Por: Osvaldo Bazán.Y entonces, un día, al pibe, un militante de veintipico, de la zona sur del gran Buenos Aires, un pibe que quería un país mejor para todos, le dicen que la senadora quería hablar con él.
En diciembre, llegan juntos los sueldos de septiembre, octubre, noviembre. Buena plata, 5.429 pesos, qué alegría. Mira contento su cheque que ganó trabajando para la buena senadora en la oficina cuando entra Federico López que le dice: "Ahora vas con Daniel (Frabotta, otro empleado, casualmente, el mejor amigo del hijo de la senadora progre), lo cobrás, sacás 700 pesos para vos y lo otro se lo tenés que dar a la senadora". El pibe no entiende nada, piensa que es una broma, mira las caras, comprueba que no es una broma. Pero hace lo que le piden. Lo llama la senadora. Diálogo casi textual en su despacho.
–Sentate. ¿Cobraste? –preguntó la senadora progre.
–Sí, recién vengo del banco.
–Bueno, dame la plata.
–Cómo? ¿La plata que cobré te la tengo que dar?
–Sí, dale, apurate. Separás mil pesos y te los quedás. Ése es tu sueldo a partir de ahora. Todos los meses hacemos lo mismo: cobrás, te quedás mil pesos y me das el resto para mí.
–¿Pero entonces te tengo que dar los otros cuatro mil cuatrocientos? –volvió a preguntar el pibe.
–Sí, dale, apurate –dijo y, mientras el pibe contaba las monedas del banco, la senadora progre le dice: –No, las monedas te las podés quedar.
La senadora guardó el dinero, dijo "listo" y dijo "chau" con la mirada. El pibe no entendía nada. Entonces, la senadora, para eliminar dudas, preguntó: "¿Pasa algo?". Y el pibe, por no putear, se calló y se fue. No sabía dónde estaba parado, pero sí sabía que no quería estar parado ahí.
Así de fácil había sido para la senadora Diana Conti en diciembre de 2004 quedarse con 4.400 de los 5.400 pesos que Bruno Bimbi se había ganado en su trabajo de tres meses. La actual diputada K, Diana Conti, la que acaba de decir: "Lo de Eduardo Buzzi no lo puedo creer. No puedo creer de la defección de convicciones que hay en este país". La diputada K Diana Conti, que defiende con modales guarangos al Consejo de la Magistratura que integra, mete mano a una práctica sin lustre, sin brillo revolucionario. Mete mano en las prácticas más berretas de la vieja política. La diputada K Diana Conti mete mano.
Pasó lo mismo pocos días después cuando Bruno cobró su proporcional del aguinaldo. De los 605 pesos, Pablo Iglesias le dijo que debía darle 400 a la entonces senadora Diana Conti. Bruno se enojó pero Federico López, que estaba ahí escuchando, intervino: "No, hay un error", dijo y entonces Bruno pensó que bueno, que le iban a decir la verdad, que todo era una jodita para Tinelli, que la senadora Diana Conti era la de los derechos humanos, la progre, que cómo le va a cobrar un diezmo por darle trabajo. Pero no, lo que Federico dijo fue que la cuenta estaba mal hecha, que a la senadora progresista Diana Conti le debía no mucho más de 200 pesos. Portazo de Bruno. Al día siguiente, Federico, de amigo, le dijo a Bruno: "Si no le das la plata a la senadora Diana Conti, te va a echar a la mierda".
Vino fin de año y Bruno estaba mal. En enero de 2005 la llamó por teléfono pero la senadora Diana Conti le contestó que estaba de vacaciones, que no era momento. En febrero y con una excusa insostenible, Bruno Bimbi fue separado de su trabajo y cuando fue a preguntarle a la senadora Diana Conti por qué, la senadora Diana Conti se burló diciéndole "¡Te dejé sin trabajo! ¡Te dejé sin trabajo!", una niña que hizo una travesura. Los senadores progresistas son así. O al menos, la senadora progresista Diana Conti era así. Ahora cambió. Ahora es diputada K.
Todo lo que dice esta nota –incluso el diálogo– consta en los expedientes del sumario interno en la Cámara de Senadores y en los de la Justicia. A fines de mayo de 2005, Bimbi hizo la presentación judicial frente al juez José Condino a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 29, secretaría N° 152. En tiempo récord, con feria judicial en el medio, en agosto de 2005, el juez sobreseyó a Diana Conti. Pese a las contradicciones de los únicos tres testigos a los que llamó, no los careó; ni tomó ninguna otra prueba. Por eso, Bimbi, recordemos, un denso, consiguió que la Cámara de Apelaciones anulase el sobreseimiento. La causa pasó al juez Canicoba Corral quien hizo algo básico: le pidió al Senado la lista de asesores de la senadora Diana Conti en la época en que Bruno trabajaba allí. Aparecieron un montón de personas a las que Bruno nunca vio en el despacho. Hasta Sebastián Corsetti, hijo de la ahora diputada K Diana Conti, que lo más parecido a trabajar en el Senado que tenía era que trabajaba en una casa de computación en Vicente López. Sebastián no aparecía por el despacho de su mamá ni para saludar a su íntimo amigo Daniel Frabotta. Pobre, a la diputada progresista K le salió un hijo ñoqui, ¿será hereditario? La causa está abierta.
Tiene razón la diputada K Diana Conti. No se puede creer la defección de convicciones en este país.
Pero, Diana, ¿sabés qué? Entendiste todo al revés: con las monedas no te podés quedar.



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