Mientras que la provincia sureña acumula una expansión del 130%, Córdoba suma el 45,6%. Los datos son de la consultora Fernando Muñoz & Asociados.
El segundo lugar es para Neuquén, con el 85% y el tercero lo ocupa -para algunos, una sorpresa- Santiago del Estero, con el 75%. La última de la fila es la ciudad de Buenos Aires, con el 22%. Es decir, la brecha entre los extremos es de 108 puntos porcentuales.
El Isap se elabora en función del nivel de empleo, el salario promedio, la recaudación del IVA, las ventas de supermercados, el despacho de combustibles y de energía. Al margen de los dos distritos que encabezan el listado, el comportamiento del resto de las provincias fue “bastante más homogéneo”, destacan desde la consultora. Según las proyecciones, la expansión de la economía fue perdiendo vigor en 2010 y este año continuaría repuntando pero a un ritmo “bastante más moroso. Se viene un escenario económico con mucho menos margen de error para las autoridades, fundamentalmente por tres problemas que alteran el panorama: la persistencia de la elevada inflación, el retraso cambiario y la evaporación de las holguras fiscal y externa”.
Los economistas de Muñoz señalan que “las distorsiones e ineficiencias asociadas a una inflación instalada por encima del 25% le pasarán factura al ritmo de crecimiento”, a la vez que indican que el retraso cambiario también comenzará a afectar el contexto de negocios de los productores de bienes transables. Respecto de las consecuencias del fortalecimiento del peso, plantean que podría hacer “crecer las expectativas devaluatorias e incentivará el regreso de la fuga de capitales; máxime si, como se prevé, el superávit externo continúa contrayéndose a ritmo acelerado”.
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