Hubo rendimientos de hasta 6 toneladas, pero la mayoría de los lotes se vieron seriamente perjudicados por las inundaciones de agosto y las bajas temperaturas que se registraron en el mes de octubre. Entre trigo y cebada se cosecharon unas doce mil hectáreas en el partido de Chivilcoy.
La cosecha fina finalizó. Los pocos lotes de trigo y cebada implantados en el partido de Chivilcoy fueron levantados y el promedio es de 3,5 toneladas la hectárea, en algunos casos se llegó a las 6, pero fueron los menos.
La calidad y el rendimiento se vieron afectados por las inclemencias del tiempo, porque hubo muchos los lotes que se vieron seriamente perjudicados por las inundaciones de agosto y las bajas temperaturas de octubre.
En Ing. Agr. Antonio Martín, del INTA Chivilcoy, sostuvo a LA RAZON que "los resultados están dentro de los parámetros normales” y que "durante el desarrollo del cultivo, tanto el trigo como la cebada, sufrieron embates climáticos en el mes de agosto, con lluvias por encima de lo normal que provocaron inundaciones y encharcamientos en varios lotes, con pérdidas de superficie. Además en octubre se registraron días con temperaturas más frescas de lo normal, estirando el ciclo del cultivo y la cosecha recién se generalizó a partir del 10 de diciembre, cuando en un año normal para esa fecha los lotes ya estaban levantados”.
Sobre los rendimientos, manifestó que estuvieron dentro de los promedios y que algunos llegaron a las 6 toneladas la hectárea, en aquellos lotes donde hubo un buen manejo tecnológico y un suelo óptimo. "Las expectativas están puestas de ahora en más, lo que pueda estar sucediendo con los cambios que se han puesto en la política comercial y regulación de cultivos. Ojalá que en la próxima campaña podamos hablar de una superficie más grande” dijo y agregó que "el promedio de los cultivos de invierno estuvieron en los 3.500 kilos la hectárea. Entre trigo y cebada se cosecharon unas doce mil hectáreas en el partido de Chivilcoy. Estuvimos muy lejos de las 30 mil que se sembraban hace 15 o 20 años atrás”.
Sobre el rastrojo de trigo
Finalizada la cosecha fina, algunos productores no descartan implantar maíz de segunda sobre el rastrojo. Una nueva alternativa que se le presenta al productor agropecuario, que hasta hace unas campañas la soja era la única posibilidad. "Del 20 por ciento de recorte de siembra de maíz que se esperaba para la presente campaña hoy se habla del 15 y esa leve recuperación es porque se implantarán sobre los rastrojos de trigo o cebada. Seguramente aquellos lotes que se siembren con maíz será para utilizarlo como forraje y no para granos”, enfatizó.
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