Lo que pasa en la provincia de Córdoba parece ser la máxima número uno de las leyes de Murphy. El karma arrastrado de todas las vidas pasadas. Que esté lloviendo sopa y vos, con tenedor en la mano.
Ilógico, incomprensible: hay una ola de créditos hipotecarios otorgados o a punto de darse, un séquito de desarrollistas interesados en vender, cientos de arquitectos y albañiles esperando trabajar, decenas de comercios a la expectativa... pero no hay viviendas. Así como se lee: no hay viviendas que cumplan los requisitos, al menos mínimos, para ser hipotecadas.
“Nosotros vimos más de 50 casas en seis meses. Tuvimos dos problemas: siempre les falta algo de papeles y las inmobiliarias ponen todo tipo de trabas”, cuenta Paola Bordet, una beneficiaria del Procrear de la segunda tanda. Este programa, otorga dos meses de plazo para acreditar la documentación en el banco y “bloquear el código”, como le llaman, y seis meses para encontrar la propiedad.
“Se nos vencían los plazos, entonces con mi marido filtramos por precio y llamamos preguntando si tenían los papeles. Así, señamos una casa que yo no conozco y que él pudo ver apenas cinco minutos. Fue lo único que encontramos y no queremos pagar alquiler”, cuenta. A ciegas, compraron en Poeta Lugones. Lindo barrio, pero la casa, una incógnita.
La situación se repite, al extremo entre quienes tienen aprobado el Procrear (que tienen como máximo un valor límite de 1,65 millón de pesos) y los que van por fuera del Procrear, sea porque no cumplen las condiciones que establece el programa estatal o porque pretenden viviendas por encima de ese monto.
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En la inmobiliaria Terra, que atiende Alta Córdoba, Cofico y San Martín, en las últimas cuatro horas del lunes ingresaron 60 consultas. Todas, pero todas, eran de gente preguntando si tenían “casa apta crédito”.
“Hay pocas viviendas para la demanda que tenemos”, asegura su titular, Juan Carlos López. “No hay stock de venta y nada con escritura”, coincide su colega Sergio Villella.
“Tenemos una gran cantidad de inmuebles, pero no califican para crédito”, agrega otro en el rubro, Joaquín Malbrán.
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