Se construiría en Río Turbio, y el proyecto ya originó rechazos de entidades ambientalistas. Para defenderse, el dueño de la empresa que lleva adelante la iniciativa dijo que ni una sola partícula contaminante llegará a los glaciares santacruceños, porque “los gases tóxicos se dirigirán a Ushuaia”
El miembro de la Asamblea Ambiental Ciudadana de Río Gallegos, ingeniero Luis Delía, en declaraciones a Radio Uno, sostuvo que “el impacto ambiental será negativo para toda la región de la Patagonia” y señaló que Punta Arenas en Chile, Río Grande y Ushuaia serían las ciudades más perjudicadas por los gases tóxicos.
No obstante, según una nota publicada por la Agencia OPI de Santa Cruz, el presidente de la empresa encargada de la obra, Juan Carlos Goicochea, “ni una sola partícula de emisión de la chimenea de la megausina, llegará a los glaciares”. A su vez, remarcó que la tecnología que se utilizará en la central es incluso “mucho mejor” que la desarrollada en Europa. Al parecer, estas declaraciones de la compañía se posicionan como un intento de frenar los cuestionamientos que comenzaron a surgir desde distintas organizaciones sociales.
“La chimenea de Turbio disipa los gases, bajo esas normas de estricto control que he señalado, a 90 metros de altura que tiene la chimenea, con un promedio de viento a esa altura de 70 Kms por hora en dirección a Ushuaia (Tierra del Fuego), con lo cual es muy difícil que llegue ni una partícula de emisión para el lado de los glaciares porque estamos a 300 kms de distancia y con el viento que sopla exactamente al revés”, había indicado el empresario, y agregó que “hasta una simple inspección ocular, denota; es decir que ni siquiera es una cosa que haya que comprobarse”.
Por su parte, en rechazo a la manipulación del carbón como fuente de energía, la asociación ambientalista Greenpeace comenzó una campaña que incluye al actor Ricardo Darín como protagonista televisivo. El spot publicitario que se puede ver en canales de TV y en Internet hace referencia al calentamiento global. Allí Darín expresa que “cada tonelada de carbón que se quema para producir electricidad profundiza el cambio climático, por lo tanto los glaciares seguirán derritiéndose. Es irreversible”; añade que “los glaciares son la reserva de agua dulce más grande del planeta, más carbón, menos glaciares, menos agua para todos” y por último dice: “Pedile al gobierno que pare la construcción de la usina de carbón de Río Turbio”.
Además, en la página web de la organización ambientalista se promueve exigirle “al gobierno que impulse el desarrollo de energías renovables en lugar de utilizar carbón, la fuente de energía que más cambio climático genera”, y en una edición de la revista de la ONG se destaca que “en plena crisis climática global, el Gobierno Nacional apuesta a la forma de producción de energía más contaminante y que más contribuye al cambio climático”.
“Mientras el mundo atraviesa una profunda crisis climática, Argentina, con una de las matrices energéticas más sucias de la región, no parece contribuir a la solución –se acota en la producción gráfica–. El Gobierno Nacional insiste en la creación de una usina de carbón en Río Turbio, Santa Cruz, utilizando criterios energéticos obsoletos, propios del S XIX. Greenpeace, a partir de la presentación del informe [R]evolución energética. Un futuro sustentable para la Argentina, promueve la participación de las energías renovables, apostando a la sostenibilidad y los recursos nacionales”.

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