Hay cuatro de cinco escaños de la Cámara de Diputados de la Nación con destino casi seguro: tres para los radicales de la lista que encabeza Julio Cobos y uno para Alejandro Abraham del FPV. El quinto espacio se definirá el 27 de octubre y sus posibles ocupantes tienen perfiles muy distintos.
Estaba enrolada en el Frente Amplio Progresista (FAP), por ser parte de Libres del Sur, y fue una invitada a participar de la lista radical por un viejo conocido: el ex vicepresidente y cabeza de lista de la UCR, Julio Cobos. “Nos conocemos de toda la vida, porque cursé la carrera con su hermana Alicia”, recuerda.
La invitación produjo una fractura en el FAP. Libres del Sur se escindió del frente y Cousinet accedió al cuarto lugar de la lista, más simbólico que entrable, pero la abultada victoria radical la puso a las puertas de una banca en el Congreso.
Ella explica que su fuerza cree en los acuerdos amplios: “Tenemos que conformar una fuerza de centro izquierda potente, capaz de disputar el gobierno en 2015. En 15 provincias del país se han hecho acuerdos con el radicalismo”.
Dice que el partido radical tiene orígenes populares, democráticos y antioligárquicos y que actualmente, si bien es un partido heterogéneo, hay vastos sectores progresistas.
“Una de las cosas que pensábamos es que Binner no podía perder en Mendoza. Si nos hubiéramos incorporado todos a este acuerdo, Binner podría decir que él y Cobos habían ganado acá”, explica ahora.
La figura de Cobos es muy distinta a la de Cousinet. Ella supo ser rockera y hasta es coautora del único libro de rock mendocino hasta la fecha: “Extramuros: La historia del movimiento del rock en Mendoza”, escrito junto a Marcelo Padilla. “Hicimos el libro con testimonios orales. En cada encuentro con los músicos había vino y pasábamos horas charlando”, recuerda.
“Desde que soy decana, es tanto el trabajo y me lo tomo tan en serio que llego agotada a la noche. También es cierto que la edad nos va cambiando. No se puede ser rockero toda la vida”, afirma.
Era inevitable preguntar por estas diferencias: “Estoy muy cómoda con Cobos porque, si bien no pensamos lo mismo, es una persona muy tolerante de la opinión ajena”.
Es que Cousinet es algo más que antecedentes académicos. Es una reconocida feminista y fue una de las que más despotricó contra el Frente para la Victoria por haber relegado al tercer lugar a la candidata mujer en la lista de diputados nacionales. También es una reconocida defensora de la “despenalización” del aborto. “Esto no quiere decir que estoy a favor del aborto”, aclara.
Pero más aún, también argumenta a favor de otra despenalización, la de la tenencia y consumo de marihuana. “Creo que pertenece al ámbito de las decisiones privadas y, como cierto tipo de consumo genera adicciones, no debe ser objeto de persecución policial sino que debe ser abordada desde la salud pública. El hecho de que sea ilegal impide que pueda ser abordado de manera técnica, científica y profesional”.
Pero va más allá y dice que la despenalización también permitiría evitar el fortalecimiento de los cárteles de la droga. “Una vez que el narcotráfico se instala, manejan todo: ejército, políticos”.
Recuerda también que es docente desde 1973 y que en 1975 fue echada de la facultad que hoy conduce. Durante la dictadura se dedicó a criar a sus hijos. Es divorciada y madre de tres hijos. Mientras charla con Los Andes, le anuncian la llegada de su segundo nieto.
Del Caño, un militante que no abandona las banderas de la izquierda
La gran sorpresa de las elecciones es, sin duda, Nicolás del Caño. El es consciente de ello y quiere remarcar el hecho de que, en caso de obtener esa quinta banca en disputa, sería la primera vez que un hombre de la izquierda más dura llega al Congreso por Mendoza.
Hubo un hombre del PC en la Legislatura provincial, Benito Marianetti. Del Caño es trotskista, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) desde los 15 años, en su Córdoba natal, cuando esperaba ser, además, perito mercantil. Allá se lo supo ver en la resistencia contra las leyes Federal de Educación y de Educación Superior.
Ahora tiene 33 años. Llegó a Mendoza a los 26 y tuvo un paso por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales como estudiante de Sociología, carrera que no terminó pero que espera poder concluir algún día.
Recuerda que, a poco de llegar, hubo un conflicto con los estudiantes de Bellas Artes, por la falta de estufas. Eso fue durante el gobierno de Julio Cobos y recuerda haber ido a reclamar a la comisaría la liberación de los chicos del centro de estudiantes que estaban detenidos.
Está claro también que su figura no parece la de un militante de izquierda tradicional.
Probablemente su trabajo, como vendedor cuentapropista de ropa, sea el motivo. Cuando se le asegura acerca de que su presencia ha captado parte del voto femenino, dice: “no sabría decirte” y se muestra avergonzado. Está de novio.
Además de las chicas, “hay un importante sector que votaba al kirchnerismo, que votó por izquierda y creo que va a ser mayor aún. (Martín) Insaurralde y (Francisco) Pérez con la baja de la imputabilidad, van en contra de lo que han dicho respecto del discurso de los derechos humanos” dice.
También explica el resultado electoral en las primarias en el voto de los trabajadores precarizados, “los más perjudicados de la década supuestamente ganada. Supuestamente, porque la década ha sido ganada para los grandes empresarios”.
Es claro que, como hombre de izquierda, no ha resignado las viejas banderas. Señala el acuerdo entre el Pro, el radicalismo y el Frente para la Victoria. “Juntos han votado reabrir el canje de deuda. Son todos pagadores seriales de una deuda ilegítima contraída por la dictadura y que estatizó Cavallo” y luego le apunta a la presidenta: “Es paradójico que la Presidenta hable de soberanía, pagando ese dinero que podría ir al 82% móvil, a educación y salud”.
Otra de las viejas banderas de la izquierda vuelve a agitarse en el acuerdo con la petrolera Chevron: “La entrega de nuestros recursos naturales a una multinacional es un símbolo de los 90, del neoliberalismo al servicio del imperialismo yanky, con el agravante de que la extracción se hace con el fracking, una práctica contaminante”.
Como hombre de izquierda, también tiene postura en el tema aborto. Dice que primero tiene que haber educación sexual y distribución de anticonceptivos gratuitamente, para evitar llegar al aborto.
Luego de esta introducción lanza: “Hay una realidad que no se puede negar. En los 10 años de kirchnerismo murieron tres mil mujeres por abortos clandestinos y hay 500 mil abortos clandestinos al año. Creemos que el aborto debe ser legal. Respetamos los cultos pero esto es una cuestión de salud pública”.
No practica deportes, aunque ama jugar al fútbol con amigos. Dice que es un cinco elegante, distribuidor. “No me gusta correr. Si hay que correr corro y pongo, pero prefiero distribuir”, dice sonriendo.
Omar Félix, un peronista de siempre que ha quedado en una posición incómoda
Omar Félix ocupa el segundo lugar en la lista de diputados nacionales del FPV. En condiciones normales, sería un lugar entrable para cualquier peronista, pero la coyuntura electoral le ha jugado una mala pasada y hoy está disputando la quinta banca que queda libre.
El ex intendente de San Rafael quizá sea la figura más conocida de los tres personajes en disputa. Fue electo concejal en 1995; senador provincial de 2001 a 2003, cuando fue electo intendente de San Rafael, cargo al que fue reelecto en 2007, como parte de la concertación de la que Julio Cobos era la cabeza más visible y al que ahora enfrenta.
Tiene 58 años y tres hijos. Es comerciante y tiene un campo en Agua Escondida, una lejana localidad ubicada a más de 150 kilómetros de la ciudad de Malargüe, al límite con La Pampa. Ese campo es una de sus pasiones.
Dice que empezó a militar a los 12 años, cuando acompañaba a su padre, Chafí Félix. Y que, cuando empezó a forjarse el retorno a la democracia, se entregó a la Juventud Peronista, en el territorio.
Es consciente de que la coyuntura electoral “es complicada. Indudablemente se está sufriendo el desgaste de dos gestiones de gobierno y estas elecciones se dan en un momento de disconformidad de la sociedad con algunos temas: el principal es la seguridad”.
Otro de los temas que generó disconformidad fue el mínimo no imponible de Ganancias y Félix rescata la reacción de la presidenta Cristina Fernández en este tema: “El hecho de cambiar una situación es un gesto de humildad. Si un gobierno puede entender que un resultado adverso es por alguna razón y cambia, hay esperanza”.
Está convencido de que, después de octubre, se vendrá un fuerte debate: “El tema es cómo se conforma un equipo que en 2015 aspire a gobernar y terminar con los problemas que ya son endémicos, como el déficit fiscal”.
-¿Pérez logrará el déficit cero que prometió al inicio de su gestión?- preguntó Los Andes.
-Lo veo difícil. Si no se cambia la matriz económica de Mendoza, si la actividad privada no crece, para generar más recursos y trabajo, es difícil pensar que se pueda llegar a déficit cero, a no ser que crezca mucho la actividad petrolera.
Entonces empieza a pasar sus avisos: la próxima reapertura de la planta de Carbometal en El Nihuil, e inmediatamente suelta el slogan: “Todavía estamos recuperando lo que se perdió en la otra década”; habla de la necesidad de abrirse a energías alternativas como la eólica y la solar y de fortalecer el desarrollo ganadero local con su proyecto de ley para promoción de la ganadería de zonas áridas.
Los Andes le recuerda que se lo ha señalado como un cercano a José Luis Manzano. “Militamos juntos. Éramos azules los dos. Lo conozco, pero él está en otra actividad que no es la política. Cuando se licitó la terminal de San Rafael, ganó una empresa suya. Lo llamé y le dije: “No te la voy a dar” y se la di al segundo”, relata.
El otro tema que siempre vuelve es la participación de su padre en el proceso militar: “Fue un error político y lo pagó muy caro. Aceptó con buena intención, pero no fue una buena decisión y la historia se encargó de juzgarlo”.
Dice que “es fundamental que vengan las PASO y con financiamiento del Estado. Si no lo pone el Estado, de algún lado sale y la dirigencia política queda en debilidad y condicionamiento ante los grupos económicos”.
-¿Quiere ser gobernador?
-¿Qué cura no quiere ser Papa? Por ahora, lo único que quiero ser es diputado nacional.


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