Convivencia no es impunidad

Convivencia no es impunidad

El reencuentro formal entre el gobernador Urtubey y el senador nacional Romero, es un indicador favorable en materia de convivencia política. Se supone que la Justicia no será sensible a este acercamiento y continuará investigando al ex Gobernador.

La reunión de la semana pasada debe considerarse en un contexto en el que la sociedad en general está recuperando el espíritu de sana discrepancia, sin considerar al adversario un opositor y enemigo, al que no hay que dejarle ningún resquicio posible.

Urtubey y Romero encarnan hoy, junto con el intendente Gustavo Saenz, los liderazgos políticos de mayor connotación. Quizás sea Romero el mas desdibujado, sobre todo después de las últimas elecciones en la que no pudo imponerse en ningún departamento de la provincia y en las que obtuvo intendencias cuyos jefes dejaron rápidamente el sector, para sumarse al oficialismo.

Un encuentro de esta naturaleza hace albergar la esperanza de que los dirigentes cumplan con el objetivo de llevar a la sociedad por el camino del progreso, de la igualdad, del desarrollo.

Pero es imperioso no olvidar y sobre todo no lo debe olvidar el Poder Judicial, que el senador nacional y ex gobernador, Juan Carlos Romero, tiene abiertas 10 causas judiciales.

La más resonante es la denominada La Ciénaga, proceso que se inició porque mediante variadas maniobras Romero logró que 90 hectáreas destinadas originalmente a viviendas sociales, queden en manos de una de sus empresas.

En otra de las causas, es investigado para saber cómo fue la cesión de un espacio del hangar de la Provincia, a otra empresa de propiedad de su hijo.

Romero, desde su diario, actuó con severidad mediante denuncias públicas contra funcionarios del gobierno de Urtubey. En paralelo, el Poder Judicial terminó pidiendo su desafuero al Senado de la Nación, para que, como cualquier ciudadano, pueda ser interrogado en tribunales.

Se supone que el Poder Judicial no será "sensible" al encuentro de los enemigos políticos, hoy mas adversario que enemigos y siga poniendo como hasta ahora, el énfasis y la fuerza que puso persiguiendo al senador nacional Juan Carlos Romero, que de igual modo, jamás se presentó personalmente a declarar porque se consideró casi un perseguido político.

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