Mientras prepara a puertas cerradas su sucesión, el "querido líder" Kim Jong-il mandó fusilar al "hijo de un burgués que conspiró contra las filas revolucionarias". Pyongyang lo responsabilizó de un fallido plan de apreciación monetaria lanzado en noviembre de 2009.
Pak fue designado en el cargo en 2005 con el fin de supervisar la política económica comunista. Desde hace dos años estaba a cargo de los proyectos para impedir el incipiente surgimiento del libre mercado (negro) en el país. En noviembre de 2009, dirigió la primera apreciación de la moneda nacional en 17 años. En 1997, tras el descontento social generado por la hambruna en el país comunista, Corea del Norte también ejecutó en público al responsable de Agricultura, Seo Kwan-hee, bajo el cargo del espionaje.
Hasta la década de 1990, Norcorea no había sufrido hambrunas. Sus arrozales eran más productivos que los del vecino del Sur gracias a fuertes subsidios, grandes obras de irrigación, el uso de fertilizantes y la ayuda del exterior, principalmente de la URSS y de China. Esta vez, la medida dirigida a controlar la inflación y el mercado negro desató una ola poco frecuente de críticas y empeoró la habitual escasez de comida en el país comunista.
En la fallida revaluación, el gobierno de Corea del Norte añadió dos ceros al valor del won. Sin embargo, prohibió que las familias cambiaran en la nueva moneda más de 100 mil won (unos 700 dólares al cambio oficial), lo que dejó a muchos ciudadanos con millones de billetes sin valor. El régimen comunista prohibió luego el uso de moneda extranjera y exigió a los ciudadanos que cambiaran ese dinero por billetes de won en un plazo máximo de 24 horas.
Según la prensa del vecino del Sur, Park fue cesado de su cargo en febrero luego de que los precios se dispararan en Corea del Norte y los ahorros en divisas se devaluaran en contra del deseo del régimen de estabilizar la economía planificada. El ministro surcoreano de Defensa, Kim Tae-young, explicó que Kim está realizando sus mayores esfuerzos para mantener la unidad política con vistas al nombramiento de su hijo menor. Al mismo tiempo busca aliados en el exterior para superar las dificultades económicas que sufre el país a raíz de las nuevas sanciones económicas impuestas por las principales potencias luego de realizar en mayo el mayor ensayo nuclear en su historia.
El gobierno de Tailandia quiere las calles sin camisas rojas
Aunque el movimiento opositor de los camisas rojas empezó a dividirse, el primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, dijo estar dispuesto a negociar a fin de que los manifestantes levanten sus campamentos en Bangkok. Lejos de las 100 mil personas que se congregaron el domingo en la capital, sólo 10 mil seguidores del depuesto premier Thaksin Shinawatra siguen acampados para exigir el cese del actual gobierno y el adelanto de las elecciones.

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