también podemos instalar un cilindro más chico (42 litros) y el precio final sería de alrededor de ocho mil pesos”.

Asimismo comentó que “contamos con los equipos de quinta generación que son específicamente para automóviles de alta gama, respecto al anterior varia el sensor de mariposa y la computadora y este cuesta cerca de quince mil pesos. Lo estamos instando en vehículos como Volkswagen Saveiro, Renault Kagoo, Volkswagen Bora, Honda Civic y City, Volkswagen Vento, Toyota Corolla, Ford Ranger y Renault Mègane, entre otros, sin embargo el ochenta por ciento de lo que colocamos son vehículos utilitarios o aquellos que desarrollan largos viajes y remises”.

Osvaldo Benvino destacó que los equipos han mejorado notoriamente y consideró necesario “terminar con el mito de que el GNC arruina los motores”.

“Un automóvil, luego de hacer quince mil kilómetros con gas, al sacar el aceite éste sale mucho más limpio que a nafta o gasoil. Antiguamente existieron algunos problemas con algunos vehículos cuyos motores tenían tapas de cilindros de fundición y en este tipo de motores los asientos de válvulas no eran de un material duro, por lo que cada ochenta o cien mil kilómetros se hundían los asientos de válvulas de escapa, aunque eso ocurrió en los años noventa y ya no sucede más”.

Historia del GNC

Según indica la historia, a principios de 1983 organismos privados y estatales, en el marco de la ampliación de reservas de gas natural que había tenido lugar en la década anterior, concibieron que había que seguir cambiando la matriz energética del país con una mayor participación de este combustible limpio y abundante, distribuido adecuadamente por gasoductos que atraviesan todo el país de sur a norte y de oeste a este.

El resultado fue que se debía incursionar en el transporte automotor sustituyendo derivados del petróleo por gas natural comprimido vehicular, a través de lo que se denominó el Plan Nacional de Sustitución de Combustibles Líquidos, en cuya elaboración trabajó personal de YPF y Gas del Estado con la colaboración de diversos sectores privados.

En diciembre de 1984 se inauguraron las primeras estaciones de carga de GNC, una en la estación de servicio de YPF a poca distancia de la Plaza de Mayo de Buenos Aires sita en avenida Córdoba y Madero y otra en una planta de Gas del Estado, en avenida Amancio Alcorta y Luna, que comenzaron a abastecer a unos trescientos taxis y otros tantos vehículos de Gas del Estado, convertidos para funcionar con GNC.

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