Directivos de Covelia y familiares de Moyano negociaron hasta el final para quedarse con la recolección de basura en Córdoba.
Corría el año 2008, la estrella de Cliba se iba apagando y el intendente Daniel Giacomino buscaba desesperado un conejo para sacar de la galera y mostrarle a los capitalinos que, pese a la salida de la empresa del Grupo Roggio, la ciudad no terminaría cubierta por un tsunami de bolsas de basura.
Los empresarios moyanistas vinieron en representación de la empresa de recolección de basura Covelia, que hoy está en el centro del torbellino nacional. El pedido de informes que envió la Justicia suiza hace pocos días la vincula a Hugo Moyano y fue el detonante de la representación político-teatral de la semana pasada, con el líder cegetista decretando un paro nacional, luego suspendiendo un paro nacional, ayer anunciando juicios a periodistas y mañana ya veremos.
Para Moyano, desvincular su nombre de Covelia es casi tan difícil como cambiar de apellido. Son innumerables las publicaciones periodísticas que en los últimos años lo han colocado a la cabeza de un emporio empresario que abarca gerenciadoras, constructoras, agencias de seguridad y hasta estancias. En ese empeño crematístico, lo acompañarían sus hijos gremialistas Pablo y Facundo, además de su esposa Liliana Zulet, su hijastra Valeria Salerno, y su yerno –sí, también gremialista– Claudio Tapia.
En algún momento de 2008, pareció que los planetas se habían alineado para que la empresa de alguno de los Moyano terminara mordiendo el bocado de la recolección capitalina. Entonces, una tarde Covelia convocó a la prensa al pub Las Rozas y, en el playón del shopping Dino, mostró sus maquinarias y hasta trajo un camión de basura vidriado con un living armado en la cola del rodado, para impresionar a las visitas.
En las fotos, posando orgulloso, Rafael Depresbiteris –con traje y sin zapatillas skaters – exhibía el mismo apellido que Ricardo, el señor mencionado por el exhorto suizo y presunto hombre fuerte de la empresa.
“Creían que ya tenían ganada la licitación”, recordó un representante empresario que asistió a aquella presentación. Pero, como todos recuerdan, la licitación fracasó porque Covelia y Roggio fueron los únicos oferentes para quedarse con las dos zonas de recolección en que se intentó dividir la ciudad. Giacomino dijo “doy hasta 16”, las empresas gritaron “quiero 32” y la licitación fracasó, para dar nacimiento, luego de un parto forzado, a la actual criatura estatal Crese (Córdoba Recicla Sociedad del Estado).
Hugo Moyano –lo escuchó el país– dijo que no tenía “un carajo que ver” con Covelia. Para su desgracia, cada intendente del conurbano bonaerense tiene pesadillas con su rostro cada vez que alguien menciona la firma. Covelia es un jugador fuerte en el Gran Buenos Aires, se sacia con los presupuestos de 12 municipios, tiene tres mil empleados y 700 camiones. Covelia creció al amparo de Moyano.
En Córdoba, el vínculo quedó patentizado en la intervención que cupo a Pablo Moyano para negociar el destino de los empleados de Cliba.
Moyano hijo se reunió en varias ocasiones con funcionarios de Giacomino y fue clave en el otorgamiento de un préstamo al municipio. El mismo intendente se habría reunido con Moyano padre en Villa Carlos Paz, a fines de octubre de aquel año, para arreglar el pase de los empleados de Cliba a Crese.
La enorme exposición del líder cegetista durante la semana pasada echó a correr una versión –repetida por funcionarios cordobeses– que lo muestra interesado en comenzar a desvincularse de Covelia.
El plan, que nadie termina de creer, sería ir cediendo acciones de la empresa a manos de otra de las recolectoras, para quedar en un segundo plano, más discreto. Menos expuesto a la curiosidad de insolentes jueces y fiscales europeos.
Negociación difícil
Otro motivo por el cual no desembarcó Covelia fue que el líder del sindicato local de recolectores, Mauricio Saillén, está aliado con el yerno de Moyano, “el Chiqui” Tapia, rival del “capo” de Covelia, Pablo Moyano.
Estos vínculos gremiales y un crédito que terminaron poniendo los camioneros ayudaron más al surgimiento de Crese que a la llegada de los camiones de Covelia.
Dos ex funcionarios de Giacomino dijeron no saber si Moyano padre intervino en la negociación. Un tercero dijo que no podía dar esa información.
Las reuniones con Pablo Moyano, empantanadas. “La ciudad llevaba días sin recolección. Una reunión de Giacomino, Moyano y otros se extendió hasta la madrugada. Casi alquilamos camiones y salimos nosotros”, dijo un ex funcionario.





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