Crece el fervor religioso: más de 10 cuadras de cola para rezarle a San Expedito

Crece el fervor religioso: más de 10 cuadras de cola para rezarle a San Expedito
Por Mariano Gavira

Unas 200 mil personas visitaron ayer la parroquia Nuestra Señora de Balvanera para agradecer y pedir al Santo Patrono de las causas justas y urgentes. Esperaron hasta 7 horas para poder tocarlo.

Allá a lo lejos se lo veía venir. Alzado entre la multitud, recorría las calles del barrio de Balvanera mientras los devotos lo veneranban desde abajo, o desde arriba, porque cientas eran las personas que se asomaban desde los balcones de las casas y las ventanas de los edificios para sumarse a la peregrinación. Algunos hacían flamear sus banderas amarillas y blancas y otros arrojaban flores desde las alturas. San Expedito es una muestra más de este boom llamado “efecto Francisco” que vive la Argentina, y ayer los fieles hicieron cola durante casi siete horas sólo para poder venerarlo y rezar.

Diez cuadras había que recorrer para entrar a la iglesia Nuestra Señora de Balvanera. No fue una tarea sencilla: el sol pegó fuerte durante todo el día y el paso era lento, casi tan lento como el tránsito que rodeaba la zona y que provocó los incesantes bocinazos de los automovilistas que se encontraron con varias cuadras cortadas por la multitud.

Y es que nadie se esperaba tanta cantidad de gente. Algunos hasta se animaron a tirar un número concreto. Rodolfo Valentín, uno de los 200 organizadores que colabora todos los 19 de abril desde hace cinco años, aseguró que durante el día pasaron unas 200 mil personas por el lugar. “El año pasado se acercaron 100 mil personas, pero hoy puedo afirmar que vino el doble”, dijo, rodeado de puestos que vendían todo tipo de objetos religiosos: rosarios ($20), llaveros ($10) e imágenes de San Expedito se mezclaban con el humo de las hamburguesas que al mediodía ya se habían transformado en el octavo sacramento.

San Expedito fue un militar que vivió a principios del siglo IV y llegó a ser comandante de una legión romana, en la época del emperador Dioclesiano. Según la leyenda, su conversión se produjo luego de una batalla, conmovido por la actitud de los cristianos al enfrentar la muerte. En el año 303 de nuestra era, junto a otros conversos, San Expedito murió mártir: fue decapitado un 19 de abril por orden de Dioclesiano.

Muchos siglos después, dentro de la parroquia de Balvanera, el calor era sofocante. Había médicos que tomaban la presión de aquellos que lo pedían. Pero Hugo parecía indiferente a todo eso. Venía de rodillas desde la puerta del templo para agradecer, pero principalmente para pedir por su nieto que sufre diabetes. Sacó una foto de la billetera y la apoyó sobre el cristal del santo. Se quedó unos minutos y nadie lo interrumpió. Al rato se fue y pidió disculpas a los que esperaban detrás.

Luego fue el turno de Gonzalo, que besó una camiseta roja y la extendió sobre San Expedito: la casaca de Independiente, la 10 del Rolfi Montenegro. Para Gonzalo la situación del equipo de Avellaneda es una causa urgente, y mucho más. Con el correr del día fueron decenas de hinchas los que pidieron que el Rojo no descienda.

El sol caía pero los fieles seguían llegando y las bendiciones que se realizaban en la esquina de la iglesia eran cada vez más, sin pausa. “¡Viva San Expedito. Viva Jesús. Viva el papa Francisco!”, gritaba la multitud. Y todos levantaban sus objetos más preciados: una estampita, la llave del auto o un bebé, como esperando un milagro, el baño de fe del santo de las urgencias.

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