Ocurrieron en San Isidro, Tres de Febrero y Almirante Brown. En uno de los casos, los tres ladrones tenían entre 9 y 14 años. Dos choferes terminaron heridos: uno de un golpe y otro de dos cuchilladas.
El primer episodio de esta seguidilla fue cerca de las 19 del jueves, en Tomkinson y Bergallo, en Beccar (San Isidro).
Los tres chicos se subieron al interno 203 de la línea 407 haciéndose pasar por pasajeros. Hasta pagaron los boletos. Luego, los dos más chiquitos caminaron hasta el fondo del vehículo y el mayor se quedó parado al lado del chofer. Cuando transitaban por Newbery y Tomkinson –cerca del asentamiento La Cava–, el adolescente que iba junto al conductor sacó una pistola y lo encañonó.
Enseguida le ordenó que frenara. Mientras tanto, los otros dos cómplices, que empuñaban cuchillos, empezaron a recorrer el colectivo asaltando a los cinco pasajeros que había en ese momento en el vehículo. Una vez que lograron lo que querían, bajaron corriendo y se colaron por los pasillos de La Cava.
El segundo robo se cometió alrededor de las 22 y el escenario fue el interno 19 de la línea 320. El colectivo estaba estacionado, en Perón y Martín Coronado, de Villa Bosch (Tres de Febrero). El chofer estaba cambiando el cartel que llevan los colectivos en su frente para identificar los recorridos. Los ladrones subieron, golpearon al conductor y lo amenazaron con una pistola.
Le provocaron un corte leve en una oreja a la víctima (Luis Sánchez, de 49 años) y escaparon con dinero.
El tercer y más violento de los casos transcurrió alrededor de las 5.20 del viernes en Claypole (Almirante Brown). Un interno de la línea 318 estaba cubriendo su recorrido a la altura del barrio Don Orione cuando tres hombres que iban entre el pasaje se revelaron como asaltantes.
“Uno de ellos fue hacia el chofer y lo apretó con un arma. El otro chofer, que viajaba adelante, al ver esto, quiso atrapar al ladrón con sus brazos, como haciéndole un candado. Pero el otro asaltante le pegó un culatazo en la cabeza y le gatilló tres veces, pero se ve que el arma estaba trabada. El chofer que manejaba frenó de golpe y cayeron todos al piso.
Ahí, el que tenía el arma sacó un cuchillo y le dio dos puñaladas en una pierna ”, le contó a Clarín un compañero de la víctima, llamada Marcos Gamarra.
Los asaltantes corrieron, pero antes de escapar dispararon al menos dos veces sin herir a nadie.
Los trabajadores de la 318 ayer estuvieron unas horas de paro. También hicieron una asamblea y se reunieron con los jefes de la Policía de Almirante Brown. “Nosotros necesitamos que haya operativos continuos y preferimos que sean tipo sorpresa. Los programados no son tan efectivos. Necesitamos que la Policía esté sí o sí en algunos puntos que nosotros consideramos críticos”, le contó un delegado de la línea a Clarín.
“ Nos roban cuando venimos a trabajar, mientras estamos trabajando y cuando volvemos a casa. Estamos todo el tiempo en situación de riesgo ”, dijo otro representante. “Ahora los asaltantes suben para robarle directamente a los choferes aunque no haya pasajeros. Ayer, a un compañero lo encañonaron, le sacaron el celular, dinero y escaparon”, concluyó un colega.
El viernes de la semana pasada, el crimen de Leonardo Paz, un aprendiz de chofer baleado durante un asalto en un colectivo de la línea 56, en La Matanza, derivó en un paro de 12 horas convocado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), en reclamo de mayor seguridad. La medida, sumada a la tormenta de esa tarde, convirtió en una odisea la vuelta a casa desde Capital al Conurbano y afectó a más de un millón de usuarios.
El asesinato obligó también a movimientos rápidos del área de seguridad de la Provincia. El ministro Alejandro Granados se juntó con el secretario general del gremio, Roberto Fernández. Después de eso se anunció que iban a colocar 8.000 cámaras de vigilancia en los colectivos. Pero hasta ahora, según confirmó Clarín de fuentes oficiales, no se instaló ninguna. El miércoles habrá otra reunión para avanzar en el tema.


Comentá la nota