Crecen las medidas y el clima antirefugiados en Europa, mientras continúan los naufragios en el Mediterráneo

Crecen las medidas y el clima antirefugiados en Europa, mientras continúan los naufragios en el Mediterráneo

Dos países balcánicos limitaron el paso de refugiados por sus territorios, parte de Alemania se sumó a Dinamarca y confisca posesiones de valores de los demandantes de asilo, y Polonia declaró que "el verdadero problema de Europa son los inmigrantes".

La Guardia Costera turca advirtió que una barca naufragó en el mar Egeo, entre las playas turcas y la isla griega de Lesbos, luego de recibir llamadas de auxilio de varios pescadores que vieron un cuerpo flotando, según relató la agencia de noticias EFE.

Cuando llegaron al lugar, lograron rescatar a 25 personas, una de las cuales fue internada por hipotermia, y recuperaron 12 cuerpos sin vida.

La cifra de muertos, sin embargo, podría crecer ya que los sobrevivientes contaron que eran alrededor de 50 los que viajaban en la precaria embarcación.

El año pasado más de 3.800 murieron intentando cruzar el Mediterráneo para llegar al sur de la Unión Europea (UE) y dejar atrás guerras, conflictos sectarios y religiosos y el hambre generalizado en Medio Oriente y África.

En estas tres primeras semanas de 2016 los naufragios fatales siguen repitiéndose y los muertos superaron los 60, sin provocar ningún cambio positivo en las políticas de los países europeos.

Por eso, la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) publicó hoy un informe titulado "Carrera de obstáculos hacia Europa".

"La UE y los gobiernos europeos no sólo han fallado colectivamente a la hora de abordar la crisis. Además, su obstinación en las políticas de disuasión sumado a su caótica respuesta a las necesidades humanitarias de quienes huyen, empeoraron decisivamente en 2015 las condiciones de miles de hombres, mujeres y niños vulnerables", denunció Paula Farias, responsable de las Operaciones en el Mediterráneo de MSF, en un comunicado.

Europa dio muestras hoy, otra vez, de estas llamadas políticas de disuasión.

Croacia y Eslovenia, dos países claves en la ruta de los Balcanes utilizada por cientos de miles de refugiados para cruzar Europa hasta el norte más rico, anunciaron que sólo dejarán pasar por su territorio a aquellos refugiados que tengan intención de pedir asilo político en Austria o Alemania.

Serbia, otro país de la región, se había pronunciado en el mismo sentido hace unos días.

"Además de datos sobre su nombre, apellido y país de origen, que registramos hasta ahora, los refugiados tendrán que declarar por escrito también respecto al país en el que tienen la intención de pedir asilo", anunció el ministro del Interior croata, Ranko Ostojic en conferencia de prensa en Zagreb.

Desde Liubliana, la ministra del Interior eslovena, Vesna Gyorkös Znidar, hizo un anuncio similar.

La decisión de estos países balcánicos se conoce apenas un día después de que Austria informará que limitará las solicitudes de asilo a 37.500 durante todo 2016 y que sólo permitirá entrar a su territorio a los refugiados que quieran pedir asilo allí o en Alemania.

La cifra anunciada por Austria parece muy pequeña si se tiene en cuenta que la ONU y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) pronostican que este año llegarán a la UE un número similar de refugiados al del año pasado, es decir, alrededor de 1,1 millones personas.

En tanto, en Alemania el clima anti migratorio sigue creciendo.

Hoy se supo que la ley alemana permite confiscar dinero y objetos de valor a los refugiados que entran en el país, como fue aprobado recientemente en Dinamarca, desatando una controversia en el bloque europeo.

Pese a que esta medida, que recuerda las épocas más oscuras de Alemania, no se aplica en todo el país, las autoridades de los estados federados sureños de Baviera y Baden-Wurttenberg informaron que ya la están ejerciendo en sus territorios.

El ministro de Interior de Baviera, Joachim Hermann, explicó, en declaraciones al diario local Bild, que los solicitantes de asilo son registrados en los centros de recepción y, cuando el dinero que tienen o el valor de sus bienes supera los 750 euros, éstos pueden ser decomisados.

El Ministerio de Integración de Baden-Wurttenberg, por su parte, indicó que decomisó dinero en casos concretos, pero que no hay registros sistemáticos y no se confiscaron otros bienes de valor.

Los estados federados alemanes tienen competencia para aplicar ese tipo de medidas, por lo que la práctica difiere entre cada Lander, pero el gobierno federal parece estar apoyando estas medidas.

"Quien pide asilo en principio tiene que gastar sus ahorros antes de recibir ayuda y eso incluye también las joyas que tenga. Aunque haya prejuicios arraigados, la situación de un peticionario de asilo no es mejor en ese sentido que la de un receptor de ayuda social", dijo la encargada de Integración del Gobierno federal, Aydan Ozoguz al diario Bild.

El clima anti migratorio también se siente en Alemania en los sistemáticos ataques a albergues o futuros albergues para refugiados.

La prensa de la localidad de Marl, en el oeste del país, informó hoy que ayer un albergue, que tenía previsto recibir a unos 40 refugiados en los próximos días, fue incendiado por personas, que además pintaron una esvástica en el lugar.

Al mismo tiempo, la primera ministra polaca, la ultraconservadora Beata Szydlo, marcó el tono anti migratorio de su gobierno al rechazar las críticas de la UE a sus últimas y polémicas reformas. Para argumentar su posición, la dirigente sostuvo que "el verdadero problema de Europa son los inmigrantes y no Polonia".

Polonia, como gran parte de los países de los Balcanes y de Europa central y oriental, impuso límites y controles fronterizos para frenar el avance de los refugiados hacia el norte, principalmente Alemania y las naciones nórdicas.

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