El uso y abuso de estupefacientes en nuestra ciudad, especialmente en los jóvenes, se ha difundido extraordinariamente. Tanto el alcohol como las sustancias prohibidas han conseguido instalarse respondiendo a pautas culturales que parecen hacer del consumo “la norma”.
Pergamino no es ajena a este flagelo, por el contrario el uso y abuso de sustancias se ha instalado entre “nuestros chicos” motivando la preocupación de todos. En las páginas siguientes, distintas miradas intentan abrir una reflexión sobre una problemática compleja que impacta en la sociedad y exige acciones.
Los funcionarios y profesionales que han sido consultados por LA OPINION que nutren este informe coinciden en que el uso de estupefacientes en Pergamino es el reflejo de lo que sucede en todo el país. En este punto no sólo consideran “peligroso y dañino el consumo de sustancias que están prohibidas por la ley sino también otras drogas socialmente aceptadas y permitidas como el tabaco y el alcohol”. Estas dos sustancias que se pueden comprar en cualquier comercio y que están al alcance de cualquier adolescente, son las primeras “drogas” de las que se hace abuso, en algunos casos mezclándolos con psicofármacos como ansiolíticos para aumentar el efecto “distorsivo de la realidad”. Aunque, según se pudo recabar a los fines de este informe, no es nada dificultoso ni oneroso conseguir una dosis de marihuana o cocaína. Estas dos sustancias, en mayor o menor calidad y cantidad, atraviesan todos los sectores sociales y no distinguen zonas geográficas. Aunque quienes trabajan en el campo de la salud prefieren no hacer la asociación directa entre “consumo de drogas y delito” porque observan esta problemática como un tema sanitario complejo que merece atenderse desde sus “cuestiones de fondo”, claro está que la problemática es más grave entre los jóvenes de las clases sociales más humildes, donde el consumo y la actividad delictiva están muchas veces directamente ligados y por esa razón, desde muy temprana edad, algunos adolescentes comienzan a delinquir para poder satisfacer esa necesidad.
En este sentido, el fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Horacio Oldani, en el informe desarrollado en las páginas centrales, explica que la mayoría de los menores en conflicto con la Justicia tienen serios problemas de adicción a las drogas, con un notable deterioro de la salud física y psíquica.
Desde el aspecto sanitario, tanto la licenciada Silvia Pisano, coordinadora regional de la Subsecretaría de Salud Mental y Atención a las Adicciones del Ministerio de Salud de la Provincia; y Marcos Carini, director del Centro de Día Terapéutico “Padre Galli” insisten en la necesidad de abrir una reflexión sobre las causas y modelos sociales que llevan a los jóvenes hacia el consumo.
Ninguno de los actores consultados tiene miradas contrapuestas. Todos asumen que el uso problemático de sustancias genera consecuencias que dañan a la sociedad arrojando consecuencias muchas veces impredecibles.
En los adolescentes y jóvenes de clase media y alta, por lo general las drogas que utilizan son de mejor calidad e incluso se advierte el consumo de otro tipo de estupefacientes denominados “drogas de diseño” como la metanfetaminas, éxtasis y LSD, que tienen un precio más elevado y producen otro tipo de efectos en el cuerpo.
Esta clase de sustancias se utiliza por lo general en reuniones privadas y fiestas de música electrónica, debido a que incrementa la actividad y produce una sensación general de bienestar y euforia, aliviando la fatiga.
Cualquiera sea la sustancia, en cualquier estrato social, lo que producen las drogas es un efecto sobre las conductas y emociones. Lo que subyace al flagelo es un negocio millonario frente al cual aún la batalla parece perdida.
Valores de mercado
Aunque para cualquier ciudadano común parezca difícil e incluso resulte imposible intentar conseguir drogas, para el consumidor habitual obtener la dosis diaria es tan simple como ir a cualquier comercio a buscar un producto determinado, e incluso puede obtenerlo sin moverse de su casa, con una modalidad de reparto similar a cualquier delivery. Tampoco es demasiado caro, sobre todo si se lo compara con otras sustancias de uso corriente a las que se recurre para provocar un estado de euforia o alucinación, como el alochol.
A partir del testimonio que brindaron los consumidores consultados por LA OPINION, se pudo obtener una aproximación del costo de la dosis de las sustancias más consumidas en Pergamino, llegando a la conclusión de que el valor es relativamente accesible para los jóvenes.
Teniendo en cuenta la calidad de la misma, los 25 gramos de marihuana en nuestra ciudad se consiguen a un costo de entre 150 y 300 pesos, de los cuales se pueden obtener aproximadamente 25 cigarrillos comúnmente denominados “porros”.
Sin embargo, como se dijo anteriormente, esto depende de la calidad. Por lo general, en Pergamino la marihuana llega a los consumidores prensada, en formato de “piedra” y tiene una baja calidad. En cambio, las flores de esta planta, que contienen la sustancia que produce el mayor efecto sugestivo, de conseguirse en el mercado, puede llegar a costar el doble. A raíz de esto se puede deducir que cada “porro” vale, según la calidad de la sustancia, entre 10 y 30 pesos.
Con respecto a la otra sustancia de mayor difusión, con más poder adictivo y dañino para la salud como es la cocaína, tiene un precio estimado de entre 80 y 150 pesos el gramo, según su pureza, lo que alcanza para una dosis personal.
En cambio las drogas “de diseño” mencionadas anteriormente, utilizada en los estratos medios y altos de la sociedad, tienen un valor mucho más elevado, que en algunos casos supera los 150 pesos la dosis.
Por otra parte, cabe señalar que el “Paco”, una sustancia elaborada con residuos de cocaína procesada con químicos, no tiene consumidores en nuestra ciudad por tratarse de una droga de circulación exclusiva en los lugares donde existen cocinas de cocaína y tiene muy bajo costo, que no justifica el traslado. Desde algún punto de vista, esta realidad tiene varios aspectos positivos aunque no exime a Pergamino de la problemática general.
Para completar este informe cabe señalar que en Pergamino no hay producción de drogas según explicaron los funcionarios y profesionales, a excepción de alguna persona que decida plantar Cannabis Sativa (especie productora de marihuana con fines de comercialización o para consumo personal).
El resto de las sustancias prohibidas llega a Pergamino procedente de la provincia de Santa Fe y particularmente de la ciudad de Rosario, la cual se ha convertido en territorio dominado por el narcotráfico, desde donde se distribuye hacia las localidades satélites.
Las drogas sintéticas o “de diseño” en cambio, son por lo general traídas de la Capital y el Conurbano bonaerense.
Comentá la nota