A diferencia de otros sectores productivos de la isla, el turismo en Tierra del fuego se va afincando y ganando espacio. "La verdadera industria sin chimenea" viene transitando por buen camino. Los índices marcan un crecimiento sostenido, tanto en el turismo de verano como el invernal. “A pesar del momento que se está viviendo, no deja de ser un balance positivo”, dijo el presidente de la Cámara de Turismo, Marcelo Lietti. Adelantó que por el efecto cambiario y los altos impuestos a los que vacacionan en el extranjero, las perspectivas para la isla son todavía mejores para el corto plazo.
A la disparada del dólar, se le suman los impuestos que subieron para el turista argentino que quiere ir al extranjero. Los de alto poder adquisitivo lo podrán seguir haciendo, pero el segmento medio y bajo puede ser capturado por destinos locales. Lietti confió en que esta medida “va a empujar a vacacionar en el país, el turista medio o bajo que se podía ir del país hoy se queda en la Argentina y comienzan a crecer los operadores y emisores de turismo nacional”, aseveró.
Además, indicó que “Ushuaia es el destino más solicitado, según una estadística de Aerolíneas Argentina en el Ministerio de Turismo de Nación. Hoy hay mucha oferta aérea y los valores de Ushuaia son muy buenos, muy por debajo de otros destinos turísticos en Argentina, como Iguazú o Salta”.
Con unos 280 mil turistas, adelantó que “Seguro lo vamos a superar, por la capacidad aérea que hemos tenido. No sé cómo van a dar los resultados de los cruceros, pero hubo algunas recaladas más y la Dirección de Puertos cerrará la estadística con el último ingreso en abril”, dijo.
Apunto que los cruceros de Australis abren y cierra el recorrido, que parte o llega de Ushuaia a Punta Arenas, recorriendo el Cabo de Hornos, en un paseo de tres días de duración.
De paso, invitó a los residentes a aprovechar la oportunidad porque hay rebajas de fin de temporada muy significativas, que pueden rondar los 200 dólares. Durante el trayecto “hay bajadas diarias en gomones o semi-rígidos. La oferta de cierre de temporada la suelen tomar varios fueguinos, y hay sorpresas a bordo que no voy a develar. Es destacable este tipo de navegación, donde hay un máximo de 140 personas, es muy familiar y tienen muy clara la atención personalizada. Hay actividades a bordo muy interesantes, desde charlas a actividades nocturnas. Realmente es muy lindo”, afirmó.
Asimismo, destacó la llegada de los grandes cruceros en esta temporada, con la satisfacción de haber llegado a ver dos y tres de ellos recalando a la vez. Tal el caso del Star Princess y el Infinity, a los que se pudo ver juntos en el muelle. “Pueden llegar a tener hasta 3000 pasajeros y 800 ó 900 tripulantes. Llegamos a tener tres juntos de estos cruceros y son diez mil personas más en la ciudad, más del 15% de la población”, indicó para graficar cómo cambia la vida diaria el arribo de estos turistas.
En cuanto al consumo diario estimado por persona, también se ha modificado y para bien, por el cambio de tarifas de excursiones y gastronomía. La estadística oficial hablaba de 1.200 a 1.500 pesos por día por persona pero para Lietti “hoy puede llegar al doble, aunque depende de si hay uso de hotelería o sólo son excursiones”.
Como aspecto negativo de la actividad, mencionó los servicios públicos, el costo del agua que no va de la mano de la calidad, y más impuestos para resolver el problema de cloacas. “Todos seguimos pagando más impuestos sin tener nada a cambio. Esto se ha hecho una costumbre por cuestiones de recaudación”, opinó
Mil camas menos
"Es un buen año para el turismo" dijo Lietti y recordó que en noviembre cerró el hotel Los Acebos, “que es la misma sociedad que Las Hayas. El hotel del Glaciar hace tiempo está cerrado, y Las Hayas, de cinco estrellas, también cerró por un tema técnico”.
“Al haber más hotelería cerrada, los que están abiertos tienen mayor porcentaje de ocupación”, indicó, estimando que con el cierre del hotel Del Glaciar, Los Acebos, Hostería Los Lagos, Antártica Hostel, entre otros, se perdieron “alrededor de mil camas”.
Lo cierto es que, si bien beneficia a los hoteles que quedan abiertos tener menos competencia, hay menos personal empleado, con pocas chances de reinsertarse en una eventual reapertura para el caso de los hoteles que pasaron a ser viviendas.
El desarrollo industrial y la falta de viviendas en oferta, llevó a este cambio coyuntural que no en todos los casos llegará a revertirse. “Uno tiene que mirar el vaso medio lleno. Al hotel lo pueden transferir, dejar a gerenciamiento, o volverlo a abrir. El problema es cuando es transformado en vivienda permanente, porque difícilmente se vuelva a abrir. Hay hoteles en Ushuaia que en su momento estuvieron alquilados a dependencias de gobierno, pero no modificaron mucho su estructura interna y luego volvieron a abrir. Cuando lo transforman a vivienda, le hacen modificaciones estructurales y es más difícil volver”, expresó.
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