El Rawson y el Infantil están preparados para recibir casos sospechosos. Pero Salud estima muy poco probable que llegue. Recomiendan no viajar.
No viajar. No tener contacto con personas que hayan viajado a zonas endémicas. Y si no hay más remedio, tomar todos los recaudos posibles para no contraer el virus. Esas son las recomendaciones del secretario de Salud de la provincia, Daniel Pizzi, quien consideró “poco probable” que el brote de Ébola, para el cual se ha emitido una alerta mundial, llegue a la Argentina.
“Tenemos que tranquilizar a la población. Es poco probable que llegue a la Argentina. Igual hay que tomar todas las precauciones”, aseguró Pizzi, quien recordó la agresividad del virus y recomendó a la población evitar viajar a zonas afectadas por el Ébola como Liberia o Sierra Leona.
Pero, en el caso de que eso no sea una opción, los cuidados deben ser extremos: “No hay que tener sexo que no sea seguro, no hay que acercarse a enfermos o a personas con fiebre en esos países”, enfatizó.
Al no existir una cura a la vista, la única manera de combatir su expansión es evitando el contacto con los portadores. “En los casos como este, en el que no hay vacuna, la idea es aislar al enfermo”, explicó.
La Provincia dispuso de dos centros para la recepción de un posible paciente con Ébola: “Para adultos fue designado el Hospital Rawson, y para los menores, el Infantil”, detalló. Pero dejó en claro que sólo se hace esto para cumplir los protocolos de la Organización Mundial de la Salud. “Los cordobeses, que se queden tranquilos”, dijo a Cadena 3.
Alerta nacional. El Ministerio de Salud de la Nación también se puso en alerta para dar respuesta ante la potencial aparición de casos en el país. Lo primero es difundir qué se considera un caso sospechoso: toda persona que haya tenido fiebre, mayor a 38°; contacto con algún caso confirmado de Ébola en los 21 días anteriores a la aparición de síntomas y que haya viajado a regiones con circulación confirmada del virus.
Otros síntomas de la enfermedad son dolor muscular, de cabeza y garganta y debilidad. La enfermedad evoluciona con vómitos, diarrea, rash, fallo renal y hepático y hemorragia masiva interna y externa. La muerte es por un fallo multiorgánico.
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