Aunque el municipio comenzó a instalar receptáculos para clasificar la basura por separado, la falta de conocimiento o la indiferencia de algunas personas demuestran la falta de preocupación por el cuidado del medio ambiente.
Tiempo atrás, el municipio capitalino comenzó a colocar contenedores de basura ecológicos que permiten separar y distribuir los desechos al momento de ser entregados para su procesamiento.
Los receptáculos distinguen por su color y por las indicaciones en letras grandes entre papel, plástico y vidrio, lo cual facilita la acción a cualquier persona que pueda tomarse unos segundos para arrojar cada material en el lugar correspondiente.
Sin embargo, la desidia de muchas personas en relación a los beneficios de esta medida para el cuidado del medio ambiente vuelven inútiles estos pequeños avances comunitarios en la búsqueda de mejorar la calidad de vida.
Así, del mismo modo que en distintos puntos puede observarse cómo se acumula la basura en espacios públicos, también en estos contenedores ocurre que algunos se desprenden de los residuos que producen sin tener en cuenta el material del que están compuestos.
Se lo puede ver por ejemplo en los receptáculos ubicados frente a la Escuela Normal de esta capital, según mostró el periodista Federico Türpe a través de su cuenta de Twitter. Allí, según escribió, se puede observar distribuido sin ningún criterio "Papel, plástico, vidrio, material radioactivo, residuos tóxicos, desechos hospitalarios...".
Sin embargo, el problema de la basura no se origina solamente en los malos hábitos sociales difíciles de erradicar, sino también en las dificultades de la gestión municipal para prestar un servicio plenamente eficiente de recolección.
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