Durante más de dos años, el gobernador Juan Schiaretti no pudo encarar grandes proyectos
Hasta que el año pasado llegó el alivio con el refinanciamiento a largo plazo. Entonces, Schiaretti aceleró con su obra más emblemática: la nueva Casa de Gobierno (primera etapa del centro cívico), la demolición de la ya ex sede oficial, el Parque las Tejas y la prolongación del bulevar Chacabuco. Rápido, con pocas explicaciones y menos consultas.
Ese proceder le valió críticas incluso dentro del propio Partido Justicialista, donde no entienden la razón para pagar semejante costo político a meses de las urnas. El gobernador tomó nota de los cuestionamientos, pero confía en que, una vez inauguradas, las nuevas obras hagan olvidar las críticas.
Está por verse. Su antecesor, José Manuel de la Sota, efectuó fuertes inversiones en la ciudad e, incluso así, no pudo torcer la voluntad de los capitalinos, esquiva al justicialismo.
Además, contrasta tanta celeridad con el menor apuro para afrontar demandas de alto impacto social como el arreglo de escuelas y la construcción de viviendas.
De vacaciones. El ministro de Educación, Walter Grahovac, admitió la semana pasada que no todos los edificios escolares estarán en condiciones al inicio de las clases, el mes próximo. No debería ser tan difícil asegurar los plazos en un tema tan sensible y cuya masa crítica es de alrededor de medio centenar de refacciones. Mientras en la futura sede gubernamental se trabajará a tiempo completo, para justificar la lentitud en las escuelas se planteó que las empresas constructoras tienen empleados de vacaciones.
Las viviendas tampoco figuran entre las prioridades, a pesar de que sólo en la capital hay casi 120 villas miseria y para los sectores medios acceder al crédito hipotecario está, de hecho, vedado.
Es cierto que la Nación promete más de lo que cumple. El año pasado, ejecutó en Córdoba apenas el 26 por ciento de los fondos previstos para viviendas; del Plan Federal I aún faltan erigir casi 1.600 casas y el Federal II (el Hogar Clase Media) lleva años de retraso. La Provincia reclamó y aguardó, pero no pudo plantear soluciones alternativas. Podrá explicarse que no sobra una moneda. Pero el centro cívico completo costará 424 millones de pesos, más los mayores costos; y el de Río Cuarto, 13 millones.
Si la asignación de prioridades en la gestión despierta polémicas, el contraste entre el apuro por terminar ciertas obras y la lentitud en otras está a la vista. La deuda social se erige como la gran materia pendiente para la próxima gestión.


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