En un contexto complejo: se profundiza la crisis en el sector privado de salud

Las clínicas y sanatorios realizan un paro de actividades de 24 horas. A pesar de compartir la coyuntura, de acuerdo a consultas realizadas por LA OPINION en Pergamino los servicios se prestarán con normalidad en los tres establecimientos.

. Desde hace tiempo el sector privado de la salud atraviesa una coyuntura compleja generada por múltiples variables. El aumento de los costos, el defasaje en los aranceles y la falta de respuesta del Gobierno nacional para autorizar el incremento de las cuotas de las prepagas, constituyen un escenario delicado que requiere de medidas precisas.

En este marco, ayer por la tarde a través de un comunicado oficial, la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (Adecra) ratificó la realización de un paro por 24 horas durante la jornada de hoy y anticipó que “si no hay respuestas la semana próxima se llevará a cabo una restricción en la atención por 48 horas”.

El texto de la comunicación expresa que “las clínicas, sanatorios y centros de diagnóstico agrupados en Adecra y en la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio (Cedim), sólo atenderán urgencias y de no tener respuestas por parte de las autoridades se anuncia una nueva medida, pero por 48 horas para el miércoles y jueves de la semana próxima”.

En Pergamino y de acuerdo a consultas realizadas por LA OPINION en las tres clínicas privadas se acordó trabajar con normalidad, atendiendo a que en Pergamino el principal caudal de usuarios del sistema privado no proviene de empresas de medicina prepaga sino de obras sociales sindicales.

Cabe recordar que de las tres clínicas que funcionan en la ciudad, solamente un establecimiento está adherido a Adecra.

Independientemente de la medida de fuerza y de la pertenencia o no de los sanatorios a las entidades que agrupan a pares del sector, las fuentes locales consultadas por LA OPINION comparten el diagnóstico de situación en torno a la crisis que afecta al sector privado de la salud y coinciden en la necesidad de que se instrumenten cambios que mejoren el estado del sistema en general, asfixiado desde hace tiempo por variables complejas.

Los establecimientos comparten la preocupación por la difícil coyuntura que atraviesa el sistema. En diálogo con LA OPINION fuentes del sector sostuvieron que mantienen su preocupación por la difícil situación financiera que afecta a los establecimientos privados de salud.

En este sentido coincidieron en que el creciente incremento de los costos por cuestiones inflacionarias y de desajuste en los aranceles que perciben, hace que sea cada vez más difícil funcionar sin resentir la prestación de servicios. El actual esquema de funcionamiento de los establecimientos los deja con poco margen para afrontar compromisos, tanto en materia de equipamiento, infraestructura, insumos y personal.

De hecho, no es novedad el nivel de alarma que hay en los prestadores respecto de lo que significa tener que afrontar nuevos compromisos salariales con el personal, en un contexto en el que los aranceles que se perciben no se condicen con los incrementos que se acuerdan en paritarias.

El diagnóstico de Adecra

A nivel nacional Jorge Cherro, presidente de Adecra, precisó que “la crisis que atraviesa la salud privada parece no tener fin” y agregó que “la situación que enfrenta el sector es realmente preocupante, ya que las clínicas y sanatorios se encuentran con un desfase en lo que se refiere a los aranceles prestacionales, tanto con las empresas de medicina prepaga como con el Pami”.

En este punto mencionó que “los incrementos en los costos superan todas las barreras: en medicamentos más del 90%; alimentación, lavandería y seguridad 100%; pólizas de seguro 65%; y se aproxima una discusión salarial que estaría en el orden del 30%”.

En este escenario el titular de Adecra explicó que “los médicos y las instituciones médicas privadas viven con lo que proviene del pago de las prestaciones que deben pagar el Pami, las obras sociales y las prepagas” y recordó que “cada vez que las condiciones económicas se tornan críticas, cuando aparecen déficit de las cuentas públicas e inflación, los médicos, las instituciones de diagnóstico y tratamiento, y las clínicas y sanatorios quedan entrampados en una tenaza: sus ingresos dependen de aranceles que definen el Pami, las obras sociales y las prepagas y sus gastos están determinados por los salarios, que fijan los sindicatos en las paritarias, los precios de insumos médicos que están determinados por el valor del dólar y los medicamentos, cuyos precios son fijados por los laboratorios”.

El reclamo

Las entidades que promueven el paro reclaman poder acceder a más recursos, lo cual implica que el Gobierno nacional autorice una suba de las cuotas de los afiliados a las prepagas para que esos fondos se trasladen a una actualización de los aranceles que pagan por las prestaciones.

Con relación al paro, Jorge Carrascosa, presidente de Cedim, afirmó: “Los prestadores nos vemos obligados a apelar a esta medida porque no podemos hacer frente al aumento de los productos importados que tiene la industria sanatorial y de diagnóstico, y el pago de la nueva paritaria que se avecina”.

Asimismo agregó: “Las prepagas dicen que el Gobierno no les deja aumentar pero los sanatorios así no podemos continuar, la situación financiera es muy complicada”.

Cabe destacar que el último aumento que autorizó la Superintendencia de Salud a las prepagas fue en marzo pasado. Aunque se pedía un alza del 10% el Gobierno sólo autorizó el 5,5 por ciento.

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