La Corte Penal Internacional (CPI) emitió ayer una orden de arresto para el líder libio Muammar Gaddafi, mientras que los rebeldes que intentan derrocarlo dijeron que sus fuerzas avanzaron hacia un área a 80 kilómetros de la capital Trípoli.
Para evitar que encubran los persistentes crímenes y cometan nuevos crímenes, deben ser arrestados. Esta es la única forma de proteger a los civiles en Libia dijo el fiscal Luis Moreno Ocampo.
La decisión probablemente no conduzca a la detención de Gaddafi siempre y cuando permanezca en el poder y dentro de Libia, debido a que la corte no tiene la autoridad de aplicar sus órdenes.
El gobierno de Gaddafi niega haber atacado a civiles libios y asegura que reaccionó contra bandas criminales armadas y militantes de Al Qaeda. En cambio, sostiene que la OTAN debería ser acusada por matar a civiles con su campaña de bombardeos.
En Bengasi, el Consejo Nacional de Transición rebelde afirmó que las órdenes de arresto son una confirmación de que Gaddafi es un criminal de guerra y debe ser juzgado por ello.
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