A más de 30 años conviven con miles de minas

A más de 30 años conviven con miles de minas
A poco de cumplirse 32 años de la guerra de Malvinas todavía quedan secuelas del conflicto: los campos minados de 1982 aún se mantienen prácticamente intactos.

Los Kelpers aprendieron a moverse con cautela. Según datos oficiales de nuestro país indican, que las fuerzas argentinas plantaron unas 15.000 minas antipersonales y antitanques, y los británicos unas 5.000.

Durante estos 32 años se hicieron trabajos de desminado, pero ante la grave situación económica del Reino Unido, se prevé que el plan de desminado se lleve a cabo en años.

Este verano no se realizaron tareas de desminado en las Islas Malvinas “pues los esfuerzos están enfocados en acordar un plan a varios años para la próxima ronda de operaciones de desminado”, reveló un miembro de la Asamblea Legislativa, Mike Summers.

Esto lo dijo en respuesta a una pregunta realizada por un miembro del público durante una asamblea abierta, Summers expresó que “el gobierno de las Islas tiene entendido que el Reino Unido está comprometido con el objetivo de un barrido completo de los campos minados”.

Sin embargo, las Islas representan un desafío único para las operaciones de desminado. La propia locación, desafiantes condiciones climáticas, preocupaciones por el medio ambiente, antecedentes incompletos sobre los campos minados dejados por los argentinos y el duro clima financiero mundial, son todos factores con que el Reino Unido debe concurrir para llevar adelante esa tarea.

Pero a pesar de estos desafíos, en el 2013 se completó la tercera fase del trabajo, lo cual significó que 974 minas antipersonal y 600 anti-vehículo fueron removidas de los campos .

El gobierno de las Islas no ha insistido con el tema, “dadas las claras restricciones financieras con que debe moverse el gobierno del Reino Unido, igualmente permanece comprometido a ayudar de cualquier forma posible cuando la próxima fase de desminado comience”.

En 1982 las fuerzas argentinas en retirada dejaron muchos campos minados en torno a objetivos que entendían estratégicos o podían detener el avance británico, incluyendo los accesos a la capital. Si bien posteriormente los argentinos hicieron entrega de los mapas con los detalles del minado, los británicos los consideraron incompletos. Aún así se llegó a un acuerdo en el marco del tratado de Ottawa sobre el desminado y se cumplieron algunas fases en los últimos años con buen éxito. Pero todavía restan remover muchos artefactos explosivos de los casi 15.000 que, se estima, fueron plantados por los argentinos.

Desde el fin de la guerra, el gobierno británico se a negado a rotundamente a permitir cualquier ayuda de Argentina para el desminado de la Isla, para evitar cualquier acercamiento con los isleños de la zona.

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