El programa Envión está en vigencia desde hace unos tres meses, si bien ya desde julio del año pasado el equipo comenzó a organizar la labor y a poner en vigencia algunas actividades.
Se trata de un programa provincial, que pertenece al Ministerio de Desarrollo. El municipio provee al programa de los recursos materiales, mientras que el Ministerio se hace cargo de los sueldos de los profesionales y los tutores y de las becas que perciben los beneficiarios. A propósito, para definir a los beneficiarios (son ochenta, pero se buscará ampliar el cupo para este año), se llevó a cabo una selección, que estuvo a cargo de la Dirección municipal de Niñez, Adolescencia y Familia, y de las propias escuelas de Bolívar, que aportaron listados con sugerencias de nombres.
El equipo técnico está integrado por la licenciada en Trabajo Social Anahí Miguera, coordinadora general del programa; Beatriz Oyarzábal, docente; Cecilia Cerdeira, psicóloga, y Franco Borrelli, profesor de Educación Física. Junto a ellos cumple funciones como administrativo Fabricio Real, y además se desempeña una serie de tutores: chicos de entre 18 y 25 años, que guían el trabajo de los talleres.
Los talleres se desarrollan en su mayoría en oficinas de Acción Social, que ha prestado sus instalaciones, y en diversos lugares de la ciudad, como El Corralón, sede de las clases de padel que dicta Borrelli. Próximamente, la labor se trasladará a una casa ubicada en calle Paso 67, que está siendo reacondicionada por la municipalidad. No hay plazos previstos para la mudanza a ese espacio propio, ya que la provincia no ha enviado los fondos comprometidos para la refacción y la comuna va avanzando de a poco.
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Oyarzábal es la encargada del área educativa. "Desarrolla talleres relativas a apoyo escolar y demás. En este momento, junto con la psicóloga están realizando un taller de cine, porque justamente la idea es que los talleres trabajen en forma articulada", puntualizó Anahí Miguera, la coordinadora general, ayer a este diario. "Franco tiene a su cargo las actividades recreativas, relacionadas al deporte. Pero con un mensaje positivo, no es sólo que los chicos hacen deporte, sino que además aprenden lo que es el trabajo en equipo, el respeto, la disciplina, conceptos útiles" para el diario vivir, sostuvo. Por su parte, Cerdeira coordina el taller de habilidades sociales, y también realiza entrevistas individuales. "Siempre la metodología nuestra se centra en el trabajo en equipo. Tenemos reuniones semanales con el equipo técnico y con el de tutores, para ir evaluándonos, supervisando el desarrollo de las actividades. Es necesario, porque de esa manera podés analizar lo que vas haciendo y en todo caso, redireccionar la labor", explicó la trabajadora social.
¿Los chicos van pasando por los diferentes talleres, o ellos eligen cuál cursar?
-En realidad, lo que primero les preguntamos cuando llegaron fue qué querían hacer. En base a eso, los ubicamos. Es importante destacar que el Envión trabaja articuladamente con otras instituciones. Se habla de la responsabilidad social compartida, y realmente es así. No tenemos recursos propios, hay que generarlos, y en este sentido, los Centros de Formación Profesional, la Escuela de Estética, la Escuela 501, la Escuela de Verano que funciona en el CEF Nº 5 y otras, nos han abierto las puertas.
Estrategias particulares
Respecto de la labor específica en el marco del programa, Miguera puso de relieve que "cada chico en particular debe cumplir diferentes objetivos, por chico procuramos objetivos particulares según sus necesidades de contexto y lo que quiera lograr. Las estrategias son para cada quien. Por ejemplo, a los chicos que no están insertos en el sistema educativo, lo que queremos es darles un impulso para que lo hagan. Y con los más grandes, contemplar la educación en base a lo que reciben en los centros de formación profesional, y a la vez, abrirles una puerta como para que comiencen a trabajar en el área de su especificidad.
¿Qué balance hacés de estos tres primeros meses?
-Nuestro balance es positivo. Comenzamos de cero, no teníamos nada, pero hemos ido creciendo. Inclusive ahora ya disponemos de nuestra biblioteca, que fue armada este verano por Beatriz Oyarzábal. En lo administrativo, creamos todo desde cero, y también constituimos nuestra identidad como equipo de trabajo, algo que al principio nos costó pero hoy por suerte estamos muy bien organizados. Y obviamente tuvimos que establecer y solidificar el vínculo con los chicos: procurar conocernos, entendernos.
El programa continuará vigente durante el verano. Y a partir de marzo habrá nuevas actividades, anunció por último la coordinadora general.
Mafalda, el disparador de preguntas
En la oficina donde trabaja el programa Envión, varias imágenes de Mafalda, el célebre personaje de Quino, y algunas de Miguelito, decoran las paredes.
¿Por qué hay tantas Mafaldas?
-Es una cuestión vinculada con lo que ella despierta, con poder empezar a generar interrogantes. Hay algunas caritas de ella, que denotan que está pensando. Mafalda genera interrogantes, tiene siempre muchas preguntas, y esos nos viene bien para lo que queremos hacer, para esto de poder pensar diferente y ver las cosas desde distintos ángulos. Está también esta cuestión de los derechos del niño, los chicos en estado de vulnerabilidad social con los que trabajamos, tienen muchos derechos básicos vulnerados. Y Mafalda también cuestiona todo eso todo el tiempo. Por eso las figuras son disparadores.
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