El Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario avanzó ayer en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en San Lorenzo, desarrollando las indagatorias a los imputados y la primera...
Los imputados en el juicio son los ex militares Rubén Cervera, ex jefe del Batallón de Arsenales 121 de Fray Luis Beltrán, y Horacio Maderna, ex oficial en esa unidad; junto al abogado Rodríguez, ex director de Asuntos Jurídicos de San Lorenzo. Cervera y Maderna fueron interventores de esa Intendencia tras instaurarse la dictadura, y Rodríguez su funcionario. Los tres están acusados del secuestro y torturas sufridas por Casado, ex secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de la vecina localidad, perpetrados el 25 de marzo de 1976, un día después del golpe.
Al comenzar la audiencia, el Tribunal rechazó la pretensión de las defensas que habían pedido la nulidad del proceso y el consecuente dictado de sobreseimiento, destacando que "no había habido conculcación de derecho alguno de los imputados".
A la hora de las indagatorias, Rodríguez se negó a declarar y se le leyeron sus dichos durante la instrucción de la causa.
Cervera, en cambio, hizo una breve manifestación alegando su inocencia y que no conocía a la víctima y querellante Casado.
Maderna expuso más extensamente alegando que la acusación en su contra era un "complot", y que Casado era un "mentiroso".
La fiscal Mabel Colalongo lo interrogó respecto de su cargo y sus funciones a partir del 24 de marzo de 1976, tratando Maderna de presentar su actuación como oficial del Ejército como cualquier otra actividad: "Era como cualquier trabajo", dijo. Maderna indicó que del Comando del II Cuerpo de Ejército le ordenaron a Cervera y a él "hacerse cargo de la Intendencia de San Lorenzo". También explicó que al efectivizar la intervención hablaron con los secretarios municipales a quienes les manifestaron que cumplían órdenes superiores: "Les dijimos que nosotros no teníamos nada que ver", recordó.
Contrapunto. A su turno la querella, representada por el abogado Gustavo Feldman, tuvo un contrapunto con Maderna que el letrado relató a LaCapital. "Cuando fueron a hacerse cargo de la Intendencia, ¿qué indumentaria lucían, uniforme de gala, de fajina o de combate?", inquirió el letrado. "Ibamos con uniforme de fajina", respondió Maderna visiblemente sorprendido. "Cuando usted entró a la Intendencia, ¿lo hizo con otros efectivos militares?", a lo cual el imputado asintió.
"¿Llegaron a la Intendencia en un vehículo militar o particular?", continuó la querella. "Supongo que llegamos en una F100 que tenía el Ejercito", dijo Maderna. "¿Al momento de ingresar a la Intendencia iban armados?", continuó el interrogatorio, ante lo cual el acusado respondió: "Es parte del uniforme". "Le pido que conteste por sí o por no, ¿iban armados?", replicó el abogado. "Sí, íbamos armados", confirmó Maderna.
"En base a lo que acaba de contestar, ¿le puede explicar al Tribunal por qué le dijeron a los funcionarios del gobierno constitucional «Nosotros no tenemos nada que ver»?", a lo que Maderna, visiblemente contrariado, contestó: "Ehh... quise decir que era una cuestión circunstancial". La respuesta motivó un prolongado murmullo en el público de la sala.
Intendente derrocado. Terminadas las indagatorias, el tribunal le tomó declaración testimonial a Reynaldo Vivas, el intendente de San Lorenzo derrocado por el golpe de Estado del 24 de marzo del 76. Vivas explicó que lo fueron a buscar efectivos militares a su casa, que lo condujeron hasta la Intendencia y que allí se entrevistó con Cervera, quien en un primer momento le ofreció que se hiciera cargo de la Intendencia.
"Soy un hombre de la democracia, de un gobierno elegido por el pueblo, esto es un golpe de Estado y yo no tengo nada que hacer acá con ustedes", aseguró que les respondió a los golpistas. Luego contó que efectivos militares días después irrumpieron en su casa y lo detuvieron, que lo interrogaron y al tiempo lo liberaron.
También indicó que nunca tuvo denuncia o causa penal en su contra, pero su testimonio fue muy contundente al calificar a Rodríguez de "traidor". "Estaba traicionando al movimiento (peronista) al aceptar un cargo después del golpe", afirmó. Añadió que durante muchos años no tuvo trato con Rodríguez, hasta que "hace algunos años tuve un cruce nada amigable con él".
Explicó que Casado era "un militante del movimiento, que no tenía actividad ilegal alguna y mucho menos subversiva", y que sabía que "a Casado lo habían privado de su libertad y torturado al día siguiente del golpe".
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