Cuando se creó el Departamento Judicial había cinco funcionarias. Con las reformas del esquema, el número femenino fue aumentando y hoy es prácticamente del 50%. A diferencia de otros lugares, la mujer no ha sido relegada.
A diferencia de otros departamentos judiciales de la provincia de Buenos Aires, en el de Necochea la mujer no ha sido relegada desde sus inicios y, al contrario, ha ido creciendo con el paso de los años, a punto tal que actualmente casi la mitad de los cargos ejecutivos están en manos de funcionarias.
Cuando empezó a funcionar el Departamento Judicial de Necochea, el 1 de agosto de 1988, cinco fueron las mujeres que ocuparon cargos de relevancia: Marta Raggio como jueza penal; María Angélica Bernard, jueza de Menores; Blanca Diez, jueza de Trabajo; Cristina Gaetano, jueza civil y Eugenia Quagliaroli, fiscal.
“El poder Judicial de Necochea se caracterizó siempre por otorgarle lugar a la mujer, en una interesante cuestión de paridad, aunque con los años esa presencia femenina ha ido creciendo y hay muchas mujeres jóvenes que se destacan en la función”, comentó una ex funcionaria.
El esquema actual
Al repasar la constitución de los organismos de la justicia bonaerense en Necochea, contemplando los 15 organismos más importantes del esquema, en siete hay mujeres encabezándolos: las juezas Marcela Almeida (Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal); Alejandra Manis (Juzgado de Familia) Luciana Irigoyen y Mariana Giménez (Tribunal en lo Criminal Nº 1); Aída Lhez (Justado de Garantías Nº 2); Patricia Razquín (presidenta del Tribunal de Trabajo) y Alcira Alvarez, jueza de Paz en Lobería.
En el caso del Ministerio Público, que depende de la Procuración y comprende a fiscalías, defensorías y asesorías, el panorama no dista demasiado.
En el caso de la Fiscalía, el cargo de fiscal general es ocupado por Analía Duarte; mientras que de las ocho fiscalías existentes, tres tienen funcionarias a su cargo: Silvia Gabriele (Nº 2); Mirta Ciancio (Nº 20) quien se jubiló en agosto, pero aún no ha sido remplazada; Verónica Posse (Responsabilidad Penal Juvenil), a las que se suma la fiscalía descentralizada con sede en Lobería, a cargo de Vanesa Schneider a cargo de la ayudantía fiscal.
En la Defensoría, según los datos del sitio del Ministerio Público, de cinco organismos, cuatro son ocupadas por mujeres: Laura Barbafina (defensora oficial) y María Luz Souto, Silvia Salgueiro y Evangelina Mujica, las dos primeras en unidades fiscales y la tercera en la unidad civil.
A ellas se suma como titular de la Asesoría de Incapaces Nº 2, Silvina Besoin.
En todos los casos hay une preminencia de mujeres en las distintas secretarías de los distintos organismos, consideradas más efectivas en la ardua labor previa a los fallos, generalmente en manos masculinas.
Tras la reforma
La presencia de la mujer en cargos jerárquicos aumentó con la reforma del Código de Procedimiento Penal en 1998, con la apertura de fiscalías; mientras que diez después creció la planta de funcionarios judiciales con los cambios en las leyes de menores.
En cuanto al avance femenino en los cargos directivos, se adujo que generalmente concursan más mujeres que hombres para los distintos cargos (para ello hay que contar tres años en el ejercicio profesional).
Una muestra de lo anterior es que el Juzgado de Familia Nº 2, que ya fuera creado pero no puesto en funciones, contará con una jueza, que saldrá de la terna femenina que fuera seleccionada oportunamente.///
La primera presidenta
En el caso del Colegio de Abogados del distrito, el relegamiento de la mujer en el cargo principal ha sido más marcado: de hecho María del Carmen Bellomo es la primera presidenta en el historial de la entidad, pronta a cumplir 28 años.
Bellomo es titular del colegio desde 2012 y tiene mandato hasta 2020, y una curiosidad es que la matrícula de abogados en Necochea tiene a más mujeres que hombres.
Una de las razones de este crecimiento en la participación de la mujer en la cuestión legal, ha tenido que ver con la apertura en su momento de la Universidad de Salta, con clases presenciales, aunque en la actualidad sólo se puede estudiar a distancia.
Largos años de una Corte de hombres
Desde la sociología se ha calificado a la segregación laboral que impide a la mujer ocupar cargos jerárquicos como “techo de cristal”, ya que si bien se observa como una barrera transparente, resulta sólida y costosa para la profesional de sexo femenino.
La política, con la participación femenina en las listas para las elecciones, es un ejemplo de ello: recién la ley 24.012 del año 1991 estableció al menos un 30% de presencia de mujeres en las boletas; mientras que en la actualidad la participación ha trepado al 50%.
A nivel nacional, la apertura a la mujer en los cargos ejecutivos del Poder Judicial tardó mucho tiempo: desde 1853, año en que la actual Constitución nombró al primer juez, pasó más de un siglo hasta que se designó a la primera jueza: María Luisa Anastasi de Walger, en el fuero Civil.
En tanto desde la vuelta de la democracia, en 1983, la mismísima Corte Suprema de Justicia, el máximo órgano judicial de la Nación, fue exclusivamente masculina hasta 2004, cuando se aprobaron los nombramientos de Elena Highton de Nolasco (se mantiene en el cargo) y Carmen Argibay (falleció en 2014). Antes solo existía el antecedente de Margarita Argúas, quien ejerció el cargo entre 1970 y 1973.
En el caso de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires la situación no ha sido distinta: la doctora Hilda Kogan es la única mujer que la integró en su historia. Ejerce la presidencia desde el pasado 18 de abril.
En cuanto al ramo gremial, en los 19 departamentos judiciales bonaerenses solo una secretaría general de la Asociación Judicial Bonaerense es ocupada por una mujer (Trenque Lauquen).
Uno de los argumentos en favor de la presencia femenina se indicó que es necesario tener tribunales más heterogéneos e inclusivos a fin de no tener miradas sesgadas.///

Comentá la nota