Vecinos de Necochea, Batán y Mechongué hicieron una protesta en la ruta en donde el último sábado murieron 4 personas al chocar dos autos. Unas horas más tarde, hubo otro accidente.
Horas antes de que se produjera la tragedia en la que perdieron la vida tres adultos y un niño, un grupo de vecinos de Necochea, Batán y Mechongué y representantes de la Unión de Usuarios Viales de Necochea se había concentrado en la ruta 88 para pedir al gobierno provincial que sea convertida en autovía. Poco después, otro siniestro vial protagonizado por una moto 150 cc, una Eco Sport y un Volkswagen Golf, dejó el saldo de al menos dos heridos.
Esta situación, reforzó un viejo reclamo del sector: la construcción de una autovía. “Es un trayecto construido a principios de los ‘60, muy angosto y con lomadas y curvas que la convierten en la ruta de la muerte”, argumentó Mariela Climente, vecina de Otamendi, en diálogo con 0223.
Si bien reconoció que los siniestros viales a lo largo de la ruta 88 “no constituyen ninguna novedad”, advirtió que se producen “cada vez con mayor continuidad” y las consecuencias “son más graves”. Por ello, Climente subrayó que la única salida es convertirla en autovía para "que deje de morir gente". "Es un corredor productivo, turístico y además une dos de los puertos más importantes de la Provincia: Mar del Plata y Quequén, pero terminó convertida en una verdadera trampa mortal", enfatizó.
A comienzos de febrero, a raíz de un siniestro vial en el que murió un hombre y otras tres personas -entre ellos, dos chicos- resultaron heridas, el intendente Gustavo Pulti reconoció la necesidad de obras de “manera urgente” en ese corredor.

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