Un copiloto etíope causó pánico en Europa tras secuestrar un avión

Un copiloto etíope causó pánico en Europa tras secuestrar un avión
Tomó el mando de la nave cuando el comandante fue al baño y desvió el vuelo, que iba a Roma, hacia Ginebra; quería pedir asilo político en Suiza, pero se entregó a la policía
En un nuevo incidente que volvió a poner la lupa sobre la seguridad aérea, un copiloto etíope secuestró ayer un avión de Ethiopian Airlines, que realizaba el trayecto entre Addis Abeba y Roma, para hacerlo aterrizar en el aeropuerto de Ginebra y pedir a las autoridades suizas asilo político. En la aeronave viajaban 193 pasajeros, entre ellos 140 italianos, y nueve tripulantes.

Desarmado, Hailemedhin Abera Tegenge, el copiloto del avión (un Boeing 737-300), tomó el control cuando el comandante salió de la cabina para ir al baño. Allí bloqueó la puerta y se quedó solo en la cabina. En ese momento, el avión sobrevolaba el espacio aéreo sudanés.

Una vez que tomó el mando del avión, cerca de las 4 (hora suiza), Tegenge, de 30 años, se puso en contacto con la torre de control del aeropuerto de Ginebra para pedir permiso para aterrizar, alegando problemas técnicos. Sin embargo, media hora después, él mismo activó la alerta de secuestro, cuando el aparato sobrevolaba Italia.

A las 6.02, el avión aterrizó en la pista cinco del aeropuerto ginebrino rodeado de aviones militares y cuerpos de elite, una operación para la que se desplegaron casi 200 efectivos entre policías, militares y otros agentes de seguridad.

Diez minutos después del aterrizaje, el copiloto etíope salió del avión por una ventana de la cabina, ayudado de una cuerda, y se dirigió hacia el primer agente de policía que vio, ante el que se identificó como responsable de lo ocurrido.

Pese al rápido desenlace, las autoridades suizas siguieron los protocolos de seguridad. Los pasajeros salieron del avión con las manos en la cabeza y fueron registrados.

Uno de los pasajeros del vuelo, el italiano Francesco Cuomo, reveló que el comandante exigió a Tegenge que abriera la puerta e incluso intentó derribarla, aunque sin éxito.

Cuomo, de 25 años, dijo que el copiloto, hablando en mal inglés por el parlante, amenazó con estrellar el avión; en ese momento cayeron las máscaras de oxígeno y se desató el pánico entre los pasajeros.

Tegenge, que trabajaba para la compañía desde hacía cinco años, pidió asilo político apenas aterrizó, al considerar que su vida corría peligro. Luego fue interrogado por la policía y, en un plazo de 24 horas desde su detención, pasará a disposición judicial.

El fiscal de Ginebra que asumirá el caso, Olivier Jordot, adelantó que Tegenge no será transferido a su país natal, sino que será juzgado en Suiza, donde podría ser condenado a una pena de hasta 20 años de cárcel por secuestro y toma de rehenes. Según Jordot, es "poco probable" que el copiloto, nacido en Etiopía en 1983, obtenga el asilo político que demanda, ya que cometió un delito muy grave para solicitarlo.

Etiopía, el segundo país más poblado del África subsahariana, está entre las economías de mayor crecimiento del continente. Sin embargo, la oposición y organizaciones de derechos humanos acusan al gobierno de sofocar la disidencia y torturar a detenidos políticos.

El incidente de ayer volvió a elevar la preocupación sobre las medidas de seguridad aérea en algunos países. "No vemos la forma en la que podríamos haber evitado el secuestro, y no sé si alguna otra aerolínea podría haberlo hecho", dijo el vocero del gobierno etíope, Redwan Hussein.

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