La ciudad posee un cordón frutohortícola de más de 7.500 productores, gran parte de lo producido se consume en la ciudad pero también se destina a otros mercados de la Argentina.
En el año 2009 se realizó una convocatoria que hizo la Secretaría de Salud Municipal en conjunto con el SENASA local y en respuesta a una situación de reclamo de una ONG que había planteado al municipio el control de herbicidas y pesticidas se comenzó a conformar una mesa interinstitucional para evaluar la presencia de restos de agroquímicos en frutas y verduras por encima de los valores tolerables para su consumo.
A partir de esta iniciativa se invitó a participar al Instituto de Análisis Fares Taie, laboratorio de referencia bioquímica en la región, que estuvo representado y sigue formando parte del equipo interinstitucional, la bióloga y directora de la División de Análisis de Alimentos del mencionado instituto, Sandra Medici.
Al respecto la profesional declaró que “nos encontramos con varias dificultades, la primera era ver cómo iba a ser la logística de trabajo, en este caso lo primero que se hizo fue ir al Mercado Central de Buenos Aires que era un lugar que estaba poniendo en práctica un programa semejante y hasta disponían de un laboratorio dentro del mismo mercado”.
EXPERIENCIA PILOTO
Al visitar el Mercado Central para ver si se podía reproducir en Mar del Plata se encontraron que era vital organizar una estructura que permitiera la evaluación de los productos en tiempo real y que ofreciera el acceso inmediato a las frutas y verduras, así el resultado se emitía permitía darle o no salida a las verduras.
A partir de allí, Hernán Fares Taie, titular de Laboratorios Fares Taie, desarrolló un programa y una inversión en equipamiento, validados bajo organismos de control nacional e internacional que permitió en cinco horas obtener el resultado e informar a la autoridad de aplicación de control.
ACREDITACION NACIONAL E INTERNACIONAL
Para poder darle el viso oficial a los resultados obtenidos SENASA acreditó a Instituto de Análisis Fares Taie y además otorgó en un lapso menor de un año la certificación como laboratorio de red de SENASA para análisis de plaguicidas.
El paso siguiente fue incorporar esta actividad bajo las normas ISO 17025 que son las normas internacionales y que dan mayor validez al resultado. De esta manera a partir de 2013 se hizo oficial y se sistematizó como un procedimiento diario.
RELACION COSTO BENEFICIO
Para la bióloga Sandra Medici la relación costo–beneficio fue uno de los objetivos principales y recordó qué pasaba antes de este tipo de controles.
“El productor inescrupuloso que quería vender sus productos con un valor agregado fumigaba hasta último momento. Entonces ese producto que le salía no tenía nada de manchas ni de hongos ni de pintitas. Era un producto espectacular. El productor escrupulosos que realmente pensaba en la salud del consumidor que aplicaba con periodos de carencia generalmente tenía alguna falla o alguna arruga –algo propio de la naturaleza–“, reseñó.
“Cuando el consumidor veía, elegía el lindo entonces el producto ese salía mucho más que el otro que tenía pintitas. Entonces la persona que trabajaba bien se veía condicionada por la que trabaja mal porque realmente tenía un perjuicio”.
“Ahora ya hay un equilibrio mucho mejor y ya no todos los productos son perfectos y ya se parecen más a la naturaleza porque están tratando de respetar más los periodos de carencia y no aplicar esta práctica que antes era común de fumigar hasta último momento. Entonces como que hay un equilibrio en este momento una competencia más leal”. Y subrayó que si se aplica menos agroquímicos el nivel de costo de producción disminuye.
VENTAJAS PARA EL CONSUMIDOR
Este mecanismo de control de calidad permite a los compradores de las verduras producidas en esta zona adquirirlas bajo cierto estándar de calidad y permite la creación de un sello de calidad de la fruta y verdura que produce Mar del Plata con un valor agregado importantísimo para el productor.
CONSECUENCIAS PARA EL ORGANISMO
La profesional aseguró que hay muchos estudios en marcha. Pero si está probado que la exposición crónica al consumo de verduras con excesos de agro-químicos produce un aumento de frecuencia de cáncer, párkinson y diabetes. Y destacó que “no es una patología lo que produce, sino que aumenta las frecuencias de patologías”.
DATOS CUANTITATIVOS
Desde el Instituto de Análisis Fares Taie señalaron que cuando comenzó el proyecto en el 2009 el laboratorio decidió hacerse cargo de un relevamiento de unas cien muestras, para ver el estado general de la contaminación por agro-químicos en Mar del Plata. En ese momento había 75% de presencia de agro-químicos en las frutas y verduras. La mayoría estaba apta para consumo. Actualmente la presencia es cercana entre un 20% y 10%, y de esto sólo un 4% es decomisado por las autoridades por no estar apto para el consumo.
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