Fernando GonzalezEs notable la contradicción que se abre en el discurso oficial a partir del reclamo de responsabilidad en las demandas gremiales que ayer le hizo la Presidenta al movimiento obrero, es decir, a Hugo Moyano y quienes lo siguen sin chistar en la CGT.
Pero el jueves pasado, la Presidenta autorizó la cesión de los primeros 250 millones de pesos de las obras sociales de un paquete de 1.000 millones que Moyano y los suyos tendrán antes de la elección presidencial de octubre. Avaló así la sucesión de bloqueos y medidas de extorsión que viene llevando a cabo para acrecenter su poder sindical y económico personal. Entonces, resulta inexplicable pedir que se terminen aquellas mismas maniobras que se protegen desde el poder.
En su paso por Santa Fe, Cristina propuso anoche que no se comporten con ella como lo hicieron con el modelo neoliberal en los 90. Lo más probable es que el sindicalismo aliado al que el Gobierno financia siga cobrando muy caro su buen comportamiento.

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