Hoy continuará la búsqueda de los tres deportistas

Hoy continuará la búsqueda de los tres deportistas
Cristian Lugones, Ignacio Sánchez y Diego Martynaitis continúan desaparecidos pese al amplio operativo de búsqueda. Más de 50 rescatistas participaron ayer del mismo, junto a familiares y amigos, pero las condiciones adversas del clima dificultaron la búsqueda y sólo se pudo encontrar dos de los kayaks en los que navegaban. Anoche se suspendió el procedimiento por razones de seguridad pero hoy continuará.

Momentos duros viven por estas horas los familiares de Cristian Lugones (33), Ignacio Sánchez (24) y Diego Martynaitis (33), quienes el domingo por la noche fueron vistos por última vez cuando navegaban en kayak en la costa de Caleta Córdova.

Durante toda la jornada de ayer, esos parientes estuvieron en la zona donde los jóvenes -compañeros de trabajo en la empresa de servicios petroleros EDVSA- fueron vistos por última vez. Desde allí se dirigió un amplio operativo de rescate, el cual se inició en la madrugada, apenas se denunció la desaparición a las autoridades de la Prefectura.

Más de 50 personas participaron del procedimiento, entre ellos integrantes de Defensa Civil, la Secretaría de Seguridad local, personal policial de Kilometro 8 y de Prefectura de Caleta Olivia, Puerto Deseado y esta ciudad. Incluso, por la tarde el guardacosta Río de la Plata viajaba hasta la zona desde Puerto Santa Cruz.

Mientras tanto, los allegados esperanzados aguardaban novedades. Alrededor de las 17, Diario Patagónico llegó hasta el lugar. A esa hora familiares, amigos y compañeros de trabajo oraban pidiendo un milagro. Es que las posibilidades de encontrarlos con vida eran escasas, teniendo en cuenta las condiciones climáticas y el viento del oeste que provocó olas de hasta 6 metros de altura.

Pese a esto Anahí, esposa de Lugones, padre de tres hijos, tenía las esperanzas intactas, aunque era consciente de la realidad. “Los están buscando. Al mediodía nos dijeron que no había muchas expectativas por el viento sur, que adentro había olas de seis metros. Encontraron dos kayak, pero no hay más novedades”, sostuvo.

Según contó, ellos viven en el barrio Máximo Abásolo y desde hace dos años el hombre posee el kayak que utiliza con poca frecuencia para navegar y divertirse con sus compañeros de trabajo.

DESAPARECIDOS

El domingo los tres jóvenes se habían reunido en la casa de Martynaitis en Kilometro 8 para irse a pescar a la zona de Caleta Córdova, y de paso probar los kayaks que habían comprado este último y Sánchez hace dos semanas.

Hasta allí fueron junto a Romero, otro compañero de trabajo que se quedó haciendo el asado, mientras sus colegas pescaban aguas adentro. Alrededor de las 21, los vio por última vez, y de inmediato inició la búsqueda dando aviso a la esposa de Lugones, quien llegó hasta la zona y se sumó al trabajo. Sin embargo, fue en vano y cerca de la medianoche avisaron a Prefectura en la oficina que se encuentra en el ingreso al barrio.

El operativo se inició mientras otros familiares llegaron al lugar. Marcos y Sandra se enteraron alrededor de las 4 de la madrugada, según contaron, cuando el mismo Romero llamó desde el teléfono de Sánchez, el hijo de ambos que vive en Kilómetro 5. El matrimonio enseguida llegó a Caleta Córdova. “Tiene 24 años, es el más chico de los tres, hace dos semanas compró el kayak”, explicó el padre.

“Me llamaron a las 4 de la mañana y me vine para acá, me llamaron con el teléfono de él; pensaba que era él, no caía”, agregó con entereza.

Luego de la oración, los compañeros y amigos salieron a realizar un rastrillaje por la zona. Sólo unos pocos quedaron en la oficina, entre ellos Norma y su marido, los tíos de Martynaitis, quien es oriundo de Capital Federal y desde hace años se encuentra radicado en Comodoro Rivadavia, a donde vino por motivos laborales.

A esa hora su madre aún no se había enterado del trágico suceso, ya que por su delicado cuadro de salud preferían preservarla. Sin embargo, su hermana pensaba viajar para darle la delicada noticia, ya que dos horas después suspendieron la búsqueda de los jóvenes hasta la salida del sol, cuando las condiciones climáticas permitan continuar el rastrillaje sin poner en riesgo la vida de los rescatistas.

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