Más de 200 entidades del interior de la provincia, que agrupan a cerca de un millón de usuarios insisten con la necesidad de realizar un ajuste pero desde el Gobierno lo descartan si no llegan de la mano de inversiones. Las prestadoras basan su pedido en el reclamo salarial de los trabajadores del sector y la suba de los costos en el último año.
Para el gerente de la Federación de Cooperativas de Electricidad y Servicios Públicos de la Provincia (Fedecoba), Mario Vitale, las cooperativas necesitan un pronto ajuste tarifario porque hay muchas de las entidades que representan que dan servicios donde un privado no da. “Necesitamos algún tipo de fondo compensatorio porque hay localidades donde se prestan servicios a muy pocas familias”, aseguró el dirigente.
El titular de la Asociación de Prestadores Eléctricos de la Provincia (Apeba), Raúl Scaglia, también pintó un panorama desalentador. “La tarifa está atrasada. Si el Gobierno no nos habilita un aumento debe ampliar el fondo compensador”, dijo el dirigente, a la vez que aseguró que este panorama acarrea otra problemática: la falta de inversión en obras para que, por ejemplo, se instalen industrias en el interior.
Justamente, este último punto es uno de los que el Gobierno se encargó de remarcar cuando recibió a las prestadoras. “Para autorizar un ajuste primero queremos que las cooperativas nos presenten los planes de inversión para los próximos años”, dijo el presidente del Organismo de Control de Energía bonaerense (Oceba), Marcelo Sosa. Además aclaró: “No estamos apurados por aumentar las tarifas”.
Según el funcionario provincial, las entidades que estén más comprometidas serán ayudadas a superar las desigualdades, pero destacó que no se debe trasladar a lo que se cobra por la luz el pedido de aumento salarial de los trabajadores del sector.
Variación de precios
Si bien las entidades prefieren no establecer cifras concretas de ajuste, reconocen que en los últimos doce meses los salarios del sector subieron un 35 por ciento mientras que los insumos entre un 15 y un 20 por ciento. En este sentido, el titular del Consejo de Administración de Coopelectric de Olavarría, Carlos Díaz, reconoció que “estamos desfasados en un 30 por ciento del valor agregado de distribución”, y destacó que el déficit anual que registran es de 3 millones de pesos. De hecho, si se toman los ingresos por las tarifas eléctricas los números cierran en rojo en la mayoría de las 120 pequeñas cooperativas agrupadas en Fedecoba, según Vitale.
El mapa del interior de la provincia está dividido entre tres distribuidoras de energía: Eden, Edea y Edes. La primera de ellas abarca 36 sucursales de partidos de la zona norte y tiene unos 300 mil clientes. Mientras Edea presta servicio en 17 localidades del centro y del sudeste con unos 450 mil clientes, Edes comprende 15 partidos del sur y a más de 140 mil usuarios. Actualmente, estas cooperativas tienen a sus empleados trabajando a reglamento debido a un pedido de aumento salarial, algo que genera trastornos e inconvenientes para el normal funcionamiento de las instituciones, postergando o aplazando obras y tareas en general.



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