Controversia por los uniformes obligatorios

Controversia por los uniformes obligatorios
El reclamo apunta a que no se exijan los uniformes al tratarse de escuelas públicas por el costo que significan para las familias jujeñas.
Una discrepancia de miradas en torno al uso de uniforme en las escuelas públicas despertó la crítica de padres de alumnos de un colegio técnico que vieron en su uso algo contradictorio con la gratuidad y el acceso a la educación. El razonamiento que plantean es simple, si la escuela es pública por qué exigir uniformes, y el fundamento fue el costo que ello conlleva.

El planteo de la escuela se basa en una tradición que vendría de otras décadas, establecidas “en consenso”, y aunque se aclara que no sería obligatorio, la realidad que exponen los padres es que a los chicos se les exige ir con el uniforme y en especial para los actos.

El reclamo de los padres que expresaron su malestar fue anónimo, por ese temor que suelen tener para evitar que sus hijos estén en la mira de directivos o docentes. Explicaron que en la Escuela Técnica Nº 1 “Escolástico Zegada” se les pidió que los chicos usen uniforme: pantalón gris, camisa blanca, cárdigan y corbata azul. Sin embargo también hubo malestar en otra escuela de Nivel Primario en la que se les pedía llevar 50 pesos para adquirir determinada remera para todos los alumnos, cuya crítica tuvo un razonamiento similar, al tratarse de alumnos de una escuela pública.

Explicaron que la exigencia llegó a fines de marzo cuando no encontraban ya la ropa escolar en buen precio, con lo cual las erogaciones para cumplir con lo que aseguran fue una exigencia, fue bastante abultada. Algunos explicaban que no estaban en condiciones de afrontarlo y que se oponían a la medida por entender que podían continuar asistiendo con camisa o chomba, jeans y corbata como lo hacían hasta ahora, según cada bolsillo.

“Nunca exigimos nosotros el uniforme”, aseguró al respecto el director del establecimiento Roberto Landriel asegurando que el uso fue aprobado y avalado por el centro de estudiantes en el que estarían representados los alumnos en el marco de un consejo consultivo del que participarían los padres. Sostuvo además que si bien se trata de una escuela pública, aseguró que todos los establecimientos tienen uniforme, por lo que enumeró entre ellas a la Técnica Nº 2 “Profesor Raùl Zalazar” la de Minas “Horacio Carrillo”, usa uniforme rojo, comerciales el verde y los bachilleratos otro tono.

Landriel reconoció que para los casos de asistir a los actos escolares a los alumnos se les pide un uniforme compuesto por pantalón gris, camisa blanca, bleizer y corbata azul, y un sueter. Aclaró que a diario no se les exige usarlo.

“Esto no es nuevo”, aseguró Landriel explicando que en la galería de fotos de hace cuatro décadas se puede observar el mismo uniforme. “Cuando vamos a un desfile se pregunta quienes quieren desfilar, si tienen uniforme”, aseguró y explicó que en el caso de abanderados o premiados no contaran con el uniforme se les presta la prenda. De hecho dijo que se estaría dejando de usar el overol que hasta hace poco sugerían para los talleres, porque trabajan con nuevas tecnologías, computarizadas.

Pero a la hora de adquirirlos se debe afrontar un gasto significativo. El planteo también apunta a la manera en que se sienten los jóvenes que no están en igualdad de condiciones, de modo que no queden excluidos, más allá si el colegio posee o no un ropero para prestarle la prenda.

La necesidad de uniformar no es nueva y en el país es aún vigente la homogeneización de los chicos a través del guardapolvo, creado para, según algunas interpretaciones, allanar la diferencia entre quienes ostentaban y los que no tenían muchos recursos. Habían nacido “las blancas palomitas” .

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